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Martes, 18 Junio 2019 14:48

La mujer musulmana y la globalización

Lejos del estereotipo de religión opresora y excluyente, el papel de la mujer en el Islam da cuenta de la profusa riqueza cultural e intelectual de esta religión. 

Por: Safaa Ait Houssa, politóloga de la Universidad Mohamed V. Rabat, Marruecos[1]

 

La mujer musulmana ha pasado por un rico proceso histórico que constituye un interesante referente de la civilización humana, que no puede extraerse del contexto de su propia cultura, del vínculo de hombre con el dominio territorial -el suelo identitario, llamado “Arabia”- y del bagaje antropológico de los beduinos, en el que se desarrolló la civilización del Sahara antes del islam. Las costumbres tribales que regían el estatus de la mujer no eran generales ni absolutas como lo son en la sociedad moderna.

La pertenencia de la mujer a una clase social y tribal daba lugar a la aplicación del derecho consuetudinario según el caso puntual, excluyendo a las mujeres que no tenían las condiciones requeridas para que se les aplicaran las reglas de la costumbre, como la mujer esclava, o aquella que no pertenecía a las grandes tribus de la sociedad o a cualquier otra forma de oligarquía. Esta discriminación aislaba a la mujer en función de su afiliación racial y tribal extrayendo dos categorías: unas comerciantes y poetas calificadas como damas de primer orden, otras esclavas expuestas a todo tipo de tratos como objetos.

Por una parte, el aspecto inclusivo antes del islam encuentra raíces en la civilización nabatea. El reino nabateo se extendió desde el antiguo Caná[2], en la actual Jordania, hasta Damasco, en la actual Siria. Con la civilización nabatea exclusivamente, la mujer gozaba de la personalidad jurídica independiente que se enfrentaría con renuencia ante las leyes griegas y romanas antes del islam. El aspecto negativo de esta era de la historia radica en la discriminación racial, la degradación de la mujer, por causa de las estructuras sociales y políticas que no le reconocían ningún derecho, desde los más elementales, como el derecho a la vida -que se les privaba en casos como el infanticidio o la ejecución sin proceso justo- o el derecho a la propiedad. Sin embargo, la mujer rica y descendiente de las tribus árabes más célebres, poseía un patrimonio material independiente gracias al derecho de gestión reservado (como la venta, compra, trueque, hipoteca, etc…) que efectuaban con los hombres de su tribu o extranjeros.

Los hombres árabes trabajaban bajo su dirección, y el ejemplo más relevante de la mujer de negocios antes del islam es Khadija Binto Khowaylid[3], la primera esposa del profeta Muhammad, que consideraba el estatus de liderazgo de la mujer. La historia árabe-musulmana está llena de ejemplos de mujeres líderes antes del islam, como Hind bint ‘Utba Ibn Rabi’ah[4] -esposa de Aba Soufiane[5], notable de la tribu Quraish[6]- que participaba en los debates políticos y tuvo un papel importante en la batalla de Yarmouk. Demostró las capacidades de comunicación política por medio de su poesía, al relatar episodios de paz o de guerra, o transmitir un mensaje a un adversario o aliado.

Con el islam la mujer se introducirá gradualmente en un proceso de transición: el Corán, libro sagrado del islam, no se recopila en una sola ocasión, sino durante 23 años en periodos sucesivos de la historia. Hay un verso muy explícito en el Corán que dice “Y solo te enviamos misericordia por el universo”: este criterio de universidad no puede separarse del espíritu del islam y no puede excluir ninguna persona de la misericordia divina, sea hombre o mujer, musulmán o no musulmán. Esta es una visión probada teológica y jurídicamente y fundada en las disposiciones de la ley islámica; el Corán contiene toda una sura a las mujeres (Nisaa), que regula los derechos y las obligaciones de la mujer musulmana. Existe una sura (número 19 del Corán) llamada Mariam, la madre del profeta Jesús, la única sura titulada con el nombre de una mujer que no es de confesión musulmana pero disfruta de la sacralidad. El nombre de María se responde 34 veces en el Corán, ya que ella también recuerda el papel primordial desempeñado por la mujer árabe y beduina en el Sahara en las nuevas circunstancias del islam, que no han anulado todas las costumbres y prácticas existentes, sino que han modificado el proceso de adaptación a la tradición que no estaba en conflicto con las disposiciones de la ley islámica -como el estatus personal de las mujeres, la institución del matrimonio, entre otros-.

El islam ha anulado cierto tipo de uniones matrimoniales preislámicas que no daban garantías a la mujer; en la cuarta sura, Las Mujeres (Al Nissaa), se explica el matrimonio reconocido por la religión, entre hombre y mujer, bajo el testimonio de dos testigos musulmanes, y con la obligación de pagar la dote a la novia: “Y dar a las esposas su Mahr (dote) con gusto. Si él te da algo de comer, dispón a tu gusto y de buen corazón”. La suma de dinero entregada a la mujer, de la que nadie tiene derecho a disponer, se suma a su derecho de expresar su aceptación a la propuesta de matrimonio sin presión o vicio de consentimiento al notario islámico de los actos matrimoniales (Aadoul): esta es una evolución revolucionaria del lugar de la mujer en comparación con su situación en la era preislámica.

Durante el proceso de adaptación del islam a las costumbres y usos de aquella sociedad beduina preislámica, la producción literaria de mujeres no cesó, de hecho, sería fiel acompañante de los eventos históricos que siguieron y, en consecuencia, sería un factor transformador de los valores del islam. Al Khansaa fue una gran poeta árabe que presentó al profeta Mohammed para cambiar su confesión al islam con sus parientes cercanos de la celebre tribu Banu Salim[7], Mohammed pidió leer su poesía y escuchó y expresó su gran gusto por esta diciendo “Eh, Khounass, eh, Khounass”, en alusión a su nombre, Khansaa. La poesía en la cultura beduina de ese territorio sahariano era -y sigue siendo- profundamente importante, no solo en sí misma, sino en el hecho de que el objeto de esa poesía estaba orientado hacia los valores del islam. Oum Aymen[8] fue una gran poeta esclava que el profeta liberó luego de su primer matrimonio y que es hoy una figura relevante dentro del imaginario islámico.

Los ejemplos de las dos poetas Al Khansaa y Oum Ayman evocan el valor de la legalidad de las personas -hombres o mujeres-, que es base de la visión de igualdad de oportunidades mencionada en el primer verso de la sura “Las Mujeres” (Al Nisaa):

“¡Oh hombres! Teman a su señor que los creó de un solo ser, y creó de este a su esposa, y estos dos allí respondieron en la tierra con muchos hombres y mujeres. Teman a Alá en cuyo nombre se están implorando, y teman romper los lazos de sangre. Alá los observa perfectamente”.

La pertenencia social y racial diferencia a estas dos mujeres que tenían un talento que las unía, y el profeta les proporcionó motivación y talento, con una vocación pedagógica y un modelo educativo para la poesía y la producción literaria que emerge de las civilizaciones.

Este fortalecimiento de la posición de las mujeres musulmanas inspiradas en el Corán termina siendo un acto del profeta Mohammed que amplía y protege los derechos de las mujeres. A nivel teológico, la interpretación de textos religiosos va a generar efectos que no siempre están en el ámbito de la mujer; es en ese sentido que se podría volver a la idea de Durkheim[9] en Las formas elementales de la vida religiosa, en la que la religión es un fenómeno colectivo -incluso si se une la religión con la iglesia- y es el carácter colectivo lo que importa en la explicación de la idea de la interpretación del texto por los teólogos y la influencia de los valores de la sociedad sobre el espíritu del texto religioso. El sociólogo Max Weber[10] no está lejos de la idea de Emile Durkheim en la distinción sociológica entre la forma religiosa eclesiástica de la sociedad, que refleja la realidad social, y el profetismo moral, que refleja los valores que construyen un nuevo pacto doctrinal religioso y que se rebela en los modos sociales colectivos. A partir de las ideas de los sociólogos Emile Durkheim y Max Weber se puede entender la influencia de lo social en lo religioso y el impacto de los valores de la sociedad beduina en la interpretación de las disposiciones religiosas y la ley islámica.

 

La simetría del enfoque de género, islam y la gobernanza mundial

El acceso legal y legítimo al enfoque de género y los derechos de las mujeres, específicamente de las mujeres musulmanas, se basa en la naturaleza universal de los derechos humanos. El fundamento de esa universalidad de los Derechos Humanos ha sido reflejado en varios pactos internacionales: la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano (1789), la Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948), el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (1950), la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam (1990) conocida como la Declaración de El Cairo, la Declaración de Kuala Lumpur de los Derechos Humanos (1993), la Carta Africana de los Derechos Humanos y de los Pueblos (1981), la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948), entre otros.

El principio de la universalidad de los derechos humanos encuentra fundamento en las convenciones internacionales, sin embargo, en el islam este halla su base en el Corán: “y te enviamos a ti solo con misericordia para el universo”. En este verso 107 de la sura “Profetas” (Al-Anbiaa), se establece el principio específico de la universalidad de la religión del islam, y para comprender mejor la posición de la mujer musulmana en la dimensión del contexto textual de la ley. Primero es necesario aclarar las disposiciones relativas al derecho de la mujer en la Declaración de los Derechos Humanos en el Islam (Declaración de El Cairo) de 1990 y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

De acuerdo con el artículo 6 de la Declaración de El Cairo, la mujer es igual al hombre en la dignidad humana y en los derechos y deberes, y goza de personalidad jurídica y patrimonio material independientes, y el derecho de conservar su nombre y apellido B. El hombre es responsable de gastar para la familia y velar por su bienestar. En la Declaración Universal de los Derechos Humanos -que es el primer gran logro de las Naciones Unidas en 1948, inspirado en la francesa Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano en 1789 y de un complemento elaborado en 1936-, la mujer no está introducida explícitamente en las disposiciones -aunque habría otros textos donde sí lo está- debido a la intención de hablar de “persona” y de “derechos humanos” para no caer en aquel círculo vicioso de discriminación. El enfoque feminista según la terminología moderna de “enfoque de género” presenta un discurso que, sea coherente o controvertido, tiene importancia en cuanto a que es un discurso de “legalidad”, que emana de las normas y leyes, mientras que muchos religiosos someten estas cuestiones a lo meramente espiritual.

Según Fatima Mernissi en su libro La mujer en el inconsciente musulmán, el islam significa literalmente someterse a la voluntad de Alá, tal como se le reveló en árabe a su profeta Mohammed en La Meca, entonces capital de la península arábiga, alrededor del 570 d. C. Cuando Mohammad llegó a los 40 años, Alá le reveló el Corán, palabra divina, a través del arcángel Gabriel, y le ordenó que lo predicara. La primera sura relevada al profeta lo invitaba a leer aquello que ignoraba. Esa explicación rigurosa del islam se refiere al estudio del discurso, según Fatima Mernissi, ícono de la sociología y de la causa feminista en Marruecos. En el mismo libro donde ella presenta parte de su estudio, Dios, hombre y mujer, argumenta su análisis a partir del verso 49 de la sura “Las Fracciones”, sobre las leyes que rigen la ley. Mernissi considera que:

El patrón lingüístico que refleja el patrón de poder es vertical: Dios habla directamente a través de su profeta al creyente, que aplica a la creencia las leyes que recibió del ser divino. Hombre y mujer no tienen una relación simétrica con el ser divino sino, por el contrario, una relación vertical y jerárquica que corresponde al orden musulmán.

De acuerdo con el nuevo concepto de gobernanza, el siguiente ámbito no se disocia de la responsabilidad, la transparencia, la integración, la equidad, la capacidad de respuesta, el respeto por los derechos, el estado de derecho; en resumen, de la democracia. La gobernanza debe llevar a un mundo más equitativo, en el que las mujeres también puedan tomar sus decisiones y sus derechos sean respetados. Esto solo puede hacerse mediante las instituciones, los valores y las ideas concebidas por la educación en el aspecto institucional. Las instituciones de gobierno pueden reforzar o combatir las ideas que se tienen sobre el hecho de ser una mujer o un hombre en una sociedad o una comunidad determinada. Las leyes y costumbres establecen lo que constituye un comportamiento aceptable para una mujer: pueden limitar la libertad de movimiento y la participación de las mujeres en la vida pública, pero pueden también permitir un mayor reconocimiento de sus derechos en tanto ciudadanas iguales a los hombres, con un rol potencial qué jugar en la gobernanza. De manera que los cambios legales estratégicos podrían constituir la base para una transformación de las expectativas sociales sobre los roles y responsabilidades que los hombres y las mujeres deberían tomar y sobre los deberes y derechos que deben asumir y disfrutar. La designación de mujeres con mejores perfiles de posiciones de liderazgo en el gobierno también contribuiría a transformar los comportamientos de las mujeres en las familias y las comunidades y proporcionaría modelos positivos para niñas y niños. También se sabe que la creciente representación de las mujeres en las instituciones de gobierno ha permitido aumentar el número de mujeres que votan, fortaleciendo así a la ciudadanía.

Cabe decir que “un análisis de la gobernanza mundial bajo una perspectiva de género podría ayudarnos a comprender los conceptos y marcos fundamentales, así como las instituciones y las estrategias de transformación” (Rai & Waylen, 2008)[11]. En este sentido, muchas de las reformas asociadas a los procesos gubernamentales han estado motivados, en gran medida, por la creciente importancia de los marcos y de las convenciones que establecen los derechos humanos a nivel mundial y regulan asuntos como el comercio internacional. Dada la influencia potencial de estos marcos en el diseño de políticas gubernamentales en los niveles nacional y local, en particular en torno al tema de la igualdad de genero y de los derechos de las mujeres en diferentes contextos, es crucial comenzar por entender cómo esos procesos mundiales son administrados. Hay dos dimensiones de la gobernanza mundial que juegan un rol importante en muchos países: la Organización de las Naciones Unidas, centrada en su trabajo con los derechos humanos, y las instituciones comerciales y políticas. El potencial de la sociedad civil también es importante en cuanto a que se implica en los mecanismos internacionales y es un elemento de conciencia local sobre las políticas internacionales. Además, se puede cuestionar hasta qué punto se tiene en cuenta el asunto del género en los procesos de toma de decisiones a nivel global, más allá de saber si las mujeres están implicadas. Se deben explorar también las vías potenciales para lograr la igualdad de género y la participación significativa y efectiva en las prácticas de gobernanza mundial y para asegurar que conduzcan a resultados positivos sensibles al género.

Actualmente, las opiniones de las democracias occidentales hay una tendencia a criticar sistemáticamente -si no denigrar- la posición de las mujeres en los países musulmanes. Los medios de comunicación están en su papel cuando cuentan la historia de sentencias de muerte por lapidación o de matrimonios precoces y forzados. Estas prácticas son condenables y criminales. Sin embargo, se debe tener cuidado en no convertir estos casos en estereotipos y no satanizar así a una sociedad entera. Un peligro aún más real en el marco de un contexto global que muchos países musulmanes consideran islamófobo. Los países en cuestión rechazan un concepto occidental de universalidad de los derechos humanos que consiste en quererles imponer formas de vida que no les convienen, y que incluso buscan secularización: la tentación es entonces el repliegue identitario. En útlimas, a pesar de que existe una organización común como la Organización para la Cooperación Islámica, el mundo musulmán no es un bloque monolítico: claramente, los contextos sociales y culturales son muy diversos, y enriquecen profundamente la civilización islámica.

 

[1] Politóloga de la Universidad Mohamed V. Rabat, Marruecos.

[2] Región del antiguo Oriente Próximo situada a lo largo de la costa oriental del mar Mediterráneo.

[3] Entre 555/560 a 619 d. C., es la primera esposa del profeta Muhammad. Ella es considerada en el islam como “la madre de los creyentes”, al igual que las otras mujeres del profeta del islam.

[4]El profeta la recibió en la comunidad musulmana después de convertirse al islam, aunque en el pasado fueron enemigos feroces.

[5] Uno de los más eminentes dirigentes de la tribu Quiraish. Primo lejano de Mohammad, fue por mucho tiempo una de sus adversarias con Abu Jahl. Murió en 652 d. C. Es nieto de Umayad y padre del primer califa omeya, Muawiya.

[6] Es la tribu en que nació Mohammed. En el momento en que nace Mohammed, la tribu Quraish controlaba La Meca y la Kaaba, que en ese momento era un importante santuario pagano, lugar de peregrinación preislámico e importante feria comercial.

[7] Fue una tribu de la era del profeta Muhammad.

[8]Esclava y enfermera etíope de Mohammed. Muhammad la amaba como a una segunda madre. Los musulmanes la consideran como un miembro de la familia del profeta.

[9] Nacido en 1858 en Epinal, Francia, y muerto en 1917 en París, Francia, es considerado uno de los fundadores de la sociología moderna.

[10] Nacido en 1864 y fallecido en 1920, fue un economista y sociólogo alemán originalmente formado en el derecho. Considerado uno de los fundadores de la sociología, sus preguntas se enfocan en los cambios realizados en la sociedad con la entrada de la Modernidad.

[11] Rai, S., et Waylen, G. (2008) „Introduction: Feminist Perspectives on Analysing and Transforming Global Governance‟ [Introduction : perspectives féministes sur l‟analyse et la transformation de la gouvernance mondiale], in Rai, S. et Waylen, G. (éd) (2008) Global Governance: Feminist Perspectives [Gouvernance Mondiale : perspectives féministe.

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