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Jueves, 13 Agosto 2020 18:28

"Policy brief": La mafia del ladrillo en el municipio de Bello

"Policy brief": La mafia del ladrillo en el municipio de Bello Photo by *Iván Erre Jota* on Foter.com / CC BY-SA

"Estamos ante un panorama de inseguridad y corrupción que hace difícil que actividades de construcción urbanística en Bello sean llevadas sin el temor al cobro de una vacuna, o el miedo de ser amenazados por los grupos delincuenciales del municipio que lideran esta mafia del ladrillo".

Por: Gabriel Jaime Muñoz Cano[1]  

En los últimos 6 años, el municipio de Bello ha estado en el ojo de la opinión pública a nivel nacional, por el alto índice de criminalidad, corrupción de sus instituciones públicas, y por nuevas prácticas ilegales que ayudan a la manutención de los diferentes grupos armados que en este municipio operan. Estos grupos ya no dependen solo de la renta de la droga; prácticas como las vacunas, un cobro extorsivo que se hace al sector privado para permitirles ejercer su labor, se han convertido en una forma de generar ingresos importantes. Este policy brief analiza el desafío que implica la expansión de las vacunas en el municipio, el soporte financiero que constituyen para los grupos armados, las repercusiones principalmente en el sector de la construcción, y los efectos que generan en la ciudadanía, que temen ser victimas de retribuciones por el hecho de denunciar estos actos criminales. Además, se planteará una serie de recomendaciones, que buscan intentar dar solución a la problemática surgida de esta modalidad extorsiva en el municipio de Bello.

Contexto histórico

En 2014, la Cámara Colombiana de Construcción (CAMACOL) informó que Bello había crecido un 10% en construcción, y en expedición de licencias de obra, superando a Medellín en la materia (Mata, 2014). Esto hizo que el municipio se volviera en una zona importante de inversión de constructoras, interesadas en ejecutar proyectos urbanísticos en diferentes zonas de Bello. Pero con lo que no contaban estas empresas era con el control territorial ejercido por los principales combos de la ciudad. Estos combos eran encabezados por cabecillas que en su mayoría eran dueños de lotes y de propiedades, donde las constructoras pensaban desarrollar sus obras, o las mismas iban a construirse en los barrios donde estos imponían su orden.

El alcalde de aquel entonces, Carlos Muñoz, restando importancia a la grave situación de orden público que esto significaba, por el contrario, mostraba lo anterior como un logro de su administración, puesto que años atrás, la inversión en el municipio en materia de proyectos urbanísticos era poca o nula. Según su narrativa, Bello pasó a ser un municipio en desarrollo y no el “patio trasero de Medellín” (Mata, 2014). Estos proyectos estaban siendo orientados a estratos 4, 5, y 6, trayendo con ellos personas adineradas del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, con intención de inversión en Bello.

En este contexto, las bandas criminales del municipio, vieron la oportunidad de cobrar extorciones conocidas como vacunas, para otorgar el “permiso de construcción”, a las empresas con interés de ejecutar obras en sus zonas de influencia, presionando a las constructoras a pagar además montos exorbitantes, para que estos pudieran terminar sus proyectos en los plazos pactados con sus clientes.

La práctica fue mutando y, bajo la lógica criminal, esta mafia del ladrillo, fue ofreciendo otros planes de pago a las constructoras, dentro de los cuales se contemplaban: la posibilidad de pagar esta vacuna con inmuebles de la obra, y sumas más “moderadas” de dinero. Haciendo con ello más fuerte la presión contra estas empresas, que en su mayoría iban cediendo ante la necesidad del cumplimiento contractual que poseían, pero otras tuvieron que parar sus obras, puesto que “los planes de pago” eran imposibles de cumplir (Chaves, 2019).

¿Qué pasa si no se cumple con el pago de la vacuna?

Muchas constructoras denunciaron amenazas de muerte; debido a ello, muchos de los ingenieros tuvieron que renunciar ante la constante presión de esta mafia y en casos más extremos incluso se llegó a ejecutar actos de terrorismo. Según La FM (2017), en 2017 grupos criminales lanzaron una granada contra un proyecto inmobiliario que se negó al pago de dicha vacuna.

Las extorciones llegaron a un grado tal, que el mega proyecto Ciudad Fabricato, que es en la actualidad el proyecto urbanístico más grande y ambicioso por el cual apuesta Bello, fue parado en seco. Oscar Gómez, un comandante de la Policia Metropolitana, confirmó que el freno de la obra se debió a las altas vacunas que los grupos criminales estaban pidiendo (Ibid.). Aunque dicha acusación fue rechazada por la alcaldía de Bello, la misma alcaldía está siendo investigada por ser partícipe de esta mafia del ladrillo. Desde entonces, se han logrado varias capturas de funcionarios que cobraban fuertes sumas de dinero, para otorgar los permisos de obra, lo que desacreditó a la alcaldía y la puso en el ojo de la opinión pública (El Espectador, 2018). 

¿Por qué es tan atractiva esta práctica?

La renta obtenida por el cobro de estas vacunas es comparable con las rentas obtenidas por la droga (Mata, 2014). Lo que ha hecho tan atractiva esta práctica en el municipio, es que se obtienen cuantiosas sumas de dinero, sin desgastarse mucho en caros operativos para sacar droga del municipio, o venderla dentro del mismo. Solo se necesita cierta capacidad y credibilidad coercitiva para intimidar a las constructoras actualmente ubicadas en Bello.

En 2014, estos pedían hasta 50 millones por el “permiso de construcción”, y uno o dos inmuebles de la obra, avaluados entre 250 o 400 millones, según el tipo de propiedad y según el estrato de la construcción, lo que les daba un margen de ganancia de hasta 600 millones. También se reportaron pedidos de torres completas de apartamentos y montos más altos de dinero lo que lleva a especular ganancias de más de 1000 millones por obra (Ibid.).

La respuesta de las autoridades frente al tema

Ante la situación vivida en el municipio, y la inefectividad de la alcaldía local, el exgobernador de Antioquia, Luis Pérez, en una reunión con la alcaldía de Bello el año pasado, creó una comisión técnica cuya responsabilidad era la construcción de un mapa de conflicto, para dar prioridad a las zonas donde es más delicada la situación frente a la extorción de constructoras y solicitó a la procuraduría investigar a funcionarios de la alcaldía para descartar posibles nexos con la mafia del ladrillo (El Espectador, 2019).

Ese mismo año, el presidente de Colombia, Iván Duque, celebró un concejo de seguridad en Bello, donde se analizaron varios fenómenos que han venido alterando el orden público en los últimos años en el municipio, dentro de los cuales se destacan las extorciones como uno de los principales motores de estos grupos delincuenciales. Además, resalta que: “Estas bandas están asociadas con otros grupos como el Clan del Golfo o el ELN o incluso con organizaciones internacionales” (El Tiempo, 2019).

Por lo anterior, la propuesta del gobierno nacional fue crear un segundo batallón militar, que brinde apoyo a la fuerza pública en la lucha contra el crimen organizado en el municipio de Bello, y se pueda recuperar no solo el territorio en manos de estos grupos delincuenciales, sino también dar captura a sus principales cabecillas y colaboradores, para garantizar el desmantelamiento de estas redes criminales.

En esta reunión, la alcaldía de Bello quedó con el compromiso de rendir cuentas cada mes al gobierno nacional en materia de seguridad, y en la lucha contra la corrupción (Ibid). Así abría un mejor control al gobierno local para evitar que funcionarios públicos se vean inmiscuidos en extorciones a constructores en la ciudad como ha ocurrido antes, y garantizar la ejecución de los proyectos urbanísticos. Pero muchos se preguntan ¿qué tan convincentes pueden ser los resultados de una administración, en cabeza de un gobernante sindicado de cometer delitos relacionados con corrupción, en su primer mandato en Bello en el año 2008? Recordemos que el alcalde Oscar Andrés Pérez en la actualidad, tiene medida cautelar que le obliga a usar brazalete electrónico del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC), y posee restricción de salida del país (Gonzáles, 2019).

A la fecha, estas propuestas no han pasado de ser solo planteamientos en contra del crimen organizado en Bello, y las vacunas siguen siendo algo cotidiano en la ciudad, al punto de tener que ceder a cumplir con el pago de estas, ya sea por temor, o por la necesidad de cumplir con las obligaciones contractuales de las obras urbanísticas. El pago de estas vacunas, legitiman esta actividad y son pocos los que se atreven a denunciar por miedo a represalias.

También es delicado el silencio de los bellanitas frente al tema. Estos, aunque conocedores de los cobros de vacunas, y las consecuencias para aquellos que no las pagan, prefieren el silencio ante la denuncia por el terror que han sembrado estos combos en el colectivo social de este municipio. Su red de información es tan grande, que muchos ciudadanos aseguran que pueden ser descubiertos por denunciar estos criminales y pueden terminar muertos en el acto.

Estamos ante un panorama de inseguridad y corrupción que hace difícil que actividades de construcción urbanística en Bello sean llevadas sin el temor al cobro de una vacuna, o el miedo de ser amenazados por los grupos delincuenciales del municipio que lideran esta mafia del ladrillo. Bello se encuentra sumergido en una problemática compleja que debe ser atendida con urgencia, puesto que cada día estas acciones criminales adquieren más fuerza en un municipio.

Recomendaciones

Para un mejor abordaje de la problemática, hay que solicitar a la rama judicial mayor celeridad en los procesos en contra de los funcionarios públicos del municipio, para ayudar a la rápida depuración de la corrupción en Bello, y permitir con ello, avances en materias como la seguridad, importante en la lucha contra las vacunas que hoy propone la mafia del ladrillo.

Por otra parte, es necesaria una política real y creíble de contención, que contemple:

  1. La construcción de una red anónima de denunciantes, que permita la reacción inmediata de la fuerza publica y las instituciones competentes que luchan contra la mafia del ladrillo. Esta debe valerse de los avances tecnológicos e informáticos, y sobre esta base, deben construirse herramientas como paginas web, aplicativos para móviles y otras estrategias virtuales, que permitan garantizar el anonimato y la seguridad de los denunciantes.
  2. La creación de una estrategia jurídica, que funcione como contención contra las vacunas, permitiendo con esta, mayor vigilancia de los contratos de obra de estas constructoras, logrando con ello encontrar cualquier indicio o irregularidad que lleve a la captura de estos criminales pertenecientes a la mafia del ladrillo, y haga menos atractivo el sector para ser extorsionado.
  3. Es necesaria la recuperación del territorio por parte de la fuerza pública, por medio de estrategias que garanticen el ingreso de instituciones del gobierno local, y la actuación de grupos sociales, para trabajar en la reconstrucción del tejido social, en las zonas más golpeadas por el conflicto armado. Permitiendo con ello recuperar la confianza de los bellanitas en la institucionalidad, y garantizando la seguridad del territorio, para permitir la inversión social en campos como la construcción urbanística, que es pieza clave en el plan de desarrollo del municipio.

Finalmente, debe haber un trabajo en equipo entre el gobierno local, departamental y nacional. Ha pasado un año desde que se celebraron las dos reuniones en materia de seguridad con la gobernación y la presidencia, pero las propuestas tanto del gobernador, como del presidente de la república, no se han visto ejecutadas, y más pareciera que estas respondieron a un ejercicio de politización del conflicto, para ganar más popularidad desde el discurso y no desde los resultados que bien sus propuestas en seguridad pudieran tener. Es por eso que no basta con decir que se va a hacer. Es necesario el cumplimiento de lo que se dijo en estas reuniones, para garantizar la lucha contra el crimen organizado y su mafia del ladrillo.

Referencias

Chaves, H. H. (2019, Febrero 28). Bello nos necesita. El Mundo. https://www.elmundo.com/noticia/Bello-nos-necesita/375882

El Espectador. (2018, Mayo 4). Capturan a funcionaria de Bello por supuesta extorsión a constructor. https://www.elespectador.com/noticias/judicial/capturan-a-funcionaria-de-bello-por-supuesta-extorsion-a-constructor/

El Espectador. (2019, Marzo 1). Constructores en Bello pagan a bandas criminales con apartamentos para poder edificar. https://www.elespectador.com/noticias/nacional/constructores-en-bello-pagan-a-bandas-criminales-con-apartamentos-para-poder-edificar/

El Tiempo. (2019, Junio 27). Con un nuevo batallón se busca combatir la criminalidad en Bello. https://www.eltiempo.com/colombia/medellin/con-un-nuevo-batallon-se-busca-combatir-la-criminalidad-en-bello-antioquia-381570

Gonzáles, D. (2019, Octubre 27). Con orden de brazalete electrónico, Óscar Pérez es el nuevo alcalde de Bello. El Colombiano. https://www.elcolombiano.com/elecciones-2019/oscar-perez-nuevo-alcalde-de-bello-con-orden-de-brazalete-electronico-BN11859945

La FM. (2017). Extorsionistas estarían pidiendo apartamentos para dejar construir edificios en Medellín. https://www.lafm.com.co/politica/extorsionistas-estarian-pidiendo-apartamentos-dejar-construir-edificios-medellin

Mata, N. (2014, Septiembre 1). La mafia del ladrillo azota a las construcciones de Bello. El Colombiano. https://www.elcolombiano.com/historico/la_mafia_del_ladrillo_azota_a_las_construcciones_de_bello-EGEC_309148

 

[1] Politólogo y estudiante de la Maestría en Estudios Políticos, UPB, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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