logo cepri
logo upb
Martes, 24 Noviembre 2020 17:03

Fratelli Tutti: un llamado contundente hacia una mejor política

Fratelli Tutti: un llamado contundente hacia una mejor política Photo by Catholic Church (England and Wales) on Foter.com / CC BY-NC-SA

Hay un camino claro para construir un mundo mejor: una mejor política. La política del cuidado, la que permite cuidar unos de otros en la casa común. La mejor política será entonces la del diálogo y amistad social en la casa común.  

Por: Luis Guillermo Patiño Aristizábal[1], Sebastián Álvarez Posada[2], Nicolas Alexander Beckmann[3], y Carolina Horta Gaviria[4]

El 4 de octubre de 2020 fue firmada en la ciudad italiana de Asís la tercera encíclica[5] del pontificado de Francisco, nombrada Fratelli Tutti, en memoria de san Francisco de Asís. La carta advierte que “la pandemia del Covid-19 dejó al descubierto nuestras falsas seguridades” y alerta sobre la incapacidad de la comunidad global de actuar conjuntamente (Francisco 2020, numeral 7). Además, el documento identifica un conjunto de dinámicas preocupantes que indican una vuelta a un pasado más oscuro: “la historia da muestras de estar volviendo atrás. Se encienden conflictos anacrónicos que se consideraban superados, resurgen nacionalismos cerrados, exasperados, resentidos y agresivos” (numeral 11).   

La carta plantea un trasfondo antropológico que pone en el centro la relación entre Dios-persona-otros. Dios es relación con el otro para construir un nosotros, lo cual implica cuidar del “otro” y de “la casa común”. Esta encíclica está relacionada con Laudato sí “Alabado seas, mi señor” (24 de mayo de 2015) en la que el papa Francisco propone un modelo de ecología integral.

La encíclica Fratelli Tutti, “hermanos todos”, tiene una estructura narrativa de ocho capítulos:

  1. Las sombras de un mundo cerrado
  2. Un extraño en el camino
  3. Pensar y gestar un mundo abierto
  4. Un corazón abierto al mundo entero
  5. La mejor política
  6. Diálogo y amistad social
  7. Caminos de reencuentro
  8. Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo

La encíclica se escribe siguiendo el método de revisión de vida, propio de la teología latinoamericana, en el cual se hace un balance de la realidad para después contrastarla con el mensaje del Evangelio y, finalmente, proponer acciones de cambio.  Este último momento es el más extenso y profundo de toda la encíclica. Con esta metodología, el sumo pontífice se aleja del método tomista (argumento, contraargumento, réplica y respuesta final) implementada usualmente en los documentos pontificios. Esta encíclica, en la que el papa Francisco asume el evangelio como un acontecimiento histórico, se constituye como la carta papal sobre el nuevo orden mundial.

El papa inicia la encíclica haciendo referencia al encuentro del siglo XIII entre san Francisco de Asís con el sultán de Egipto Malik-el-Kamil. Posteriormente, sugiriendo quizá un paralelismo histórico con el santo cuyo nombre eligió para nombrar su pontificado, manifiesta que su encuentro con el gran imán Ahmad Al-Tayyeb en Abu Dabi en 2019 fue una de las fuentes de inspiración para la redacción del texto. Rememora así su viaje a los Emiratos Árabes Unidos, una visita histórica para la Iglesia y su pontificado, en la cual se realizó la firma de un documento corto donde se abordaron temas como el uso de la violencia en la religión, el islam, el terrorismo, la paz, la igualdad y la dignidad humana. Es decir, el papa, a través de la encíclica, no se dirige solo a los creyentes católicos, sino que su reconocimiento e interacción con otros líderes religiosos invitan a profundizar y fortalecer un diálogo interreligioso e intercultural.

La encíclica, en sus ocho capítulos, refleja una estructura narrativa en la que un extremo tiene que ver con el otro. Las partes de un todo se corresponden. En este sentido, pareciera que Dios no sigue a las religiones, las religiones deberían seguir a Dios. Seguir a Dios implica un nosotros en la casa común. Somos una gota en un inmenso mar.

Los encuentros del santo padre con las autoridades del islam sunita, así como sus visitas a diferentes países musulmanes, son una muestra de su carácter conciliador y su disposición al diálogo interreligioso e intercultural, pues estas acciones cierran más de una década de tensiones entre la Santa Sede y la Universidad de al-Azhar, tras la ruptura que ocasionaron las polémicas declaraciones en el año 2006 del papa Benedicto XVI, en las que relacionaba a la violencia con el islam.

En el balance de la realidad que el papa realiza de la sociedad contemporánea, incluida la crisis generada por la pandemia del COVID-19, se abordan diferentes “tendencias del mundo actual que desfavorecen el desarrollo de la fraternidad universal” (numeral 9), tales como la falta de garantía de derechos humanos universales, las menores posibilidades de las mujeres para defender sus derechos debido a las situaciones de maltrato, exclusión y violencia, las vida de millones de personas en condiciones similares a la esclavitud, la prevalencia de la ética utilitarista, la concentración de la riqueza y la desigualdad, el “miedo al otro” manifestado a través de la xenofobia, ensimismamiento y edificación de muros físicos, económicos, políticos y  afectivos, prevalencia de la lógica de mercado y el consumo como propósito de la existencia humana, entre otras “sombras”[6] propias del mundo del siglo XXI. Al papa le preocupa especialmente el individualismo, la cultura del descarte, la creación de desigualdades y de injusticias.

En la descripción aséptica del mundo, el santo padre realiza una defensa radical por los más desfavorecidos, los más pobres y excluidos, y defiende y visibiliza la población que no tiene garantías para una vida digna. Aunque el papa no proporciona cifras ni nombres particulares, es fácil conectarse a través de la lectura con el panorama de injusticia social al que Francisco interpela. Solo es recordar que, según datos de la FAO (2020), actualmente hay 47 millones de personas en el mundo en condición de hambre, y se proyecta un crecimiento de 20 millones más para el 2030. Así mismo, en América Latina y el Caribe, 205 millones de personas viven en condiciones de inseguridad alimentaria moderada, y aunque en África es donde se presentan los mayores niveles de inseguridad alimentaria, América Latina y el Caribe presenta los mayores niveles de crecimiento.

Este aumento del hambre se ha generado en un contexto global de una desigualdad económica exorbitante. Mientras que las personas que ganan más de US$ 1.000.000 el año (el 0.9% de la población mundial) concentran el 44% de la riqueza, las personas que ganan menos de 10,000 el año (el 56.6% de la población) solo concentran el 1.8% de la riqueza a nivel mundial (Inequality ORG, 2020).

Sin embargo, la carta trasciende dicho ejercicio descriptivo y propone un camino de esperanza con directrices claras para cambiar la situación actual. En este camino el papa genera un marco de corresponsabilidad dirigido principalmente a los tomadores de decisión del mundo, a los poderes económicos y políticos tanto locales como globales. El llamado a tomar acciones concretas lo hace a los que tiene el poder para hacerlo, a los líderes que pueden reconfigurar el sistema actual. El llamado es decisivo: es necesario realizar cambios en favor de los desprotegidos y vulnerables, el mundo debe ser un lugar mejor para todos. De tal manera, la propuesta del papa Francisco, acoge la doctrina social de la Iglesia católica:

  • Dignidad de la persona humana
  • Destino universal de los bienes
  • Subsidiariedad
  • Participación
  • Solidaridad
  • Función social y ecológica de la propiedad privada
  • El cuidado de la creación “la casa común”
  • Derechos humanos
  • La democracia
  • La justicia
  • La crítica a la economía que mata
  • Un llamado a trabajar en pro de los más vulnerables del sistema

Y en este llamado, si bien la fraternidad ocupa el papel más relevante, también le es conferida una importancia considerable al componente político. Francisco dedica todo un capítulo titulado “La mejor política” y plantea la necesidad de renovar la política para que cumpla su función principal: servirle a un verdadero bien común. Plantea un gobierno global, a largo plazo. La necesidad de una política que tiene como principales opositores: la corrupción, el mal uso del poder, la falta de respeto a las leyes. Plantea una problemática ética de la política, la inequidad genera ineficiencia en la política.

Aunque presenta un abanico de ideas muy amplias, en esta reflexión se resaltan cinco: límite a la visión liberal, reproponer la función de la propiedad privada, fortalecimiento del poder internacional, acogida de los migrantes y necesidad de eliminar todo tipo de populismo. El papa también hace hincapié en la importancia del respeto mutuo y la capacidad de escuchar al otro, a pesar de las diferencias:

Hoy en muchos países se utiliza el mecanismo político de exasperar, exacerbar y polarizar. Por diversos caminos se niega a otros el derecho a existir y a opinar, y para ello se acude a la estrategia de ridiculizarlos, sospechar de ellos, cercarlos. No se recoge su parte de verdad, sus valores, y de este modo la sociedad se empobrece y se reduce a la prepotencia del más fuerte. (Francisco 2020, numeral 15)

Aunque el mensaje de Francisco se dirige principalmente a los líderes y a las élites, es innegable que sus reclamos y críticas reflejan tendencias más amplias en las sociedades. Si los políticos son corruptos, agresivos, manipulativos e intolerantes, lo más probable es que la sociedad tolera o aplaude estas conductas. En este sentido, si bien es importante denunciar y criticar a los líderes, también es importante que los ciudadanos se autocuestionen a sí mismos para vivir como mejores ejemplos.

En el campo económico, el papa afirma que el neoliberalismo ha generado un pensamiento pobre, repetitivo y que presenta siempre las mismas recetas frente a cualquier desafío. Expresa también que el mercado solo no resuelve todo. De tal manera, manifiesta que es necesario intervenir el mercado y el sistema económico global para modificar el statu quo de la economía, que reproduce o perpetúa la fortaleza de unos países y poblaciones, así la vulnerabilidad de otros. Unido a esto, el santo padre propone recordar la función social de cualquier forma de propiedad privada, cuestionando uno de los pilares del modelo capitalista, expresando que:  

El derecho a la propiedad privada solo puede ser considerado como un derecho natural secundario y derivado del principio del destino universal de los bienes creados, y esto tiene consecuencias muy concretas que deben reflejarse en el funcionamiento de la sociedad. Pero sucede con frecuencia que los derechos secundarios se sobreponen a los prioritarios y originarios, dejándolos sin relevancia práctica. (numeral 120)

Aunque es difícil replantear un modelo económico diferente a corto y mediano plazo, es importante resaltar el mensaje de Francisco, el cual reconoce fallas estructurales en el modelo económico que causan que una parte de la población no pueda acceder a unos mínimos vitales para vivir dignamente. Al reconocer e identificar estas fallas, se hace necesario generar cambios o implementar medidas que detengan la reproducción de la situación actual. El mensaje, radical para muchos, es contundente: el derecho a la propiedad privada no es un derecho natural. Francisco ratifica que la tradición cristiana no concibió este derecho como absoluto o intocable.

Sin embargo, otra vez el llamado del papa va más allá de criticar exclusivamente a las élites, sino que apunta a tendencias sociales más amplias:

Además, como todos estamos muy concentrados en nuestras propias necesidades, ver a alguien sufriendo nos molesta, nos perturba, porque no queremos perder nuestro tiempo por culpa de los problemas ajenos. Estos son síntomas de una sociedad enferma, porque busca construirse de espaldas al dolor. (numeral 65)

Francisco trae a la discusión la parábola del buen samaritano (Lc 10, 25-37), y anima a no ser indiferentes ante el sufrimiento de otros: “Enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo” (numeral 69).

Un grupo poblacional de especial atención en la encíclica son los migrantes y refugiados. La integración a los migrantes ha dejado de ser una realidad europea o norteamericana, pues desde hace varios años también hace parte del contexto latinoamericano, debido a la migración venezolana producida por la crisis política y social del país vecino. La encíclica propone la integración de esta población a los sistemas de protección social de todos los países.

Adicionalmente, Francisco afirma que acoger, proteger, promover e integrar son los cuatro verbos que deben guiar las decisiones relacionadas con los migrantes. Expone también un conjunto de acciones a implementar: incrementar y simplificar la concesión de visados, adoptar programas de patrocinio privado y comunitario, abrir corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables, ofrecer un alojamiento adecuado y digno, garantizar la seguridad personal y el acceso a los servicios básicos y asegurar una adecuada asistencia consular.

Los migrantes son uno de los rostros de la globalización. No obstante, a nivel local, estos mismos verbos deben orientar las políticas y medidas dirigidas a grupos poblacionales como víctimas del conflicto armado: mujeres, niños, niñas y adolescentes, indígenas, adultos mayores y toda persona en condiciones de vulnerabilidad.

Respecto al orden internacional, la ruta propuesta es el fortalecimiento de las instituciones internacionales a través de autoridades designadas equitativamente por acuerdo entre los gobiernos nacionales, y dotadas de poder para sancionar. El papa reclama valentía y generosidad para establecer a nivel global objetivos comunes y asegurar el cumplimiento en todo el mundo de algunas normas básicas. Así mismo, propone un fortalecimiento de las Organizaciones de las Naciones Unidas con el fin de cumplir a cabalidad el propósito para la que fue creada. En consonancia con los teóricos del cosmopolitismo y la globalización, Francisco establece, a grandes rasgos, que los grandes problemas que agobian a la humanidad requieren un tratamiento multilateral para una solución eficaz.

La parábola del buen samaritano tiene mucho sentido en la encíclica Frattelli tutti. El evangelio, como palabra viva, refleja a los migrantes y refugiados, a los excluidos y marginados del sistema “los que no son útiles a las políticas neoliberales”, a los que padecen nuevas prácticas de esclavitud. Y entonces, la gran sombra, la gran incógnita es ¿dónde está la dignidad humana? El gran samaritano es la buena política, aquella luz de esperanza para el mundo.

Por último, el sumo pontífice propone trabajar para eliminar todo tipo de populismo en la política. Plantea que el ejercicio político no puede responder a exigencias populares con el fin de garantizarse votos o aprobación, sino avanzar en una tarea ardua y constante que genere a las personas los recursos para su propio desarrollo, para que puedan sostener su vida con su esfuerzo y su creatividad. El papa afirma que:

En los últimos años la expresión “populismo” o “populista” ha invadido los medios de comunicación y el lenguaje en general. Así pierde el valor que podría contener y se convierte en una de las polaridades de la sociedad dividida. Esto llegó al punto de pretender clasificar a todas las personas, agrupaciones, sociedades y gobiernos a partir de una división binaria: “populista” o “no populista”. Ya no es posible que alguien opine sobre cualquier tema sin que intenten clasificarlo en uno de esos dos polos, a veces para desacreditarlo injustamente o para enaltecerlo en exceso. (numeral 156)

Para finalizar, es relevante señalar que no hay ingenuidad en ninguna de las propuestas y de los caminos planteados en la encíclica: Francisco reconoce las grandes limitaciones jurídicas, económicas y políticas de muchas de sus reflexiones. Por esa misma razón, el papa se dirige a los que tienen las capacidades y el poder para gestionar los cambios. Por otra parte, Fratelli tutti no deja ninguna duda de que la comunidad global está arriesgando su futuro si no logra cambiar su modus operandi: “Si alguien cree que solo se trataba de hacer funcionar mejor lo que ya hacíamos, o que el único mensaje es que debemos mejorar los sistemas y las reglas ya existentes, está negando la realidad” (numeral 7).  

La Carta es radical en la defensa de los pobres y vulnerables, y motivado por esa defensa, desnuda una parte de la estructura que permite la existencia de altos niveles de pobreza, hambre y desigualdad en el mundo entero. Recuerda a todos los ciudadanos del mundo que algo está muy mal, cuando la salud, la vida, la educación, el desarrollo, la seguridad y el bienestar están lejos de ser derechos universales y, por el contrario, son privilegios de una parte de la población. Pide que no se normalice la concentración de la riqueza que contrasta con unos niveles de desigualdad que se traduce en sufrimiento y falta de oportunidades. En suma, el papa hace un llamado sobre la necesidad de aplicar principios éticos y morales a las relaciones políticas, con el ánimo de sustentar dichas relaciones en lazos que promuevan la fraternidad y la empatía.

En este panorama, los actores políticos juegan un rol determinante. El ejercicio de la política, además de tener el poder para gestionar cambios, tiene la responsabilidad de generar una versión mejorada del mundo actual, con mayor justicia social y en defensa de los ciudadanos que han tenido menos oportunidades.

Hay un camino claro para construir un mundo mejor: una mejor política. La política del cuidado, la que permite cuidar unos de otros en la casa común. Para pensar y gestar un mundo abierto, se requiere reconocer que el amor es lo esencial, es universal y requiere ir más allá de nuestras propias fronteras. El diálogo debe ser la base de toda política, el reconocimiento del otro y la amistad social para el encuentro con los más vulnerables. Es un llamado a que viva en nuestro interior la parábola del buen samaritano y las palabras de san Francisco de Asís fratelli tutti y laudato si, despejando así las sombras de la humanidad. La mejor política será entonces la del diálogo y amistad social en la casa común.

Referencias

Francisco. (2020). Carta encíclica Fratelli Tutti. Recuperado de: http://www.vatican.va/content/francesco/es/encyclicals/documents/papa-francesco_20201003_enciclica-fratelli-tutti.html

Inequality ORG. (2020). Global inequality facts. Recuperado de: https://inequality.org/facts/global-inequality/

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). (2020). ONU: El hambre en América Latina y el Caribe podría afectar a casi 67 millones de personas en 2030. Recuperado de: http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/1297774/

 

[1] Ph.D. en Filosofía, director y docente interno de la Facultad de Ciencias Políticas.

[2] Mag. en Estudios Políticos, candidato a Doctor en Historia en la Universidad de Antwerpen y candidato a Doctor en Lenguas y Letras de la Universidad de Liège, docente del área de Política Comparada y métodos cuantitativos de la Facultad de Ciencias Políticas.

[3] Ph.D. en Relaciones Internacionales, docente interno y coordinador del área Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas.

[4] Ph.D. en Historia, docente interna y coordinadora del área Historia y Geografía de la Facultad de Ciencias Políticas

[5] Una encíclica es una carta solemne sobre asuntos de la Iglesia o determinados puntos de la doctrina social de la Iglesia católica, dirigida por el papa a los obispos y fieles católicos de todo el mundo.

[6] El papa Francisco llama sombras a las diferentes situaciones negativas que caracterizan la sociedad contemporánea. El primer capítulo lo titula “Las sombras de un mundo cerrado”.

Construcción de paz local y territorial
analecta

Contacto

Campus de Laureles
Circular 1 No. 70-01 - Bloque 12
Medellin - Colombia
Teléfono: (57 4) 354 45 34 - 354 45 36
E-mail: felipe.usuga@upb.edu.co -
nicolas.beckmann@upb.edu.co