logo cepri
logo upb
Lunes, 22 Abril 2019 22:02

Nociones de desarrollo, intereses contrapuestos: caso del golfo de Tribugá

El golfo de Tribugá es un santuario de naturaleza, costumbres y tradiciones invaluables, pero la construcción de un puerto parece poner esto en peligro en favor del progreso.

Por: Martín González Ospina[1]

 

El golfo de Tribugá se encuentra ubicado en la región del alto Baudó en el departamento del Chocó; en su territorio se localizan los municipios de Nuquí y una pequeña parte de Bahía Solano. Dentro del municipio de Nuquí se fragmentan 9 corregimientos sobre la costa pacífica colombiana: Jurubirá, Tribugá, Panguí, Coquí, Joví, Guachalito, Termales, Partadó y Arusí. Las poblaciones de estos corregimientos no superan, de forma individual, los 550 habitantes (DANE, 2015). Se encuentran desde 30 minutos hasta dos horas en lancha del casco urbano del municipio de Nuquí pues no existen carreteras ni caminos entre ellos y los ríos que llevan los mismos nombres de los corregimientos impiden el tránsito a pie por la playa. Solo existen dos formas de acceder a estos lugares desde las grandes ciudades del país: o bien a través de vuelos Chárter que salen desde Medellín y Quibdó, o bien por vía marítima desde el puerto de Buenaventura en un viaje de 24 horas. En el Aeropuerto Reyes Murillo de Nuquí no pueden aterrizar aviones que superen una capacidad de 19 pasajeros, los vuelos solo llegan de forma regular dos veces a la semana y los demás días los nuquiceños quedan absolutamente aislados. En la región solo existen 3 bachilleratos ubicados en los corregimientos de Jurubirá, Arusí y en el casco urbano de Nuquí. La energía eléctrica es inexistente en los corregimientos y en la zona urbana es intermitente ya que depende de una enorme planta eléctrica de ACPM que se avería constantemente o recibe de forma irregular el combustible para su funcionamiento. Los productos básicos que llegan embarcados desde Buenaventura tienen un costo 4 veces por encima del de mercado en las ciudades. La señal de celular es escasa, solo se accede a ella en puntos específicos y utilizando un determinado operador móvil, solo llamadas, el uso de los datos móviles es un milagro que se presenta solamente cuando las especiales condiciones meteorológicas de la región lo permiten.

Adicionalmente, su población se considera como multiétnica y pluricultural, pues a pesar de que se compone mayoritariamente de afrodescendientes, también confluyen allí etnias indígenas ancestrales principalmente de orígenes Emberá. Estos pobladores se acostumbraron a formas de vida diferentes a las desarrolladas al interior del país: su economía se basa en un sistema denominado “mano cambiada” en el que, debido a la escasez de papel dinero o efectivo, las comunidades se acostumbraron a intercambiar productos entre sí para garantizar su supervivencia. La pesca artesanal, casería, el cultivo de diversas variedades de plátano, yuca, ñame y de una papa endémica conocida como papa china, permitían este intercambio. Con los años, el escaso turismo que llegaba a la zona comenzó a introducir nuevas prácticas, entre ellas el uso del dinero el cual se fue normalizando con el transcurrir del tiempo. 

Desde hace aproximadamente 20 años, con la salida de Andrés Pastrana y la llegada de Álvaro Uribe a la Presidencia de Colombia, se viene planteando la construcción de una carretera que comunique al golfo de Tribugá con la capital del departamento, Quibdó, y así con el resto del territorio nacional. Ahora bien, es importante considerar un actor adicional que comenzó a tener poder en la zona más o menos por la misma época: la llegada de grupos guerrilleros, específicamente de las FARC y el ELN, complicaron aún más la de por sí “pluriproblemática” situación de la localidad. No obstante, en el año 2007 estaba todo dispuesto para iniciar la construcción de la carretera, las maquinarias llegaron a Nuquí y Quibdó con el plan de trabajar simultáneamente en ambos frentes hasta encontrarse y trazar de esta forma la vía. ¿Qué sucedió? Los habitantes de todas estas pequeñas poblaciones se opusieron fehacientemente a la realización del proyecto, alegaban tener necesidades más primordiales que una carretera, también argüían no estar preparados para recibir todo aquello que podía ingresar por esa vía y corromper su cerrado y especial entorno, rechazaban los impactos ambientales que tenía esa política, impactos ambientales que a fin de cuentas los afectarían a ellos directamente en su especie de “mono sistema consuetudinario”.

Desde el año 2008 y con una importante vigencia para este año, según el Plan de ordenamiento físico y portuario expedido por el Ministerio de Transporte y disponible en la Cámara de Comercio de Manizales, existe toda una propuesta y un proyecto que gira ya no en torno a la mera construcción de una carretera que comunique al golfo de Tribugá con Quibdó, sino de la construcción de un gran puerto de aguas profundas de talla internacional, con inversión extranjera y de varios otros departamentos del país como Caldas y Risaralda, que según sus promotores será la fuente anhelada de progreso y desarrollo para todos los pobladores, que creará miles de empleos formales, e integrará Nuquí y sus comunidades con el resto del territorio nacional y a Colombia con el comercio internacional de las grandes ligas. Pero la paradoja de años anteriores sigue en pie: lo que para la gran mayoría significaría el avance más tangible y positivo, para las personas directamente involucradas -como lo son en este caso las comunidades- representa en realidad la violación a un modo de vida ya establecido por el paso del tiempo, a unas tradiciones ancestrales, sobre todo a unas costumbres que no están dispuestos romper, y sí, es como si prefiriesen seguir aislados, pues aunque para algunas personas esto se traduzca en algo negativo, para los habitantes del golfo de Tribugá representa una especial condición de ventaja sobre la cual han construido sus formas de vida, economía y progreso. No están cerrados al desarrollo, sencillamente lo entienden de manera diferente y lo piden incluso a gritos, pero bajo un entendimiento que el gobierno y los propulsores de tales políticas y proyectos todavía no asimilan o prefieren ignorar debido a sus superiores intereses.

 

La anterior problemática a la luz de las teorías constructivistas

Como bien lo indica André Noel Roth (2014) en su texto Políticas públicas. Formulación, implementación y evaluación, las teorías constructivistas parten de asumir que la realidad es una construcción social y por tal motivo no es posible acercarse a una realidad pura u objetiva, incluso se considera que esta última no existe, pues la realidad es diferente según quien la perciba, determinada por la posición del observador. Adicionalmente, esta metodología concede gran importancia a la comparación y descripción de las distintas construcciones de la realidad existentes, tales como las narraciones, los relatos y las historias de vida, es decir, implica que sean tenidos en cuenta los factores históricos y de contexto, por ello rechaza la posibilidad de establecer explicaciones universalmente válidas. Así, este paradigma considera que las ideas o los factores cognitivos, más que los intereses, tienen un rol preponderante en la formulación de políticas públicas.

Por su parte, Gonzalo Ordoñez Matamoros (2013) sostiene de manera paralela y semejante a Roth que el “reconocer estas diferencias es avanzar en la comprensión de los fenómenos que subyacen a los procesos que siguen las políticas públicas mismas y, sobre todo, en la forma como el analista lo aborda e interpreta”.

Entendidos los autores anteriormente desarrollados como el planteamiento teórico que sostendrá las ideas a continuación expuestas, es más que lógico establecer que en las diferentes sociedades, pero en especial en las sociedades occidentales en las cuales se adscribe Colombia, se han consolidado ciertas nociones de desarrollo que pretenden ser verdades universales, así entonces se pueden identificar los proyectos de infraestructura del Pacífico colombiano como una de esas nociones universales de desarrollo que rechazan el contexto y las construcciones sociales.

Las costumbres y formas de vida de las comunidades del golfo de Tribugá encuadran perfectamente en lo que en el planteamiento teórico se reconoció como construcción social, los lugareños conciben su cultura como su verdad, verdad construida por una historia muy diferente a la historia del resto del país, por un aislacionismo y estancamiento social que ha dejado profundas huellas. Algunas de ellas por supuesto completamente negativas: valga decir, la insalubridad, la desnutrición infantil, la carencia de una salud pública de cualquier tipo, la existencia de una educación paupérrima; pero por otro lado, la conservación de unas tradiciones ancestrales, de modos de vida sencillos y de una especial relación de los hombres con su entorno o medioambiente la cual ha permitido -entre otras cosas- la preservación de playas, bosques y ríos completamente vírgenes que se constituyen además como un hogar para miles de especies endémicas de uno de los ecosistemas más maravillosos del planeta por sus condiciones meteorológicas y ubicación geográfica. Estas poblaciones se adaptaron entonces a sus carencias y recursos los cuales de cierto modo se incrustaron profundamente en el espíritu colectivo.

Cabe ahora y de forma muy certera preguntarse cuáles son las ideas de desarrollo y progreso que tienen estas comunidades, es decir, específicamente cuáles son sus pensamientos que de alguna manera se contraponen, pero pueden sustituir las políticas del gobierno. En primer lugar, cabría destacar que, en un análisis de las necesidades existentes en la zona, sobresalen algunas necesidades insatisfechas que tienen mayor prioridad que, por ejemplo, la generación de empleo. La falta de energía eléctrica, acueducto y escolarización sirven de ilustración, ya que son un interés particular y de mayor urgencia frente a la vida de cada individuo habitante que los intereses nacionales económicos que subyacen a la construcción de un puerto internacional en la región.

No obstante, los lugareños se han inclinado por el fomento de un turismo sostenible, de la inculcación del deporte, del rechazo a la violencia, de la recuperación de su gastronomía ancestral, de consolidarse como un centro de eventos místicos y espirituales, de educar a sus niños dentro su cultura idiosincrática para que mantengan el legado y la tradición (prensa y trabajo etnográfico). Todo lo anterior se ha convertido en sus alternativas propias y autónomas para suplir la ausencia del Estado, ausencia con la cual conviven y que paradójicamente fue la principal causa del establecimiento y mantenimiento de esa serie de costumbres que le dieron autarquía a esos pueblos, por ello también, esa ausencia se convirtió para los lugareños en un factor positivo en la medida en que les permitió tener cierta libertad para crear sus formas de vida, por eso el Estado no puede llegar de repente a destruir lo que de forma indirecta se encargó de consolidar. De hecho, esas nuevas alternativas encuentran un apoyo externo, pero de la mano de familias y grupos filantrópicas del interior del país o de personas extranjeras que han entendido a la comunidad, sus necesidades y los fines de sus causas, no de la mano del Estado.

En un marco legal conformado por las leyes 70 de 1993, 44 de 1990 y 1753 de 2015, el articulo 88 de la Constitución, además de las sentencias T-955/03, T-704/06 y C-467/93, se establece un régimen tributario y territorial especial para las comunidades negras del Pacífico colombiano, en el cual, entre otras cosas, se establece un uso colectivo del territorio, lo que quiere decir que este es inalienable, imprescriptible e inembargable. Indicando que estos territorios se encuentran fuera del comercio y se escinden de la órbita municipal para efectos fiscales, y que adicionalmente quedan exentos del impuesto predial. También el privilegio de tener autoridades propias para la administración de sus asuntos y además el fomento del desarrollo económico a través de la formulación de sus planes de vida para el caso de los pueblos indígenas y planes de etnodesarrollo para los pueblos afrocolombianos, lo cual no es más que el esfuerzo de estos grupos humanos por desarrollarse de acuerdo a su entorno y en consecuencia con sus principios de autonomía y gobierno.

Cabe entonces abrir la discusión sobre si, fuera de todo el problema que representa el conflicto de intereses y pensamientos que existe en torno a la implementación y aplicación de acciones públicas de progreso y desarrollo, además existe un problema legal de fondo que pueda traducir esa acción pública en la violación de una serie de derechos, privilegios y tratados especiales consagrados en un expreso marco legal de rango constitucional.

Antes de concluir, es pertinente hacer una corta descripción del estado actual de la situación, y para ello es lógico comprender que no hay más fuentes que los medios de comunicación y la escasa información brindada por los sitios oficiales de las entidades y organismos estatales. Según los primeros, desde mayo del año 2018 los gobiernos departamentales de Risaralda, Quindío y Caldas se comprometieron con un importante apoyo económico al megaproyecto del puerto de aguas profundas en el golfo de Tribugá. Además, la Agencia Nacional de Infraestructura -ANI- y el Instituto Nacional de Vías -INVIAS- llegaron a un acuerdo para la ejecución articulada del proyecto. Los gobiernos de la República Popular China y los Estados Unidos de América demostraron también su interés por invertir en el mismo frente (prensa). No obstante, la zona sigue siendo azotada por las bandas criminales y las guerrillas, el narcotráfico ha encontrado allí un nicho apropiado para establecer una central de operaciones, la población sigue siendo víctima de desplazamientos forzados (prensa) y los servicios públicos domiciliarios, una ilusión superflua.

 

En conclusión…

El caso del golfo de Tribugá demuestra como la exclusión de las variables sociohistóricas, de contexto y de cultura, pueden desembocar posteriormente en un conflicto de intereses y posiciones encontradas que a fin de cuentas terminan impidiendo un buen diseño e implementación de las políticas públicas. Se constituye así un buen ejemplo de la importancia de la teoría constructivista, de evitar las verdades universales para ser más eficaces en las acciones públicas.

Pero también es inminente buscar soluciones, pues resulta notorio que hay unas necesidades y problemáticas que claman por ser resueltas, el consenso allí se convierte en la clave del avance, de salir del estancamiento, tal vez si el Estado interpreta las acciones colectivas como ese clamor por soluciones y no como un obstáculo para sus acciones públicas, pueda repensar estas últimas en función de las comunidades y llegar a acuerdos con ellas para apoyar sus iniciativas y las iniciativas de los particulares que se han sumado a las causas. Así, por ejemplo, de la mano de una fundación australiana los jóvenes del golfo de Tribugá han aprendido a surfear y se han formado en la disciplina típica de cualquier deporte (El Espectador, 2016), la chef Leonor Espinoza se encuentra desarrollando todo un proyecto social que busca recuperar la cocina ancestral y capacitar las mujeres de la zona en técnicas culinarias que puedan implementar en sus posadas y hostales (Noticias Caracol, 2018). Tal vez el gobierno, antes de pensar en grandes puertos y autopsitas, deba fijar su atención en brindarle a la zona unas condiciones básicas que respalden todas esas otras iniciativas: tener energía eléctrica -por ejemplo- facilitaría monumentalmente la pesca artesanal y la actividad hotelera, un aeropuerto mejor dotado incentivaría la llegada de aerolíneas comerciales y con ellas el turismo, una educación de mayor cobertura le permitiría a los niños y jóvenes acceder a mejores oportunidades. Por eso, el Estado, antes que nada, debe reconocer las características especiales que incluso se encuentran expresadas en las leyes y la jurisprudencia y luego debe diseñar soluciones amigables con esas características que den lugar de esta manera a un consenso con las comunidades.

 

Referencias

Ordoñez, G. (2013). Manual de análisis y diseño de políticas públicas. Bogotá: Universidad Externado de Colombia.

Roth, A. (2014). Políticas publicas formulación, implementación y evaluación. Bogotá: Ediciones Aurora.

Colombia, Corte Constitucional (1993, 21 octubre) Sentencia (C-467), M.P. Carlos Gaviria Díaz

(2003, 17 de octubre) Sentencia (T-955), M.P. Álvaro Tafur Gálvis

(2006, 22 agosto) Sentencia T -704 M.P. Humberto Sierra Porto

(1995) Ley 225

(1995) Decreto 1745 de octubre 12

(2015) Ley 1753

INVIAS. (2018). Adjudicación del contrato para obras en la carretera a Nuquí en el Chocó. Disponible en: https://www.invias.gov.co/index.php/mas/sala/noticias/3316-adjudicado-contrato-para-obras-en-la-carretera-a-nuqui-en-el-choco

Revista Semana. (2018). Gobernadores del Eje Cafetero impulsarán Puerto de Tribugá. Disponible en: https://www.semana.com/economia/articulo/gobernadores-del-eje-cafetero-impulsaran-puerto-de-tribuga/569242

Universidad Cooperativa de Colombia. (2017). Compensación a Territorios Colectivos de Comunidades Negras. Disponible en: https://www.ucc.edu.co/noticias/conocimiento/ciencias-sociales-derecho-y-ciencias-politicas/compensacion-a-territorios-colectivos-de-comunidades-negras

El Espectador. (2016). Los niños surfistas del Chocó. Disponible en: https://www.elespectador.com/noticias/educacion/los-ninos-surfistas-del-choco-articulo-645680

Noticias Caracol (2018). Leonor Espinosa, la mejor chef de Latinoamérica, sigue descubriendo a qué sabe Colombia. Disponible en: https://noticias.caracoltv.com/leonor-espinosa-la-mejor-chef-de-latinoamérica-2359-historia

Cámara de Comercio de Manizales. Proyecto Puerto de Tribugá. Disponible en: http://www.ccmpc.org.co/ccm/contenidos/32/PUERTO%20DE%20TRIBUGA.pdf

El Tiempo, Desplazamientos en Nuqui. Disponible en https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/enfrentamiento-entre-autoridades-y-clan-del-golfo-causa-desplazamiento-en-nuqui-236316

 

[1] Estudiante de quinto semestre de Ciencias Políticas y de cuarto semestre de Derecho en la Universidad Pontificia Bolivariana. Representante estudiantil de Ciencias Políticas. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Construcción de paz local y territorial
analecta

Contacto

Campus de Laureles
Circular 1 No. 70-01 - Bloque 12
Medellin - Colombia
Teléfono: (57 4) 354 45 34 - 354 45 36
E-mail: maria.perdomog@upb.edu.co -
nicolas.beckmann@upb.edu.co