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Domingo, 07 Octubre 2018 15:25

La paradoja de la nacionalidad: Haití, República Dominicana y la Sentencia 168-13

La paradoja de la nacionalidad Haití, República Dominicana y la sentencia 168-13 La paradoja de la nacionalidad Haití, República Dominicana y la sentencia 168-13

Por:

María José Ovalle Román[1]

 

Palabras clave: Apátrida, Derechos Humanos, Haití, Nacionalidad, República Dominicana.

 

La isla caribeña La Española, fue uno de los bastiones más importantes durante los procesos de colonialismo europeo en las Américas; en la actualidad –casi 600 años después de que Colón pisara por primera vez esta isla– es el hogar de dos países que no podrían ser más diferentes. Por un lado, se tiene República dominicana, uno de los destinos favoritos en el caribe (Allmeling & Salinas, 2013), cuyo crecimiento económico en años recientes le ha significado una fuerte reducción de la pobreza interna, logrando una cifra de 28.9% en el 2016 (Banco Mundial, 2018). Por el otro, se tiene a Haití, el país más pobre y desigual de las américas (Allmeling & Salinas, 2013). De una población total de 10.4 millones de personas, el 56% de ellas viven por debajo de la línea de pobreza, llevando a casa un promedio de $2.41 dólares[2] al día (Banco Mundial, 2018). Por otro lado, el 24% de la población total haitiana se clasifican por debajo de la línea de extrema pobreza, ganando un promedio de $1.23 dólares por día (Banco Mundial, 2018).  

La situación de extrema pobreza ha ocasionado una alta migración de nacionales haitianos hacia la República Dominicana, motivados por buscar un mejor futuro económico para su familia (Wooding & Moseley-Williams, 2004). Lo anterior, provocando sentimientos xenófobos por parte de algunos nacionales dominicanos, incluso lamentablemente materializándose en las instituciones estatales. Señala la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) (2015) que ¨a lo largo de los años, autoridades en República Dominicana han ido adoptando una serie de prácticas, normas y decisiones judiciales dirigidas a desnacionalizar las personas nacidas en este país que descienden de migrantes haitianos¨ (s.p). Un ejemplo de estas prácticas es la Sentencia 168 del año 2013, la cual trata el derecho a la nacionalidad de descendientes de inmigrantes especialmente de ascendencia haitiana (Dominicanos por Derecho, 2015). Este proceso ha implicado que decenas de miles de personas hayan quedado en condición de apátrida[3] en República Dominicana¨ (CIDH, 2015).

Apátrida por nacimiento

El proceso de desnacionalización de personas de ascendencia haitiana en la República Dominicana empezó con la negación de los funcionarios del registro civil de "registrar el nacimiento de hijos e hijas de migrantes haitianos (…) luego se fue expandiendo y consolidando de forma gradual por medio de la adopción de normas y decisiones judiciales de los demás poderes del Estado dominicano" (CIDH, 2015. s.p).

De allí, se institucionaliza la privación de la nacionalidad y la transición a una condición de apátrida por medio de la Sentencia 168 del 2013 del Tribunal Constitucional Dominicano, en donde sólo son nacionales las personas de padres dominicanos o residentes legales (CIDH, 2015). De igual manera, esta ley se aplicó en forma retroactiva entre 1929 y 2010 ¨privando arbitrariamente de su nacionalidad dominicana a miles de personas de ascendencia haitiana (…)¨ ocasionando una situación de apátrida, novedosa de nuestro continente (CIDH, 2015. s.p).

Lastimosamente, en algunos casos las personas que han en condición de apátrida – especialmente por la acción retroactiva de esta ley- tampoco pueden aplicar para convertirse en nacionales haitianos, primordialmente, porque la ley haitiana solo la otorga a aquellas personas que son descendientes directos de nacionales (CIDH, 2015). Estas personas, se ven condenadas a vivir en una especie de limbo jurídico en donde la reclamación y respeto de sus derechos humanos se ve comprometida por la no pertenencia a un Estado. Vemos de esta manera cómo el gobierno dominicano priva arbitrariamente de la nacionalidad a personas que no son migrantes, personas que nacieron en República Dominicana cuando se aplicaba el concepto jus soli[4], pero, luego de la sentencia se le privó de todo derecho como nacionales (CIDH,2015).

La vida después de la Sentencia 168-13

Yo soy de aquí de República Dominicana. No tengo el acta de nacimiento. Estoy en la escuela en cuarto. (…). Mi papá está en Haití y mi mamá está aquí, ella tiene acta de nacimiento. Yo me siento menos que ellos (los compañeros de la escuela) porque ellos no están de falta y yo si estoy de falta. Los compañeros de la escuela me hacen sentir mal, me critican que ¿por qué yo no tengo el acta? Que yo les digo que eso me hace falta. Yo me siento mal, se burlan de mí. Ellos me hacen sentir menos. (Testimonio de un niño de 11 años nacido en República Dominicana) (CIDH, 2015, s.p)

Desde la expedición de la Sentencia 168 en el año 2013, el país dominicano ha llevado a cabo un sin número de expulsiones colectivas hacia Haití (CIDH, 2015), país donde además a muchos de los deportados no se les reconoce como nacionales por no contar con una descendencia directa haitiana (Divers, 2015). Ocasionando de esta manera que un estimado de 200.000 personas se encuentren en condición de apátrida (Divers, 2015). Sin nacionalidad, estas personas se ven obligadas a vivir bajo un anonimato involuntario, casi como criminales, escondiéndose de la ley para no ser expulsados hacia un país que no consideran como suyo. Al verse abandonado por el Estado, el apátrida queda por fuera de la ley, lo cual, afecta especialmente la eficaz reclamación y ejercicio de sus derechos humanos. (Arendt, 2002)

Además de la violación de su derecho a la nacionalidad, la Sentencia 168-13 ha implicado para los ¨dominicanos de ascendencia haitiana otras múltiples violaciones de sus derechos civiles, políticos, sociales y económicos¨ (CIDH, 2015. s.p). Los niños de ascendencia haitiana se ven enfrentados diariamente a trabas burocráticas para continuar con su educación básica, los jóvenes no pueden acceder a la educación universitaria, estas personas no pueden acceder a un buen servicio de salud, a un trabajo digno, no se pueden casar ni divorciar, no pueden abrir ni hacer uso de una cuenta bancaria, no pueden votar ni postularse para un cargo público, no pueden realizar contratos, no pueden registrar el nacimiento de un hijo ni obtener documentos de viaje como el pasaporte, por ende, no pueden viajar por fuera del país (CIDH, 2015). Todo esto ha ocasionado que las personas en condición de apátrida en República Dominicana, en la actualidad, se vean olvidados totalmente por el Estado; algunos de ellos han fundado organizaciones para reclamar sus derechos, no obstante, el gobierno dominicano ha hecho caso omiso.

 Conclusiones

La discriminación histórica que han sufrido por siglos, los dominicanos de ascendencia haitiana, llegó a un punto cumbre cuando el Tribunal Constitucional dominicano resolvió que ¨toda persona nacida a partir de 1929 de padres extranjeros que no pudiera probar condición de inmigrante irregular estaba registrada indebidamente¨ (Liguori, 2014). Esta sentencia ocasionó que miles de personas se ubicaran por fuera de los marcos jurídicos de la ley, viéndose totalmente abandonados por el Estado provocando que la reclamación y el ejercicio de sus derechos humanos sea prácticamente inexistente. Esta sentencia ha creado un apátrida que vive en una situación de incertidumbre teniendo un fuerte ¨impacto en la integridad física y psicológica (…)¨ (CIDH, 2015. s.p). Viven en un temor constante ¨a ser detenidos y expulsados de su país por no contar con documentos de identidad¨ (CIDH, 2015.s.p). Aunque diferentes organizaciones como la CIDH y la ACNUR hagan llamados para detener esta situación, el Estado dominicano ha hecho caso omiso levantando el cuestionamiento sobre la verdadera eficacia de este tipo de organizaciones para proteger los derechos humanos a escala global y no estatal.

Referencias

 

Allmeling A, Salinas, C (2013). Haití y República Dominicana: una isla, dos mundos diferentes. Deutsche Welle. Recuperado de:  https://www.dw.com/es/hait%C3%AD-y-rep%C3%BAblica-dominicana-una-isla-dos-mundos-diferentes/a-16593304 

 

Banco Mundial (2018). República Dominicana: panorama general. Recuperado de:http://www.bancomundial.org/es/country/dominicanrepublic/overview

Divers, (2015). ACNUR insta a República Dominicana a no deportar a apátridas de origen haitiano. Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Recuperado de: http://www.acnur.org/noticias/noticia/2015/6/5af94b1618/acnur-insta-a-republica-dominicana-a-no-deportar-a-apatridas-de-origen-haitiano.html?query=republica%20dominicana

Comisión Interamericana de Derechos Humanos (2015). Desnacionalización y apátrida en República Dominicana. Recuperado de: http://www.oas.org/es/cidh/multimedia/2016/RepublicaDominicana/republica-dominicana.html

Dominicanos por derecho (2015). Desnacionalización y apátrida en República Dominicana hoy. Recuperado de: https://dominicanosxderecho.files.wordpress.com/2016/03/informe-desnacionalizacion-y-apatridia-en-rep-dom-marzo-2016.pdf

Liguori C (2014). República Dominicana: las personas apátridas son personas sin derechos. Amnistía Internacional. Recuperado de: https://www.amnesty.org/es/latest/campaigns/2014/02/dominican-republic-stateless-people-are-no-rights-people/

Wooding B, Mooseley-Williams R (2004). Inmigrantes haitianos y dominicanos de ascendencia haitiana en la República dominicana. Santo Domingo, República Dominicana: CID. Recuperado de:https://www.entreculturas.org/files/documentos/biblioteca/Inmigrantes_SJR_CID.pdf

 

[1] Estudiante de Ciencias Políticas cursando sexto semestre en Universidad Pontificia Bolivariana seccional Medellín.  Miembro del semillero de investigación sobre Estudios Críticos. Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

[2] Dólar Estadounidense

[3] Se entenderá como apátrida a aquella persona que le ha sido negada la pertenencia a una comunidad predominante despojandola del vínculo jurídico por exelencia para con un Estado, la nacionalidad, teniendo como consecuencia la perdida de un gobierno que los represente tanto nacional como internacionalmente; viendose de esta manera incapaz de reclamar y ejercer sus Derechos Humanos (Arendt, 2002).

[4] Cuando alguien nace dentro del territorio de un Estado y se le considera como un nacional, sin importar el estatus legal de sus padres (CIDH,2015)

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