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Lunes, 05 Junio 2017 21:09

Napalm en el asalto a Marquetalia ¿otro mito fundacional de las FARC?

DIEGO ALEJANDRO CASAS RAMÍREZ*

Hace pocos días las FARC celebraron su aniversario número 53 recordando como un hecho “heroico” lo que Pedro Antonio Marín alias “Tirofijo”, había logrado con un grupo de campesinos liberales: resistir una arremetida del ejército. Este episodio se conoce como el Asalto a Marquetalia. Desde las posiciones políticas que argumentan que ese hecho dio origen a las FARC, como las que opinan lo contrario, han creado y desmentido una serie de ocurrencias en dicho episodio, tales como el nombre de la operación, el modus operandi, el número de soldados, quien resulto como el ganador, entre otras cosas. Pero en lo que se centra este artículo es en mostrar lo que se ha dicho acerca del uso de napalm, él porque es importante desmentir o confirmar este suceso y que puede aportar a la “Batalla de las Narraciones” saber si se usó o no en Marquetalia.

Diversos autores y personajes han defendido la tesis de que el gobierno uso bombas de napalm en el asalto a Marquetalia. Uno de los personajes es el guerrillero Jacobo Arenas, quien estuvo involucrado en el asalto y si bien no es una fuente fiel ni académica es necesario para el análisis leer lo que escribió en su libro Diario de la resistencia a Marquetalia: "Es entonces cuando la fuerza aérea lanzó bombas napalm sobre las casas del poblado. Las casas fueron reducidas a cenizas pero la tropa no pudo penetrar al altiplano ese día. Hecho esto por Tula, se retiró de sus posiciones para golpear en la retaguardia". (Arenas, 1973)

El profesor Alfredo Molano es uno de los más importantes historiadores que ha sostenido el uso de napalm en Marquetalia. En su libro A lomo de Mula sostiene lo siguiente: "La embajada norteamericana informó a su gobierno que entre el 7 y el 10 de junio Villarrica había sido destruida por el bombardeo aéreo y por el incendio causado por las bombas napalm. La Fuerza Aérea “nos informó privadamente que la FAC arrojó aproximadamente 50 bombas napalm fabricadas aquí (en Colombia)”, lo que permitió la captura de la Colonia, que había sido zona de colonización desde los años 40 y que el Ejército consideraba la sede del movimiento comunista. (Molano, 2016)"

En una entrevista que le hice este año a Molano sobre el tema el me respondió que en el año 1955, 10 años atrás de lo de Marquetalia, el ejército colombiano y el estadounidense ensayaron por primera vez las bombas Napalm en Villarrica. Estas bombas eran hechas de ingeniería estadounidense, manufactura colombiana y de materia prima europea. En su libro A lomo de mula afirma que Rojas Pinilla acepto el uso de las bombas napalm. Molano concluye diciendo en la entrevista que: "10 años después, sin duda digo yo, hubo bombas de napalm en Marquetalia".

Lo que se puede deducir es que Molano afirma que se usó napalm en Marquetalia porque antes ya las habían utilizado. En su informe en la Comisión Histórica del Conflicto y sus Victimas llamado Fragmentos de la historia del conflicto armado (1920-2010) sigue confirmando que en el año 55 se usó bombas de napalm y Estados Unidos estaba al tanto de lo ocurrido.

Renán Vega otro participantes de la Comisión Histórica, sostiene que Gustavo Rojas Pinilla utilizo napalm en Villarrica contra los liberales y comunistas y todo esto es bien sabido por los Estados Unidos que hasta brinda asesoría (Vega Cantor, 2016).

Otro académico que sostiene el uso de bombas napalm es Eduardo Pizarro Leongómez que en su libro Las FARC (1949-1966) afirma el uso de armas bacteriológicas. Así mismo en su artículo "Los orígenes del movimiento armado comunista en Colombia"  afirma también el uso de napalm por parte del ejército anteriormente en el asalto a Villarrica: "Para junio, el ejército había logrado avances en su agresión a Villarrica, haciendo peligrar la capacidad de resistencia de sus habitantes, en especial gracias al bombardeo aéreo sistemático de la zona, incluso la utilización de bombas de Napalm" (Pizarro Leongómez , 1989)

Como podemos ver hay un conceso y certeza en el uso de bombas napalm en el asalto a Villarica, todos los autores que lo confirman citan también la biografía de Rojas Pinilla de los autores Silvia Galvis y Alberto Donadio donde afirman el uso de bombas napalm en 1955 y como fueron creadas estas bombas. En lo referente a Marquetalia, Molano lo afirma por deducción y Pizarro lo afirma porqué se basó en un debate que hizo un político Liberal del Tolima donde también sustenta que el coronel encargado del operativo declara que hubo asesoría norteamericana.

Pero por otro lado tenemos el testimonio del general Álvaro Valencia Tovar, en una columna suya en el tiempo niega rotundamente el argumento de los “farianos” y de la histografia comunista que argumenta el uso de bombas bacteriológicas y químicas: "Puedo afirmar, por lo tanto, que no se produjeron ni los atroces bombardeos, ni la política de tierra arrasada, ni el saqueo agropecuario de que habló Marulanda en San Vicente del Caguán. Mucho menos bombas bacteriológicas lanzadas por pilotos gringos, que jamás han actuado en operaciones militares en Colombia." (Valencia Tovar, 1999)

Eduardo Mackenzie en su libro Las FARC, fracaso de un terrorismo da una visión diferente del conflicto con las FARC y ante la discusión de las bombas de napalm escribe: "Los comunistas colombianos lanzan el rumor, completamente falso, según el cual los militares habían recurrido “a los medios más desesperados y más criminales contra los guerrilleros”: la “guerra bacteriológica”. Dado el impacto (momentáneo) de la notable campaña de desinformación lanzada en 1951 por el agente de influencia Wilfrid Burchett contra los Estados Unidos, sobre la pretendida “guerra bacteriológica” en Corea, los patronos de las farc no dudan en servir de nuevo ese mismo plato. Impresionado y confiando en las declaraciones de los comunistas, un diputado liberal, sin dotarse de pruebas, hace eco a la falsa noticia en un debate en la Cámara. Pero ante la falta de realidad material, el asunto se desinfla. Lo que no impide a algunos politólogos seguir evocando esa falsedad, sin sonrojarse, treinta años después, como por inercia.” (Mackenzie, 2007)         

Estos que escribe Mackenzie es una respuesta a los argumentos de Pizarro Leongómez, el cual lo acusa de no tener pruebas de que se hayan usado bombas de napalm. A pesar de esto, Mackenzie cae en el mismo juego pues tampoco tiene pruebas de que no se hubieran usado estas armas.

Como podemos ver hay dos posiciones que defienden una y otra hipótesis, pero para saber si se usaron o no se usaron estas armas habrá que leer los documentos oficiales que desde hace varios años dejaron de ser clasificados, pero nadie ha tenido acceso a ellos todavía.

Si se desmiente el uso de napalm en Marquetalia sería un golpe para la histografia de las FARC y del Partido Comunista Colombiano, pues el mito de que unos pobres campesinos que fueron atacados sin misericordia y con una fuerza muy desigual no tendría casis sustento, además de que se daría paso a desmentir que el ejército norteamericano participo o tuvo injerencia en dicho asalto. Sería un triunfo para el ejército pues su nombre no se vería ensuciado por usar esta arma tan dañina.

Por el contrario, si se confirma que se usaron estas armas, las FARC podrían mostrar la desigualdad de cómo fueron atacados en Marquetalia cuando aún no eran una guerrilla sino una autodefensa de campesinos. El ejército quedaría como un “monstruo” que ataco con armas químicas a una población donde había civiles. Se confirmaría que hubo injerencia norteamericana y la discusión de Plan Lazo o Lasso podría abrirse. Pero el triunfo más grande seria en el posacuerdo con la “Batalla de las Narraciones” pues las FARC con el uso de napalm tendría más argumentos para demostrar que no nacieron por un conceso interno o una decisión política sino por un ataque externo.

Bibliografía

Arenas, J. (1973). Diario de Marquetalia. Bogotá : Ediciones Abejón Mono.

Mackenzie, E. (2007). Las FARC, fracaso de un terrorismo . Bogotá: DEBATE.

Molano, A. (2016). A lomo de mula. Bogotá: AGUILAR.

Pizarro Leongómez , E. (1989). Los orígenes del movimiento armado comunista en Colombia: 1949-1966. Analisis politico, 3-35.

Valencia Tovar, A. (15 de Enero de 1999). Obtenido de El TIEMPO: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-936843

Vega Cantor, R. (2016). La dimension internacional del conflicto social y armado en Colombia. Bogotá: Desde Abajo.

*Estudiante Facultad de Ciencias Políticas de la UPB. 

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