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Domingo, 10 Junio 2012 17:56

¿Cambiará algo en las FARC con "Timochenko"?

Olmer Alveiro Muñoz Sánchez

10/11/2011

Al nuevo líder le será muy difícil mantener la mística de un grupo que sufre bajas y deserciones. A la alta legitimidad del Estado colombiano, la narcoguerrilla le opone su aislamiento político y una violencia injustificada. Tras el exitoso operativo llevado a cabo por comandos del ejercito colombiano, en la operación Odiseo,  en donde se dio de baja a Alfonso Cano, líder máximo de la ONT FARC (organización narcoterrorista, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), el pasado 4 de noviembre, cabe preguntarse: ¿qué puede cambiar o hacia dónde se dirigirán las FARC con el nuevo comandante, alias "Timochenko"? Tres elementos nos permitirán hablar de una respuesta negativa a dicho interrogante.

Sucesión del mando

En primer lugar, la elección de Rodrigo Londoño Echeverri, alias "Timochenko", obedece a la continuidad que tradicionalmente se ha dado a los miembros del secretariado, que tienen mayor antigüedad dentro de este grupo terrorista. Este tipo de sucesión no tiene nada de extraño en principio, porque su nombramiento indica una continuidad en las líneas de acción operativas de las FARC, a saber: ataques a la población civil y a la infraestructura del Estado y emboscadas a unidades militares. "Timochenko", tratará de aumentar el número de acciones de los frentes y cuadrillas en distintas zonas del país, intentando, con ello, la ampliación de una cierta percepción de fortaleza operativa, que en términos reales ha sido seriamente disminuida.

Sin otro objetivo que el de nutrirse del narcotráfico y del tráfico de armas para el combate, las FARC seguirán su proyecto quimérico de tomar el poder por la vía armada. A "Timochenko", un hombre formado en el pensamiento marxista-leninista en la antigua URSS, lo caracterizan tres aspectos, que lo acercan a Manuel Marulanda, alias "Tirofijo", el jefe histórico del grupo, muerto de muerte natural hace 3 años: a) una radicalización profunda de la lucha armada; b) una personalidad anacrónica, que le impide reconocer que su combate ha perdido fundamento ideológico y apoyo popular; c) tras la debilidad política que representa este grupo en el país, el recurso al terrorismo y  el narcotráfico son sus combustibles para la lucha.

Continuidad de las operaciones armadas

En segundo lugar, en cuanto a la continuidad de las operaciones, el comunicado de las FARC es claro en advertir que seguirá la lucha por "la toma del poder para el pueblo". En tales circunstancias, no se prevé un diálogo con este grupo terrorista, sino, por el contrario, que éste trate de activar algunas cuadrillas para realizar ataques a unidades militares.

Es importante anotar que, si bien muchos creían que "Alfonso Cano" era proclive a una negociación, se equivocaron. En los diálogos de paz en San Vicente del Caguán, quien se opuso constantemente a una desmovilización e, incluso, a una negociación política con el Gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana Arango, fue el propio "Alfonso Cano".

Dados estos hechos pasados y las bajas sensibles en las filas de las FARC, no se podrá prever un acercamiento para unos diálogos de paz; por el contrario, sus acciones operativas de guerra de guerrillas, actividad urbana e intentos por continuar el dominio de rutas de coca hacia el exterior serán fundamentales para tratar de mantenerse en actividad constante.

Además, no puede desestimarse la importancia que tienen las operaciones realizadas por este grupo terrorista, con las tácticas de "fuego diluido", que efectúan sus unidades tácticas de combate, cuyos objetivos esenciales son: el continuo ataque a la población civil, a los comandos de policía en los municipios, acciones contra unidades militares, siembra de minas antipersona, esperando con ello instalar el terror y la zozobra en la población colombiana; acciones, éstas, que constituyen no sólo infracciones graves al Derecho Internacional Humanitario, sino que se tipifican como delitos de terrorismo. 

Frente a esta perspectiva, el Gobierno de Juan Manuel Santos, quien ha manifestado interés en que estos grupos se desmovilicen, seguirá actuando de manera directa contra este grupo, que respalda al Ejército Nacional, la Armada Nacional, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, en sus operaciones contra los distintos frentes y cuadrillas de las FARC y los reductos que quedan del ELN (Ejército de Liberación Nacional).

El mito de la invencibilidad de las FARC 

Este mito es hoy parte del pasado. No sólo han perdido gran parte de su presencia en el país, con una reducción drástica en el número de unidades en sus frentes, sino que han recibido los golpes más contundentes tanto a sus estructuras militares y del narcotráfico (el "negro Acacio", "Raúl Reyes" y el "Mono Jojoy"), como a su facción ideológica, con las muertes de "Manuel Marulanda Vélez" y de "Alfonso Cano". Hoy las FARC, no sólo van en contravía de una revolución armada que no tiene sentido, sino que además su ilegitimad las hace más vulnerables que en el pasado. La ausencia de los líderes míticos de la revolución en sus filas le resta sentido ideológico a su lucha, pues no será fácil encontrar a alguien del nivel de "Cano" o "Marulanda" para sustentar una revolución.

Para "Timochenko", será muy difícil mantener el mito de un grupo que nace con "Manuel Marulanda", y que además constantemente sufre bajas y desmovilizaciones de sus unidades por la acción efectiva, tanto de la estrategia como de la táctica de combate de las fuerzas militares: Armada, Fuerza Aérea y Policía. El futuro no será promisorio ni fácil de plantear para las FARC; la lucha armada es parte de su acción ideológica, pero se enfrenta a un Estado con un alto nivel de legitimidad y con una profesionalización de las fuerzas militares que le restan capacidad de maniobra a la narcoguerrilla.

En conclusión, por un lado, la elección de "Timochenko" nos lleva a afirmar que no habrá cambio en la acción y objetivos de las FARC, no habrá negociación política a la vista, continuarán los enfrentamientos entre este grupo y la fuerza pública colombiana y se seguirá usando el narcotráfico como combustible para su lucha armada. Pero, por el otro lado, aunque no sea previsible de manera inminente, las FARC se verán abocadas a una derrota tanto política -debido a su ilegitimidad- como militar por la acción constante de las fuerzas del orden constitucional del país.

Olmer Alveiro Muñoz Sánchez

Licenciado en Filosofía de la Universidad Pontificia Bolivariana, Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Pontificia Bolivariana. Actualmente se encuentra realizando el Doctorado en Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Católica Argentina.  

Tomado de: www.infobae.com

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