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Domingo, 10 Junio 2012 17:52

Llegaron los Paras. La llegada del Paramilitarismo a Medellín

Daniel Montoya Upegui

El concepto de paramilitarismo

Para hablar de la génesis del paramilitarismo en la ciudad es fundamental detenernos primero en el concepto de “paramilitar”, que por cierto es utilizado arbitrariamente por la gente en la vida diaria. Es una imprecisión y una irresponsabilidad, por las implicaciones políticas que tiene, asignar a diestra y siniestra el calificativo de paramilitar a políticos de derecha, oficiales del ejército, delincuentes comunes organizados, periodistas de derecha, etc. Rivas y Rey citan una sencilla definición de Vélez (Vélez, 1999): el concepto “se aplica a las organizaciones no oficiales que, además de ostentar los caracteres propios de un ejército, ejercen la acción bélica […] con los mismos propósitos de las fuerzas militares regulares” (Rey y Rivas, 2008). Creo que sobraría, por la sencillez de los términos, entrar a explicar cada uno de estos cinco elementos que nos trae esta definición, además de que caeríamos en un ciclo de definir los términos de cada definición, cosa que no es ni necesaria ni práctica. Entonces, 1) el carácter de organización, 2) la no oficialidad, 3) la naturaleza de ejército, 4) la acción bélica, y 5) la analogía de propósito del accionar bélico con el de las fuerzas militares regulares, son los cinco elementos de esta definición.

Tal vez el único inconveniente de esta definición es que no nos permite dilucidar bien la diferencia entre los conceptos de paramilitarismo y autodefensa. Este último se diferencia del primeropor hacer referencia agrupos integrados por gentes de extracción campesina, oriundos de la región en la que operan, y porque antes que compartir los objetivos de las fuerzas militares del Estado, lo que buscan es proteger sus tierras, su ganado y sus familias de los grupos guerrilleros, y poder llevar una vida normal. Rivas y Rey, siguiendo la definición de Rosembaun y Sederberg (Rosembaun y Sederberg, 1976), los definen como “grupos que ejercen un tipo de violencia de corte conservador cuyo fin era mantener un orden sociopolítico establecido” (Rey y Rivas, 2008), es decir, por ejemplo, grupos de finqueros como Ramón Isaza, que buscaban defender su posición económica, representada en sus tierras.

Frente a la procedencia de los combatientes cabe destacar, a modo de ejemplo, cómo destaca verdadabierta.com, una reconocida página de internet dedicada a documentar el fenómeno del paramilitarismo en Colombia, cómo el nacimiento del Bloque Metro en el oriente antioqueño fue percibido por los campesinos cuando comenzaron a verse en la zona unos hombres altos de tez negra en modernas camionetas, y comenzaron a darse asesinatos selectivos. Esos hombres provenían, en su mayoría, del Urabá, una subregión de Antioquia en la que la guerrilla ya había sido expulsada por el paramilitarismo.

Otro elemento diferenciador es que los paramilitares son mercenarios, es decir, guerreros que reciben un pago por lo que hacen, aunque por conveniencia social y política lo más común es que traten de legitimar su accionar bajo el calificativo de autodefensa, como lo hacían las AUC.

Es igualmente importante contextualizar el concepto de autodefensa para Colombia, por lo que hasta el año de 1989 las autodefensas fueron legales en virtud del decreto 3398 de 1965 y la ley 48 de 1968, que habían sido creados con el fin de que los campesinos, comerciantes, terratenientes, etc., pudieran conformar grupos privados que garantizaran la seguridad, ante el fenómeno, para ese entonces en su punto más alto, del surgimiento de grupos guerrilleros en América Latina, y del que por supuesto Colombia no fue la excepción. Pero en febrero 11 de 1994 de nuevo se expidió un decreto en el que se aprobaba la creación de “servicios comunitarios de vigilancia y seguridad privada rural”, conocidas más adelante como CONVIVIR, la más conocida de las cuales fue COOSERCOM, y que contenían un fuerte ingrediente de autodefensa. En 1997 la Corte Constitucional prohibió que organizaciones privadas realizaran labores de inteligencia y tuvieran armas de uso exclusivo
de las Fuerzas Armadas.

A pesar de estas diferencias hay que reconocer que ambos conceptos están bien relacionados, debido a visos de autodefensa que siempre hubo en los grupos paramilitares, representada por la comunión que en algunas regiones tuvo el paramilitarismo con numerosos y muy diferentes sectores de la sociedad, y por la cooptación que de los relativamente pequeños grupos de autodefensa llevó a cabo el paramilitarismo de los 90’s. Es por eso que los antecedentes del fenómeno paramilitar en nuestro país los encontramos en los grupos de autodefensa.

Antecedentes del paramilitarismo en Colombia

Colombia, desde sus orígenes como Estado Nación a principios del siglo XIX, no priorizó como debía la fortaleza institucional y el monopolio de la violencia, por lo que hasta principios del siglo XX fue un país lleno de ejércitos privados. López-Alves, por ejemplo, resalta como una de las dos características principales del proceso de formación del Estado colombiano la debilidad del ejército durante todo el proceso de formación del Estado, que va hasta el final de la época de La regeneración (López-Alves, 2002). Esta situación se mantuvo durante todo el siglo XX, lo que determinó el surgimiento de grupos de autodefensa y posteriormente de una gran organización paramilitar. Otro elemento de gran influencia, y además muy relacionado con el anterior, es la ausencia de Estado en gran parte del territorio nacional de la que tanto hablan Safford y Palacios (Safford y Palacios, 2002); una ausencia institucional en general, y no sólo coercitiva.

Las primeras autodefensas que vale la pena mencionar fueron las de Ramón Isaza en el Magdalena Medio, que nacieron en 1980 por iniciativa de este finquero azotado por la extorsión de la guerrilla, que tenía una fuerte presencia en la zona. Este tipo de autodefensas son calificadas por Rivas y Rey (Rey y Rivas, 2008) como el primer antecedente formal del fenómeno paramilitar en el país.A éstas les siguieron las autodefensas de Hernán Giraldo en el departamento del Magdalena, y las de los Rojas, en el mismo departamento, ambas creadas igualmente en 1980.

Autodefensas como esta nacieron también en 1982 en Puerto Boyacá, y fueron tal vez las últimas, pues grupos como los que nacieron en 1984 y 1986 en los Llanos Orientales, y en 1987 en los Montes de María, tenían ya el carácter más bien de paramilitares.

Llegaron los paras a Medellín

El departamento de Antioquia es por excelencia el escenario de la historia del paramilitarismo en el país.Allí nacieron las primeras autodefensas, las de Ramón Isaza, nació el MAS, nació ACDEGAM, nacieron los PEPES y también las ACCU (Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá).

En noviembre de 1981 el grupo guerrillero M-19 secuestró a la hermana de los hermanos Ochoa, capos del Cartel de Medellín. El nombre de este grupo significa 19 de marzo, en referencia a la fecha de las elecciones presidenciales de 1970 en las que el candidato conservador Misael Pastrana se impuso sobre el disidente del partido liberal y centroizquierdista Gustavo Rojas Pinilla, en una noche en la que después de irse la luz, y por tanto ser interrumpida la transmisión radial, el primero pasó de ir perdiendo en los resultados parciales a ser el ganador. La mayoría de historiadores coinciden en que los resultados de estas elecciones fueron manipulados.

Volviendo al tema, los hermanos Ochoa tomaron la decisión de no pagar el millonario rescate pedido por los secuestradores, y decidieron crear un grupo armado dedicado a combatir la insurgencia y los secuestradores comunes. Ese mismo mes sobre el estadio Pascual guerrero de Cali, en el preludio de un partido de fútbol entre uno de los equipos de Medellín y el de esa ciudad, desde una avioneta hicieron llover unos papeles que anunciaban el nacimiento del grupo MAS, Muerte a Secuestradores, a parte de un video que conoció la opinión pública en el que el narcotraficante Carlos Lehder anunciaba que 223 mafiosos del país habían acordado poner cada uno un dinero, y 10 de sus mejores hombres, para la creación del grupo dedicado a luchar contra los secuestradores y extorsionistas.

Rivas y Rey califican la creación del MAS como el hito fundador del paramilitarismo en Colombia, en un ejercicio en el que parecen priorizan elementos como el accionar bélico en la misma dirección que las fuerzas militares, antes que el carácter de ejército, pues el MAS carecíaestrictamente hablando de algunos elementos propios de un ejército, como una identidad elaborada y una estructura jerárquica completa. La página de verdadabierta.com también coincide en este punto al expresar del MAS que fueron “la columna vertebral del naciente paramilitarismo en Colombia”.

Hay que resaltar que evidentemente el paramilitarismo en Colombia nació de lamano del narcotráfico, relación que sólo con algunas excepciones mantendría hasta el final del paramilitarismo formal, que fue el final de las AUC como proyecto político paramilitar después de las desmovilizaciones promovidas por el gobierno de Álvaro Uribe a partir de 2003, pues los pocos grupos que no quisieron desmovilizarse abandonaron el discurso político y se dedicaron de lleno al narcotráfico. Como sostiene Max Yuri Gil, la violencia en Medellín siempre ha estado transversalizada por el fenómeno del narcotráfico.

La siguiente organización que le siguió al MAS fue la Asociación de Campesinos y Agricultores del Magdalena Medio, ACDEGAM, que fue creada en enero de 1983 en Medellín por un numeroso grupo de terratenientes, comerciantes, políticos y militares, algunas de estas personas involucradas con el MAS, para combatir el secuestro y la extorsión por parte de la guerrilla en el Magdalena Medio. Pero la presencia en la ciudad de esta organización no fue muy significativa, pues al haber sido creada para operar en otra región su accionar en la ciudad no pasó de asesinatos selectivos de personas acusadas de ser guerrilleros, o de sindicalistas, defensores de derechos humanos, periodistas y líderes de izquierda.

Otra organización paramilitar que tuvo una fuerte presencia en la ciudad, a partir de su nacimiento en junio del 92, fueron los PEPES (Perseguidos por Pablo Escobar), un grupo dedicado a hacerle la guerra al entonces mayor enemigo del Estado.

Si bien en las líneas anteriores se han nombrado algunos grupos que hicieron presencia en la ciudad en los años 80’s y que hemos calificado como grupos paramilitares, lo cierto es que en la ciudad hicieron presencia distintos tipos de organizaciones armadas entre las que se pueden contar, también, las milicias populares y las bandas criminales.

Mientras las milicias obedecieron a una ideología insurgente de contenido variable y tuvieron algún tipo de conexión con los grupos insurgentes rurales, las bandas criminales se fortalecieron bajo la sombra del Cartel de Medellín, y se armaron gracias a la rentabilidad del tráfico y expendio de droga en los barrios bajo su control.El caso de la comuna seis de Medellín es muy útil para explicar cómo interactuaron bandas, milicias y más tarde paramilitares en este espacio territorial.

La confrontación armada violenta vivida en la comuna durante los años 80’s ha sido descrita por la misma comunidad como un conflicto entre grupos milicianos y la llamada “Banda de Frank”. Mientras que aquellos tuvieron su asiento territorial en los barrios El triunfo y Picachito, la de Frank empezó a operar en los barrios París y El progreso no. 2.

Pronto ambos grupos entraron en confrontación directa por el control de las vacunas a los transportadores y a los establecimientos comerciales, sin embargo, la Banda de Frank terminó imponiendo su control sobre cerca de seis barrios, precisamente por su apuesta inicial de servir al Cartel de Medellín y recibir las rentas del negocio de los estupefacientes.

Más tarde, en el año 2001, los paramilitares empezarían a descender por las laderas desde San Pedro y el noroccidente antioqueño y comenzaron a cooptar a pequeñas bandas, antiguas enemigas de la Banda de Frank, para obtener el control armado en la comuna. Esta estrategia de cooptación fue reproducida en toda la ciudad y le permitió a los grupos paramilitares enfrentar poco a poco a todos los actores de las antiguas guerras libradas en la ciudad.

La Banda de Frank también fue finalmente cooptada por los grupos paramilitares después de haber librado una intensa confrontación, lo que habla de las dificultades para distinguir quiénes son paramilitares, delincuentes o narcotraficantes en la ciudad de Medellín, por estar estos tres mezclados.

Aunque como ya se mencionó anteriormente el Bloque Metro de las ACCU, después AUC, nació para el oriente antioqueño en 1996, también hizo presencia en la ciudad, y representó la llegada de un tipo de paramilitarismo que se haría al control territorial de diferentes barrios periféricos, cosa por la que no se habían ocupado los grupos anteriores ya citados. Es importante decir que el comandante de este bloque, alias Doble Cero, no creía que el narcotráfico fuera una fuente de financiación adecuada para el proyecto que compartía con Carlos Castaño, jefe político y creador de las AUC, por lo que se constituye tal vez en la única excepción de financiación por la droga en la historia del paramilitarismo en la ciudad.

El Bloque Metro cedió un territorio de la ciudad al Bloque Cacique Nutibara, comandado por alias Don Berna, quien financiado por el narcotráfico y pretendiendo monopolizar la violencia en la ciudad, decidió hacerle la guerra a Doble Cero y acabó por extinguirlo junto con su bloque. Para llenar el vacío que este bloque dejó en el oriente antioqueño, Don Berna creó el bloque Héroes de Granada, que después de la desmovilización de “los caciques” en diciembre de 2003, harían presencia en la ciudad hasta su desmovilización en 2005 y, dejando de existir como bloque, algunos de sus integrantes y de sus mandos medios pasarían a integrar otro tipo de organizaciones delincuenciales.

Falta decir que al igual que la historia del paramilitarismo en la ciudad caminó de la mano del narcotráfico, tuvo también cierta relación con elementos importantes dentro de la institucionalidad. No en vano el informe que presentó la Procuraduría en febrero del 83 sobre el MAS hablaba de vínculos por parte de 59 miembros de las Fuerzas Armadas con la organización. Igualmente, entre los miembros de ACDEGAM se contaban al Alcalde de Puerto Boyacá y a un diputado, a parte de muchos otros políticos y militares. También se sabe del trabajo conjunto que en algunas materias tuvieron los PEPES con la fuerza pública en la guerra contra Pablo Escobar, y cómo se encargaban de hacer el trabajo sucio con cierta connivencia por parte de la institucionalidad. Por último, es muy preocupante el papel que pudo jugar el Bloque Cacique Nutibara, por poner un ejemplo más reciente, en el desarrollo de la Operación Orión que se realizó en 2002 para combatir la delincuencia en la Comuna 13 de Medellín, y que dejó como resultado varios jóvenes desaparecidos.

La cuestión es que a pesar de esto no es sensato decir que Colombia es o haya sido un Estado paramilitarizado, pues las razones de la existencia de estos grupos por tan largo tiempo obedece más a la iniciativa privada, la ausencia del Estado, y la incapacidad que el éste tenía para combatirlos, al igual que sucedía con respecto a las guerrillas, al narcotráfico y a la delincuencia organizada.

Bibliografía

López-Alves, F. (2002). La formación del Estado y la democracia en América Latina. Bogotá: Norma.

Rivas Nieto, P. & Rey García, P. (2008, enero-mayo). Las autodefensas y el paramilitarismo en Colombia (1964-2006). Revista Confines, Volumen 4 (007), pp. 43-52.

Rosembaun, J. & Sederberg, P. (eds.). (1976). Vigilant politics. Philadelphia: University of Pennsylvania Press.

Safford, F. & Palacios, M. (2002). Colombia. País fragmentado, sociedad dividida. Bogotá: Norma.

Vélez, J. (1999) Algunas consideraciones sobre el sentido y alcance del vocablo “paramilitar”, Revista de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, 315, 147-154. Bogotá.

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