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Viernes, 17 Junio 2016 15:47

Neoliberalismo y nuevas subjetividades: sus consecuencias

Neoliberalismo y nuevas subjetividades: sus consecuencias Fuente: banksy.co.uk

OSCAR MUÑIZ*- SAMIR DASUKY** | JUNIO 17 DE 2016

Llamo servidumbre la incapacidad del hombre para controlar y moderar su afectividad: pues, cuando un hombre es víctima de su afectividad, no es dueño de sí, sino esta la disposición de la fortuna; tanto que a menudo es forzado, conociendo el camino mejor, a hacer lo peor.

Spinoza

 

El neoliberalismo es la muerte del estado del bienestar, como consecuencia la política queda subordinada a la economía y el mercado es el modelo que crea nuevas "normatividades" que instituyen racionalidades dominantes. El mercado es el amo que ejerce un dominio invisible que da cuerpo, tal como afirma Zizek, al "centro neurálgico de la ideología liberal": el sujeto psicológico de la “libre elección”, dando forma al emprenderismo, la autoayuda, al coaching entre otras formas de la administración de uno mismo, ser el gerente de sí mismo tan de moda hoy en la cultura.               

El paso del dominio de un amo visible a la invisibilidad del amo, trae también como consecuencia el paso del sujeto disciplinado de la modernidad, vinculado a la producción de objetos y a una cultura del ahorro, donde se vivía con culpa el exceso en el consumo; al sujeto hoy del neoliberalismo, sujeto de la libre elección, vinculado a  la especulación financiera, la producción de dinero y vinculado a una cultura del consumo, donde se vive con culpa el no poder consumir. Culpable de no ser capaz de poder satisfacer sus deseos.

Mutación del discurso del amo, conceptualizada por Lacan en el años de 1972, en que el ejercicio del poder era visible por ser encarnado en la persona del jefe o del líder, legitimado por un discurso disimétrico que toma su modelo original de la relación amo-esclavo, que se resemantiza en el de capitalista-proletario, para mutarse hoy según las tesis de Lacan: "todos proletarios". Con esta mutación se constituye esa nueva forma del discurso, que aquí llamamos del neoliberalismo, y que Lacan llama en 1972 discurso del capitalismo, que se caracteriza porque borra la disimetría al hacer desaparecer, lo que en Lacan constituye el fundamento de los discursos que ordenan los lazos sociales, a saber la imposibilidad estructural de acceder al goce pleno en los seres humano.

Él dice sobre esta imposibilidad:  "A lo que hay que atenerse es a que el goce está prohibido a quién habla como tal, o también que no puede decirse sino entre líneas para quienquiera que sea sujeto de la ley, puesto que la Ley se funda en esa prohibición misma". Con esto se nombra la imposibilidad del hablante-ser en recuperar una relación natural con su mundo y su cuerpo.

El ser hablante sufre una alteración radical del goce que es estructural y no depende de los acontecimientos históricos y contingentes, la experiencia prueba que ordinariamente está prohibido el goce pleno, advierte Lacan: "y esto no únicamente, como lo creerían los imbéciles, por un mal arreglo de la sociedad, sino, diría yo, por la culpa del Otro si existiese: como el Otro no existe, no me queda más remedio que tomar la culpa sobre Yo , es decir creer en aquello a lo que la experiencia nos arrastra a todos, y a Freud el primero: al pecado original".

El discurso del capitalismo, Lacan lo reconoce como astuto, por instalar en la escena de la vida terrenal,  la promesa de un goce posible, pero con ello,  la destrucción del lazo social.  Lacan dirá ante esta mutación: "...la crisis, no del discurso del amo, la del discurso capitalista que es el que lo sustituye, está abierta. No les digo en absoluto que el discurso capitalista sea débil, tonto, al contrario es algo locamente astuto ¿verdad? Muy astuto, pero destinado a reventar, en fin es el discurso más astuto que se haya jamás tenido." (Lacan, J. Conferencia en Milán, mayo de 1972).

Es astuto porque le promete al sujeto el goce, del que dice Lacan "…aquello cuya falta haría vano el universo". Muestra su astucia también, porque se repliega sobre una condición estructural del ser humano, que ya Lacan señalaba es sus texto La subversión del sujeto y la dialéctica del deseo en 1960 al decir que el sujeto es quien carga con la culpa de no gozar y  que el ser humano recubre esta condición de estructura dándole sentido a la imposibilidad de gozar a través del mito, donde se atribuye la culpa al otro. Evocado en el "pecado original".

Según esto, el mito de la expulsión del paraíso, es una forma de nombrar el efecto del lenguaje sobre el viviente, que al humanizarse por el lenguaje, pierde la relación con la naturaleza, cosa que nombramos como pérdida de goce. Freud, nombra este mismo efecto, con el Mito de Edipo y por esta vía se culpa al padre de la prohibición del goce.  Por eso Lacan va a decir que "no puede servir a nada más que el de la manzana maldita…". Para luego afirmar el efecto de estructura del lenguaje sobre el viviente afirmando que: "Pero lo que no es un mito, y lo que Freud formuló sin embargo tan pronto como el Edipo, es el complejo de castración", para nombrar la perdida estructural del goce por el efecto del lenguaje sobre el viviente.

Entonces, la astucia en la promesa de goce pleno terrenal, fundado sobre la gerencia de sí mismo del sujeto psicológico de la libre elección, crea la ilusión de poder lograrlo en la libertad. La imposibilidad de gozar, denunciada como estructural por el psicoanálisis, emerge develando lo  que el mito recubría, devuelve la responsabilidad sobre el sujeto, cargando con la culpa, sin posibilidad de expiarla poniéndola sobre el otro.  La astucia del discurso neoliberal es hacer olvidar al sujeto de esta imposibilidad de gozar y al transformar esta  imposibilidad de gozar en impotencia del sujeto libre de elección, la culpa lo hace esclavo de sí mismo.

Esta imposibilidad estructurar de gozar, articulada a la mutación del discurso del amo por Lacan en 1972, es hoy conceptualizada por el filósofo Byung-Chuan Han a partir de considerar que  la sociedad enmarcada en la economía neoliberal  esta "dominada en su totalidad por el verbo modal poder, en contraposición a la sociedad de la disciplina, que formula prohibiciones y utiliza el verbo deber"; y hace una crítica a la lectura de Foucault sobre  este giro en los discursos.

La imposibilidad estructural de gozar y sus efectos con el cambio de discurso, fundamentos de la argumentación del psicoanálisis sobre las subjetividad contemporánea, es abordada por Byung, considerando que el ejercicio del poder se realiza hoy sosteniendo la ilusión de libertad en el sujeto sometido. Dice él "La llamada a la motivación, a la iniciativa, al  proyecto es más eficaz para la explotación que el látigo y el mandato". El sujeto empresario de sí mismo “se explota a sí mismo en completa libertad”. Explotación más eficiente que la del amo, porque va unida al sentimiento de libertad. Es la realización del sujeto de la libre elección que ha roto con la sociedad disciplinaria, se cree libre en la elección, desobediente y creativo, pero a la vez,  no sabe que se explota a si mismo reinventando nuevas formas de la depresión. Crítica de Byung a Foucault, quien al desconocer esta doble condición del sujeto, “acepta sin crítica la reducción del estado como administrador de libertad lo que posibilita de libertad en el ciudadano. (p.20)

Con el psicoanálisis comprendemos cómo por la vía de la culpa, el sujeto pasa de ser amo de sí mismo a esclavo del super yo. De esta manera el super yo muestra su verdadera cara, la del imperativo de goce, que se exterioriza con una exigencia de cumplimiento que aumenta cuanto  más se le satisface obedeciéndole. Pierde el  ropaje de instancia destinada a prohibir el goce con la que disfrazaba su verdadera esencia en  las sociedades disciplinarias. Esto se traduce en el paso del  deber a poder, eje de la argumentación de Byung en uno de sus capítulos sobre la Agonía del eros.

 Astucia del discurso, destinado a reventar, como lo sentencia Lacan, por la velocidad que toma al desaparecer la imposibilidad de gozar y producir los objetos que viabilizarían el goce pleno en el consumo. Lógica del capitalismo neoliberal en producir de manera "organizada" y consumir de manera desmesurada. Circuito imparable, caracterizado por el vértigo, como lo expresa Sábato en su texto la Resistencia,  "En el vértigo no se dan frutos ni se florece. Lo propio del vértigo es el miedo, el hombre adquiere un comportamiento de autómata, ya no es responsable, ya no es libre, ni reconoce a los demás". 

Círculo infernal, "producir para consumir y consumir para producir", establecimiento de nueva forma del vínculo, realizado con los objetos sin tener en cuenta al otro. El otro, también se transforma en un objeto de consumo, tal como lo evidencian, entre otros, Byung en la Agonía del eros, Baumann en el Amor líquido y el psicoanálisis al nombrar al sujeto de nuestra época como narcinista. Neologismo que nombra al narciso y al cínico.

Goce idiota, evocado ya por Freud al referirse a la nueva forma de organización del lazo social que se incubaba en los Estados Unidos en los años 30 y que él la nombra: "idiotez psicológica de las masas". Es para destacar el valor anticipatorio de esta caracterización,  por haberla formulado en el año de 1930, mucho antes de que los efectos en la cultura se evidenciaran. 

Hoy también Zizek y Sennet,  argumentan sobre  las diversas formas de las conductas en la "sociedad del riego" y la "corrosión del carácter", frente al desmantelamiento del Estado del Bienestar y la instauración de las formas  del trabajo neoliberal, donde la flexibilización y fragilidad de los vínculos laborales son visto como una liberación de los constreñimientos que sufría el sujeto en el sometimiento por un contrato estable.

Hoy en la contratación outsorcing, freelance, entre otras formas contractuales  contemporáneas,  se desvanece la relación de dependencia de un jefe, al horario y al espacio físico. Los contratos tienen como eje  el logro de objetivos, donde uno mismo se desdobla encarnando el lugar del trabajador y el del  jefe, cargando con la culpa de no alcanzar los objetivos por su incapacidad. La otra estrategia en la contratación, que conllevan a que los empleados  asuman  la culpa, es hacerlos sentir parte del éxito o del fracaso, beneficiados o afectados de los resultados de la empresa, por estar  contratados en las formas de  la compensación variable.

Zizek, en el texto donde crítica a los Derechos Humanos,  ejemplifica de cómo operan los resortes psicológicos que se apoyan en la ideología del sujeto de la libre elección para ejercer de una forma invisible el poder. Él dice: "Si la flexibilización del trabajo significa que usted cambie de ocupación cada año, ¿por qué no apreciar el hecho como una liberación de los constreñimientos de una carrera permanente, una oportunidad de reinventarse a sí mismo para sí realizar el potencial oculto de su personalidad? Si su seguro de salud y plan de jubilación son precarios, lo cual implica que usted deba optar por adquirir una cobertura extra, ¿por qué no interpretar esto como una oportunidad adicional para elegir, bien sea un mejor estilo de vida o una seguridad en el largo plazo?" Pero, "si tal predicamento le suscita ansiedad, el ideólogo de "la segunda modernidad" le diagnosticará que usted desea "huir de la libertad", que padece de una fijación inmadura en las antiguas formas de estabilidad".

El montaje, apoyado en la ideología del sujeto como individuo "psicológico" preñado de habilidades naturales, hace que no sea necesario ni la presión o el diagnóstico externo al sujeto,  porque lo dicho se inscribe en él y "tenderá automáticamente a interpretar todos estos cambios como un efecto de su personalidad y no como la consecuencia del desperdigamiento de su ser por obra de las fuerzas del mercado".

El neoliberalismo en la construcción de la subjetividad cuenta con un dispositivo mediático de una enorme  potencia por ser  un flujo permanente e initerrumpido. Tal como lo refiere Jorge Alemán en el caso Argentina, como también se ha dado en otros países, en que "desde Mirtha Legrand a Tinelli, pasando por Lanata, que es una suerte de perversión instalada del lenguaje, en donde con sistemas alusivos, discursos a medias, veladas imputaciones, construcciones esperpénticas, van generando todo el tiempo una especie de estado de opinión que es una excelente máquina de despolitización".

Margareth Tatcher (cita por Alemá), decía: "el método es la economía pero el objetivo es cambiar el alma". El neoliberalismo es una fábrica de subjetividad, es tratar de poner a la subjetividad en relación con la competencia y la rivalidad con uno mismo y el semejante. Con gestionar la propia vida como una empresa, con ordenar los propios sentimientos con una especie de gestión de autoayuda. 

Paradoja estructural que revela Spinoza al demostrar como  a menudo el ser humano es llevado "conociendo el camino mejor, a hacer lo peor". Paradoja abordada por Freud al mostrar que en el hombre habita una pulsión que destruye el propio ámbito en que él habita, que conceptualiza como pulsión de muerte, manifestada en la repetición de lo que conlleva a su mal. No es esto para el psicoanálisis una posición nihilista, el psicoanálisis plantea una ética en que exige al sujeto revisar en sí mismo y en la manifestación en la cultura esta dimensión mortífera, irreductible por ser un efecto del lenguaje sobre el viviente, para reconocerla y trabajar constantemente sobre ello, Freud advierte no caer en la trampa del idealista, que se ve afectado por esto sin saberlo, por negarla en una concepción del bien que esta fuera de la experiencia humana. 

 

*Psicólogo de la Universidad de Córdoba, Argentina. Psicoanalista. Especialista en Psicología Clínica y Salud Mental de la Universidad Pontificia Bolivariana. Docente titular de la Universidad Pontificia Bolivariana, exdirector de la Revista de Psicología y del Grupo de Investigación en Psicología: Sujeto, Sociedad y Trabajo. Investigador asociado Colciencias.

**Psicólogo de la Universidad de San Buenaventura de Medellín. Especialista en Ética, Magister en Filosofía y Doctorando en Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana. Docente titular de la Universidad Pontificia Bolivariana de la Escuela de Teología, Filosofía y Humanidades, Coordinador del Área de Humanismo y Cultura Ciudadana.

 

 

 

 

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