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Miércoles, 07 Junio 2017 20:31

Consideren maestros, no he podido ir a trabajar

FREDDY SANTAMARÍA VELASCO* 

El pasado 30 de mayo en una entrevista a una madre de familia en el noticiero de las 8:00 p.m. Red más noticias, escuché la siguiente aseveración del presentador: “Los más perjudicados con el paro de maestros que ya completa 20 días son los padres de familia que por cuidar de sus hijos han descuidado sus trabajos”. Esta expresión me lleva a mostrar dos ideas presentes en los padres de familia y su visión de los profesores.

Primero, se debe recalcar que a la escuela se va a aprender y a relacionarse con otros, pero no a ser cuidado mientras los padres trabajan. Para muchos padres la escuela y el colegio no es más que una sala cuna donde hay unos señores que cuidan a sus hijos. La pregunta es: ¿este es el fin de los profesores y la escuela? De ninguna manera.

Segunda idea, se tiene la creencia que la escuela es un lugar para que los profesores asuman la responsabilidad de ser padres de unos hijos que no son suyos. Aunque muchos asumen ser padres de algún alumno -y me incluyo el ser algunas veces padre putativo-, en realidad no lo somos y los únicos responsables son aquellos que han decidido libremente serlo. No cuestionaré las razones o sin razones de optar por ser padres, pues tener hijos es o al menos debería ser una decisión personal y libre que no puede ser transferida a otro sin más; aunque sea el mejor profesor del mundo. La educación primera, la más importante viene de casa, de los padres y no es una responsabilidad de los profesores.  Instituciones como la escuela están para apoyar, pero no para asumir la decisión o el descuido de una pareja. Por ejemplo, el programa “Escuela entorno protector” de la actual Secretaría de Educación de Medellín busca la corresponsabilidad de la familia con la escuela. La familia es primer entorno protector y debe asumir, por supuesto con las condiciones necesarias, dicho protagonismo. El filósofo Estanislao Zuleta advirtió esta situación descuidada de los padres hace ya varios años, de ahí que con sus hijos asumió tanto su cuidado como su educación porque entendía que su casa era la mejor escuela posible. Podríamos criticar la decisión de Zuleta al no enviar a sus hijos a la escuela, pero sin lugar a dudas su ejemplo es un llamado de atención a todos los padres que tienen en su cabeza y dan por hecho que la escuela es para cuidar y “que yo no educo a mis propios hijos”. Lo anterior me lleva a pensar, y esto es lo más grave, si los padres colombianos están preparados para las responsabilidades y consecuencias que ello implica. En aquella entrevista del noticiero el niño respondía a la queja de su madre que no podía ir a trabajar por culpa del paro de maestros: “es que yo estoy aburrido en la casa, aquí no hay nada que hacer”. Estas palabras reflejan bastante bien la idea que se tiene de la escuela o del colegio y por lo mismo de la crianza de los hijos, de ahí que: ¿cómo considerar a los padres si ellos primero no consideran su responsabilidad de ser también maestros?

*Doctor en Filosofía por la Universidad Pontificia de Salamanca. Director de Grupo de Investigación en Estudios Políticos de la UPB. Profesor de filosofía del lenguaje. 

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