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Lunes, 20 Mayo 2019 02:57

Cachemira: la joya en disputa. Primera parte

Pocos territorios del planeta son foco de tanta tensión como Cachemira, una joya geoestratégica disputada por dos grandes como la India y Pakistán.

Por: Maribel Posada López[1] y Felipe Úsuga Pérez[2]

Este artículo es publicado en el CEPRI como producto del Semillero de Geopolítica y Geoeconomía de la Facultad de Ciencias Políticas de la UPB.

 

Desde 1947 el conflicto de Cachemira ha sido un referente de la complejidad que adquieren los conflictos de nueva generación. La región ha sido objeto de cuatro guerras que han enfrentado a tres potencias nucleares: India, Pakistán y China; y aunque en años recientes se habría considerado superado, o con indicios de cierta cierto avance hacia la normalización de las relaciones entre India y Pakistán, la confluencia de diversos intereses religiosos, políticos y económicos y la presencia de nuevos actores, evidencian que es este un proceso cíclico, lejos de encontrar solución. En este contexto surgen una serie de interrogantes que se constituyen en el contenido de esta reflexión, de la cual hacemos entrega de la primera de tres partes, con las cuales pretendemos ofrecer respuesta a los contenidos y alcances que reviste un conflicto de más de 70 años de existencia, y ofrecemos nuestra visión sobre lo que hace de Cachemira una región tan valiosa para enfrentar grandes potencias nucleares; el rol de los países involucrados en el conflicto, y la existencia posibles escenarios sobre los cuales se podría tejer una salida a un conflicto de tal naturaleza.

 

¿Qué pasa en Cachemira? Un contexto

La situación de la región de Cachemira es la clave representación de cómo los tiempos coloniales y los ánimos separatistas han dejado muchas fronteras alrededor del mundo; especialmente en aquellos países donde la descolonización e independencia fue realmente tardía en comparación con los procesos separatistas de otros países. Sin embargo, el conflicto que se da en Cachemira -hoy en día- sale de las migajas de múltiples conflictos de siglos pasados que son solucionados de “maneras modernas”.

En la actualidad, la región está dividida de la siguiente forma: la República Popular China controla la región nororiental (Aksai Chin y el Valle Shaksgam), la República Islámica de Pakistán ocupa los territorios del Norte y Azad Kashmir en la región noroccidental, mientras que República de la India dispone de las zonas centrales y meridionales (Jammu y Cachemira). En términos porcentuales, India controla el 43% de la región, Pakistán el 37% y China el 20%.

Cachemira es una de las fronteras más militarizadas y tensas actualmente, pues desde la separación de la India del dominio británico hace más de setenta años, Cachemira ha sido el punto de encuentro y la piedra en el zapato de ambos países -India y Pakistán-, en los cuales nuevas asperezas se han ido cultivando. Tras la finalización de la Segunda Guerra Mundial, la deuda y la debilidad de Gran Bretaña se reflejó en el desabastecimiento y la incapacidad de brindar su protectorado a la India, razón por la cual tras unos meses de diálogos la India logró su añorada independencia del colonialismo británico, al mismo tiempo que la región del norte -Pakistán- buscaba la independencia de la India[3].

En principio el conflicto refleja importantes razones políticas, ya que tras la independencia india se buscaba establecer una democracia, que según los musulmanes que habitaban la India no sería garantía de representación para la minoría que habitaba en la región, razón por la cual los movimientos separatistas de la región del norte comenzaron revueltas y movimientos en contra de los no musulmanes en la ciudad de Calcuta. Para este momento no se habían entregado las fronteras definitivas y tampoco los británicos habían salido de la región -pues era su deber entregar la India en una situación estable y sin conflicto-.


Un siglo de guerras

La India ha tenido cuatro guerras con Pakistán y una contra China, todas por una gran cantidad de factores políticos, económicos, sociales y culturales, pero que en últimas han sido detonadas por el asunto de Cachemira. Izquierdo Alberca (2017) hace un recuento histórico bastante claro.

En 1947 comenzó la Primera guerra indo-pakistaní o Primera Guerra de Cachemira. En el plan de partición planeado por el Acta de Independencia India, Cachemira era libre de acceder a India o a Pakistán, pero corrió el rumor de que el maharaja (gobernante local) eligió la India, por lo que las tensiones estallaron. Cuando el estado de Jammu y Cachemira se unió a la India, ya el conflicto había estallado y la India intervino en la región, y aunque se logró un difícil acuerdo de cese al fuego no hubo retirada de los soldados pakistaníes ni el esperado plebiscito para que los cachemires decidieran su futuro. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas comenzó a trabajar en el asunto de Cachemira.

En 1962 se dio la Guerra Sino-India, en la que la República Popular China y la República de la India se enfrentaron por asuntos limítrofes asociados con los territorios de Arunachal Pradesh -ocupado por India y disputado por China- y Aksai Chin -ocupado por China y disputado por India-. En 1959 la India había asilado al Dálai Lama -líder del gobierno en el exilio del Tíbet- sentando una llama de tensión política, y luego comenzó a reforzar su posición en la frontera. Todo esto propició un ambiente de confrontación, que desembocó en una corta guerra ganada rápidamente por la China, que mantuvo el control sobre el Aksai Chin y fue modesta en su victoria en el Arunachal Pradesh. Como frontera entre la China y la India quedó la “línea actual de control”, y con Pakistán la frontera china quedó delimitada por el Trans-Karakoram.

En 1965 sucedió la Segunda guerra indo-pakistaní o Segunda Guerra de Cachemira, en la cual a través de guerrilleros pakistaníes se intentó debilitar el control indio sobre la región de Jammu y Cachemira. Debido a esto, estalló una guerra de poco más de un mes, que terminó luego de un mandato de alto al fuego por parte de las Naciones Unidas, sin que se concretaran cambios territoriales permanentes o considerables.

En 1971 un ataque aéreo de la Fuerza Aérea Pakistaní contra bases aéreas indias desencadenó la Tercera guerra indo-pakistaní o la Tercera Guerra de Cachemira, que canalizaba las tensiones entre ambos países por la crisis de Pakistán oriental. Esta provincia pakistaní declaró su independencia, y la India entró a apoyarla, por lo que inevitablemente estalló el enfrentamiento tanto a nivel internacional (entre Pakistán y la India) como a nivel civil (en el marco de la Guerra de Liberación de Bangladesh). Luego de que la India ganara la guerra, Pakistán Oriental se convirtió en el estado independiente de Bangladesh.

En 1999 India luchó un corto pero delicado conflicto conta fuerzas apoyadas por Pakistán, en la llamada Guerra de Kargil, distrito ubicado en Cachemira. La inflitración de soldados y guerrilleros pakistaníes en el lado indio de la Línea de Control (frontera de facto entre ambos países), generando una violenta reacción de la India, apoyada por la comunidad internacional. Pakistán terminó retirándose y la India recuperó los territorios ocupados militarmente. Lo llamativo de esta guerra es que fue la primera entre ambos países teniendo capacidad nuclear, además de que se libró sobre unos territorios demasiado altos y montañosos por lo que significó un desafío geopolítico.

A finales de febrero del presente año, el grupo terrorista Jaish-e-Mohammed (JeM) realizó un ataque suicida causó la muerte de 40 paramilitares indios. En represalia, India llevó a cabo un ataque preventivo, para el que cruzó espacio aéreo pakistaní y bombardeó varias regiones en las que, argumentaba, se hallaban campos de entrenamiento terroristas. Pakistán respondió derribando dos aviones indios y capturando a uno de sus pilotos. Luego de que las tensiones escalaran a un nivel sin precedentes desde 1999, India liberó al piloto en un gesto de buena voluntad, por lo que la confrontación redujo la temperatura. No obstante, la rivalidad permanece (Kumar, 2019). De nuevo la historia se repite, sólo que introduce novedosos contenidos, y como si no hubiesen aprendido de las experiencias anteriores la tensión sube y amenaza con una quinta guerra. Pero esta vez (como en la de Kargil), lo hacen con arsenales nucleares.

Mapa de Cachemira BBC

Fuente: Redacción BBC (2019).

 

¿Qué hay en juego?

Actualmente, las tensiones entre la India y Pakistán son constantes, y los pobladores de la región de Cachemira conviven con el temor a un enfrentamiento armado, incluso en dimensiones nucleares. Mientras, los dos Gobiernos continúan avivando unas tensiones encendidas hace décadas. Los motivos abarcan un amplio abanico.

Los diferentes aspectos culturales y religiosos constituyen un bagaje propicio para la confrontación: mientras que la República Islámica de Pakistán es de clara mayoría musulmana y su estructura institucional está profundamente inspirada en el islam, la República de la India es de mayoría hindú, y su propio Gobierno está formado por un partido que abandera el nacionalismo basado en esa religión: el Bharatiya Janata Party (Redacción EC, 2019). Cachemira, en tanto, es de mayoría musulmana[4], pero no por eso su ubicación está exenta de propiciar una inmensa diversidad étnica, que mantiene las tensiones internas al rojo vivo. Asimismo, su posición en el mapa la beneficia con una cantidad de ríos y afluentes que bañan tanto a Pakistán como a la India, razón por la cual el interés de mantener el control sobre esta zona es de interés nacional para ambos Estados; cualquier escenario de escasez de agua -por motivos naturales o humanos- supondría para cualquiera de los dos países una afrenta directa a sus intereses.

Económicamente, la frontera entre la India y Pakistán sobre Cachemira mantiene un canal de comercio fronterizo instaurado en 2008 como gesto para mejorar la relación entre ambos países. Por este paso se intercambian principalmente productos alimenticios, como pimientos picantes, comino, mangos y frutos secos. No obstante, este paso fronterizo fue suspendido a mediados de abril por la India, que argumenta que Pakistán “permite pasar armas y drogas de contrabando” (AFP, 2019).

 

¿Quiénes están en el juego? Un vistazo a China

Es muy probable que China juegue un papel bastante proactivo en la búsqueda de soluciones negociadas. La República Popular China no solo comparte frontera con Cachemira, sino que tiene intereses en mantener las buenas relaciones con ambos países, además de equilibrar las tensiones entre estos. Durante la última crisis de febrero-marzo del presente año, China “ha realizado un delicado acto de equilibrio diplomático en el sur de Asia, después de aliviar algunas tensiones regionales” (Westcott & Jiang, 2019).

Las relaciones entre China y la India han sido tradicionalmente complicadas: si bien la disputa por el Arunachal Pradesh y el Aksai Chin (ambos en Cachemira) ha quedado relegada luego de la guerra en 1962, hoy ambas potencias se miran como rivales en la supremacía regional, por lo que cada una está interesada en equilibrar a la otra económica y políticamente. No obstante, la guerra comercial entre los Estados Unidos y China propició que esta buscara socios comerciales alternativos, retomando la relación con su creciente rival indio. Varias cumbres entre el presidente de China, Xi Jinping, y el primer ministro de la India, Narendra Modi, han sido símbolo de un nuevo aire en las relaciones sino-indias.

Por otro lado, la relación de la República Popular China y la República Islámica de Pakistán ha sido mucho mejor; ambos países han sido buenos socios políticos y comerciales, en parte gracias a la presencia constante de la República de la India como enemigo común. Entre 2008 y 2017, Islamabad le compró a Pekín más de 6.000 millones de dólares en armas, y los préstamos e inversiones son sello de la excelente relación. El primer ministro de Pakistán, Imran Khan, también ha expresado la intención de que la relación con China continúe: “necesitamos usar a China como inspiración para sacar a nuestra gente de la pobreza” (Westcott & Jiang, 2019).

De esta forma, es bastante probable que la China, deseosa de mantener un equilibrio regional, y de evitar una confrontación entre un aliado protegido y un rival necesario, propicie las condiciones para negociar. Sin embargo, el panorama no es claro si se considera que la presencia de la China está motivada por el juego de poderes en la zona y que su presencia arrastra con unas disputas fronterizas irresueltas. En el caso de la India en el último medio siglo el conflicto está asociado a los territorios de Arunachal Pradesh y Aksai Chin, además de la histórica disputa por la soberanía del Tíbet. A esto se suma que Pekín es un estrecho aliado económico de Pakistán, donde realizó importantes inversiones en el marco de la Nueva Ruta de la Seda, en el puerto de Gwadar, lo que le otorga en principio el carácter de socio estratégico[5].

Referencias

AFP. (19 de abril de 2019). India suspende el comercio fronterizo con Pakistán en Cachemira. Obtenido de EcoDiario.es: https://ecodiario.eleconomista.es/global/noticias/9831624/04/19/India-suspende-el-comercio-fronterizo-con-Pakistan-en-Cachemira.html

Izquierdo Alberca, M. (2017). El conflicto de Cachemira, más allá de la disputa territorial. Panorama geopolítico de los conflictos 2017, 259-284.

Kumar, N. (11 de abril de 2019). El miedo acecha a Cachemira, una de las fronteras más militarizadas del planeta. Obtenido de Expansión: https://expansion.mx/mundo/2019/04/11/el-miedo-acecha-a-cachemira-una-de-las-fronteras-mas-militarizadas-del-planeta

Redacción BBC. (26 de febrero de 2019). India vs. Pakistán: 3 preguntas para entender el conflicto por la región de Cachemira. Obtenido de BBC News Mundo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-47373081

Redacción EC. (28 de febrero de 2019). Lo que se sabe sobre la crisis entre India y Pakistán por Cachemira. Obtenido de El Comercio: https://elcomercio.pe/mundo/asia/conflicto-cachemira-india-pakistan-crisis-noticia-nndc-612156

Westcott, B., & Jiang, S. (1 de marzo de 2019). El conflicto militar entre India y Pakistán = mala noticia para China. Obtenido de Expansión: https://expansion.mx/mundo/2019/03/01/conflicto-militar-india-y-pakistan-mala-noticia-china

 

[1] Estudiante de quinto semestre de Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[2] Estudiante de quinto semestre de Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[3] En principio, en el contexto del proceso de descolonización británica en 1947, se haría evidente que el origen de la disputa entre India y Pakistán era por los territorios de Jammu y Cachemira. Para entonces, los líderes de Jammu y Cachemira querían que ese territorio se mantuviese independiente de India y Pakistán, algo que fue posible gracias a la Ley de Independencia de la India del Parlamento británico, que aprobaba la descolonización de los territorios. Su gobernador Hari Singh, sin embargo, debido a que era hindú, quiso integrar el territorio en India. Esto provocó que las tribus pastunes de Pakistán invadiesen el territorio, de mayoría musulmana, iniciando así la primera de las cuatro guerras indo-pakistaníes.

[4] Téngase presente que más del 60% de los habitantes del estado indio de Jammu y Cachemira profesan la fe islámica, lo que lo convierte en el único estado del país donde hay una mayoría de musulmanes.

[5] Pakistán es una pieza clave en la Nueva Ruta de la Seda china, la misma que integra diversas iniciativas que evidencian lo ambicioso del proyecto; este incluye un puerto en Portugal, el de Sines, una ruta de tren a Madrid, un gasoducto en Kazajistán, una urbanización en Malasia, una exposición artística en Dunhuang, en el oeste de China. La Nueva Ruta de la Seda constituye una compleja red china de infraestructuras repartida por los cinco continentes que puede costar hasta un billón de dólares. Un plan estratégico de ramificaciones geopolíticas y económicas al cual se le ha otorgado el carácter de estratégico en el propósito de ampliación de poder chino, y del cual Pakistán ya hace parte.

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