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Jueves, 02 Abril 2020 20:42

El impacto de las medidas gubernamentales contra el coronavirus en las prisiones colombianas

El impacto de las medidas gubernamentales contra el coronavirus en las prisiones colombianas Imgen tomada de: https://www.telam.com.ar/notas/202003/443559-motines-por-el-coronavirus-dejan-23-presos-muertos-y-83-heridos-en-carcel-colombiana-modelo.html

"En América Latina, sólo los ricos pueden permitirse el lujo de permanecer en cuarentena. La población pobre de las zonas densamente pobladas está particularmente en peligro."

 

De: Karla Schumacher[1]

En un motín carcelario que estalló en la cárcel La Modelo de Bogotá, numerosos reclusos murieron el sábado 21 de marzo de 2020. La crisis desencadenada por el virus COVID-19, que afecta a todo el mundo, está llegando a su punto álgido en las prisiones.

Las cárceles de Colombia están sobrepobladas en un promedio del 50% (Morales, Jaimes, & Sánchez, 2020), significa que es casi imposible mantener las normas de higiene. Las condiciones de vida en las cárceles colombianas, la crisis general del sistema de salud y las medidas adoptadas por el gobierno colombiano están provocando brotes de violencia en las cárceles, que también afectan a la seguridad pública.

La cárcel nacional La Modelo en Bogotá es un reflejo de la sociedad colombiana y sus divisiones, que se han hecho evidentes a lo largo de la historia de Colombia y especialmente durante la negociación del acuerdo de paz, que también es rechazado por varios sectores de la sociedad. En 2018, El Espectador reveló que los grupos ilegales armados dentro de la prisión habían tomado el control durante mucho tiempo. Así que, los guerrilleros controlaban el ala norte y los paramilitares de ultraderecha controlaban el ala sur (Hurtado González, 2018). Más de 8000 reclusos están alojados en la prisión, que está diseñada para unas 2900 personas (Mahecha & Moreno, 2012). Se duerme en tejados, pasillos, baños y esquinas de los patios, porque cada lugar tiene que ser utilizado.

Los rastros de balas en las paredes dan testimonio de anteriores enfrentamientos por la legitimación del poder y la presencia de armas de fuego en la prisión. La prisión está dirigida por un capitán, siete tenientes y 368 dragoneantes, pero cada patio está supervisado por sólo dos guardias (Mahecha & Moreno, 2012).

La vida en esta prisión refleja las estructuras de la ciudad de Bogotá y por lo tanto combina dos mundos de vida completamente diferentes. En el ala sur, delincuentes comunes se alojan bajo condiciones precarias y en el norte, narcotraficantes, paramilitares, autodefensas e internos de cuidados especiales sobreviven entre colchonetas y drogas. El ala sur recibe unos 15 nuevos prisioneros al día, el ala norte sólo cinco (Mahecha & Moreno, 2012). El problema más complejo que enfrentan los prisioneros es el hacinamiento. Esto genera problemas como el insomnio, la falta de nutrición y un estado crítico de sanidad. Las precarias condiciones del sistema de salud se presentan como un doble castigo para los prisioneros: la prisión y las malas condiciones carcelarias. Como resultado del hacinamiento, se está intensificando la violencia física y psicológica dentro de la prisión, lo que, junto con otros factores como la duración de los procedimientos, juega en contra de la dignidad de los presos (Mahecha & Moreno, 2012).

Empezando por estas condiciones de vida inhumanas en las prisiones colombianas, hay que considerar el mayor reto al que se enfrenta el mundo entero: el nuevo coronavirus. La Organización Mundial de la Salud clasifica la propagación del virus como una pandemia y, por lo tanto, como una amenaza para el mundo entero. Al principio, leyendo las noticias de China, este peligro parecía muy lejano, pero de repente el mundo entero se queda quieto. Miles de millones de personas deberían quedarse en casa, evitar los contactos sociales y así cambiar radicalmente sus vidas. Sobre todo, el virus representa el peligro de sobrecargar el sistema sanitario y no poder garantizar a la población un tratamiento médico. Esta es una nueva situación para todos y muestra que el sistema internacional coordinado, que también garantiza la seguridad pública, está siendo puesto a prueba. Cada uno es una amenaza potencial y también una persona vulnerable, porque puede infectarse incluso sin síntomas.

En América Latina, sólo los ricos pueden permitirse el lujo de permanecer en cuarentena. La población pobre de las zonas densamente pobladas está particularmente en peligro. Aunque todavía no hay tantos casos confirmados como en Europa, el número de casos no notificados es probablemente mucho mayor debido a la falta de fondos para realizar pruebas. Los hospitales de Colombia no tienen capacidad para tratar muchos casos de cuidados intensivos si el virus sigue propagándose. Existe un temor general en la sociedad sobre la incertidumbre de la propagación del virus. Este temor se alimenta aún más en las cárceles superpobladas. La falta de información, educación e ignorancia crean una atmósfera en las prisiones que puede desequilibrarse rápidamente. El incidente del sábado 21 de marzo lo demuestra.

En este contexto, debe darse prioridad a la contención del coronavirus a fin de frenar su propagación y aliviar la carga del sistema de salud. De esta manera, se pueden salvar muchas vidas y reducir las consecuencias negativas a largo plazo para la economía. Esto también incluye la protección de los prisioneros, que deben ser incluidos en la sociedad.

Según un boletín informativo del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario INPEC, ellos están comprometido con las medidas de promoción y prevención frente a la situación de salud generadas por el COVID-19. Miembros del Cuerpo de Custodia y Vigilancia de la Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad de Bogotá la Modelo son capacitados por personal de sanidad al inicio de cada jornada para dar respuesta oportuna a posibles situaciones críticas frente al manejo del COVID -19 (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario, 2020). Una medida es la búsqueda de reclusos que presentan síntomas relacionadas con el coronavirus.

Con el intento de minimizar el riesgo de contagio en la prisión la Modelo, los funcionarios penitenciarios reciben conocimientos básicos para el autocuidado y   verificación de su estado de salud. La Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios USPEC señaló que por seguridad todo el personal de salud debe usar el equipo necesario para proteger a si mismo y a los reclusos en tratamiento. Según la USPEC todas las prisiones deben estar equipadas con máscaras, guantes y desinfectante. Además, aseguraron el contrato de un laboratorio clínico que tomen muestras a los reclusos.

La propagación del coronavirus en una cárcel podría ser una catástrofe. Los disturbios que estallaron en varias prisiones de Colombia fueron probablemente provocados por la prohibición de las visitas. Esta medida se tomó como parte de la lucha contra el coronavirus. Pero esto agrava los problemas. Por un lado, aumenta la tensión psicológica de los reclusos, por otro lado, los familiares son en su mayor parte responsables del cuidado de los reclusos: traen ropa, comida y artículos de aseo, como jabón para lavarse las manos. Los reclusos se quejan de que pasan hambre sin los paquetes. Sobre todo, recientemente las raciones de comida del estado fueron cortadas de nuevo.

Asimismo, las personas privadas de la libertad protestaron contra las condiciones de salubridad en las que se encuentran ellas, teniendo en cuenta la pandemia que las está amenazando. En estos días, resulta aún más importante tomar medidas contra el hacinamiento en las cárceles. Para prevenir la infección por el virus, es importante mantener una distancia mínima de otras personas y hacer posible la higiene diaria. 

A corto plazo, sería posible liberar anticipadamente a los reclusos que cumplen condena por delitos menores. Muchas personas que hoy están en la cárcel pasarían a tener detención domiciliaria para luchas contra el hacinamiento y la propagación del virus. Se podría tratar de personas mayores, mujeres embarazadas o personas con enfermedades previas porque estas personas tienen un mayor riesgo de enfermarse. Se sumaría a estas personas también personas con discapacidades, presos con hijos y aquellos que ya han cumplido una mayor parte de la pena. Medidas de esta manera se deben tomar para proteger la vida de los prisioneros y de los guardias también.

En lo que respecta a Colombia, es particularmente importante asegurar que los prisioneros reciban un tratamiento médico adecuado. Es necesario abastecerse de alimentos y distribuir porciones más grandes, porque los prisioneros hambrientos también se irritan más fácilmente. La dieta también debería ser más variada, porque la nutrición es también una parte importante del buen funcionamiento del sistema inmunológico.

Además, es posible asignar más médicos en comisión de servicio a las prisiones, que al menos parcialmente realizan un servicio allí. Dos médicos por cada 5000 prisioneros no es suficiente y en tiempos de emergencia es necesario examinar a los prisioneros más a menudo para identificar posibles casos de un contagio con el coronavirus rápidamente.

El temor al virus, la prohibición de ver a los familiares y las condiciones de vida increíblemente malas causan pánico y violencia en las prisiones. Una posible medida, que la Ministra de Justicia francesa Nicole Belloubet ya ha anunciado (Pantel, 2020), también tendría sentido en Colombia: se podría dar a cada prisionero un crédito telefónico mensual, que podría ser de 30 mil de pesos colombianos por persona. De esta manera los prisioneros podrían ser liberados de al menos parte de su carga psicológica. Además, se podrían utilizar listas para organizar a los familiares para que traigan los bienes que se entregarán a los prisioneros. Los familiares anotarían en esta lista de qué se trata en la entrega y el prisionero confirmaría la recepción de estos bienes. De esta manera se puede evitar que las cosas sean robadas.

Incluso si los tapabocas ya están provistos, esto no es suficiente. Para permitir un acceso rápido a estas medidas de protección, los prisioneros pueden hacer máscaras ellos mismos. Para este propósito sólo se necesita tela y se podría proteger a tanta gente.

Si estos medios se utilizan conjuntamente, se podría hacer mucho para calmar el estado de ánimo irritable de las cárceles de Colombia, por un lado, y para contener el peligro real de que el coronavirus se propague por el otro. La ocasión del brote de coronavirus debería brindar la oportunidad de trabajar en problemas que siempre han existido, ahora que se necesita con urgencia.

Al menos tan importante como calmar a los prisioneros es la capacidad de proporcionar rápidamente a sus familias la información más reciente. Desde el domingo por la mañana temprano, los familiares de los presos se han reunido fuera de la prisión para obtener información sobre lo que pasó a sus familiares. Desde tempranas horas del domingo después de la noche en la se estalló el motín, se veían familiares llegando al penal. Angustia por la falta de información era la constante entre las mujeres que iban llegando. Algunas unidades de la policía fueron desplegadas para mantener el orden en el lugar. Esta multitud de gente no habría sucedido en absoluto si los informes hubieran sido transparentes. Cualquier reunión de personas es peligrosa en estos días porque no se sabe quién es el portador del coronavirus. Y los medios introducidos para contener el coronavirus deben coordinarse con el apoyo de la población para mantener el equilibrio del orden social y garantizar la seguridad de todos.

 

Bibliografía

Hurtado González, L. C. (25 de Marzo de 2018). El Espectador. Obtenido de https://www.elespectador.com/colombia2020/desaparecidos/el-expediente-desconocido-de-las-desapariciones-en-la-carcel-modelo-articulo-856457

Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario. (19 de Marzo de 2020). INPEC - Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario. Obtenido de http://inpec.gov.co/web/guest/sala-de-prensa/noticias/2020/marzo/capacitacion-para-la-prevencion

Mahecha, J., & Moreno, C. (8 de Marzo de 2012). Semana. Obtenido de https://www.semana.com/nacion/articulo/asi-vida-infierno-carcel-modelo-bogota/262384-3

Morales, F., Jaimes, J., & Sánchez, N. (22 de Marz de 2020). El Espectador. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=GtSRKwDCaZM

Pantel, N. (23 de Marzo de 2020). Süddeutsche Zeitung. Obtenido de https://www.sueddeutsche.de/panorama/kriminalitaet-coronavirus-frankreich-justizvollzug-gefaengnisse-revolte-1.4854907

 

[1] Estudiante de quinto semestre de Politik, Wirtschaft, Gesellschaft und Romanische Philologie (Spanisch) de Ruhr-Universität Bochum

 

Construcción de paz local y territorial
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