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Jueves, 30 Junio 2016 11:23

Brexit: La cuestión de la legitimidad democrática

ALLAN DAVID RODRÍGUEZ ARISTIZABAL* | JUNIO 30 DE 2016

El llamado Brexit ha generado un amplio debate sobre muchos aspectos a analizar, entre los que se encuentran la economía, los mercados, la política, y la cultura, sin embargo, un punto que requiere igual (y quizás mayor) atención es la pregunta por la democracia.

 

La decisión a la que llegó el pueblo británico, se dio en el marco de uno de los mecanismos más democráticos, pues se le preguntó directamente a la ciudadanía sobre cuál era su posición frente a la siguiente cuestión: ¿Debe el Reino Unido continuar siendo miembro de la Unión Europea o debe retirarse de la Unión Europea? (Should the United Kingdom remain a member of the European Union or leave the European Union?). Acudir al pueblo sin necesidad de intermediarios para determinar el rumbo que una sociedad deberá tomar, podría parecer apenas lógico para garantizar la legitimidad democrática de cualquier decisión de suma importancia en el nivel nacional; no obstante lo anterior, los eventos que han acompañado la votación, tanto previos (la polarización política interna derivada de la campaña de desprestigio mutuo de las posiciones en disputa) como posteriores (intenciones de Escocia e Irlanda del Norte de retirarse del Reino Unido) (McCormick, 2016) ponen nuevamente sobre la mesa la cuestión sobre la democracia y su rol como fuente última de legitimidad, por lo cual debemos preguntarnos ¿qué tan democrático fue el referendo en el que se votó a favor del Brexit? 

Antes de continuar, es importante señalar que el debate en favor y en contra de la democracia no es nada nuevo, pues autores de distintas épocas y perspectivas se han dedicado a señalar tanto sus bondades como sus peligros (Bobbio, 1989). Sin embargo, con el establecimiento del sistema liberal y democrático como principal referente político para la comunidad internacional, la democracia se ha convertido en la bandera de toda clase partidos políticos y movimientos sociales, los cuales aducen, en el mejor de los casos, defender la mejor forma de democracia, y en el peor, la verdadera forma de democracia. De cualquier modo y al margen de la concepción democrática que unos y otros tengan, en ambos casos se incurre el riesgo de caer en lo que el autor José María Ruiz Soroa (2010) denomina como esencialismo democrático, consistente en la creencia que la esencia de la democracia se encuentra en el gobierno de los ciudadanos, los cuales, teniendo igualdad de derechos pero distintos intereses, se ven en la necesidad de debatir y deliberar, para finalmente decidir con base en la regla de la mayoría (p.10). Aquí, sin embargo, no se ha dicho nada nuevo, pues se trata básicamente de la definición clásica de democracia, mas el punto relevante en el que radica el esencialismo es el siguiente:

 "… el esencialismo democrático que inspira gran parte de la academia contemporánea no se limita a observar este dato [la definición de democracia arriba planteada], sino que emplea esa esencia como un ideal, o como una utopía crítica empleando una expresión que le es muy querida, desde la cual analizar la realidad de las democracias realmente existentes, y una vez constatado su carácter desfalleciente o insuficiente, proponer su regeneración o enderezamiento" (p.11) "… lo verdaderamente característico de su posición es la idea misma de que la democracia, como régimen político de gobierno, posee una esencia o, lo que es lo mismo, una verdad última o una legitimación final…" (p.13) (Cursivas originales, subrayas agregadas)

Para dicho esencialismo, la democracia se constituye en el principal fundamento de legitimidad de toda decisión política, y por tal motivo, acudiendo a la esencia de la democracia, aquellas manifestaciones políticas provenientes directamente del pueblo, serán preferibles a las decisiones tomadas por intermediarios o representantes (pp.14, 47-70); no en vano aún es común escuchar la expresión vox populi, vox Dei, precisamente para referirse al peso que tiene el pronunciamiento del pueblo como fuente máxima de autoridad y legitimidad política. 

Luego de la anterior contextualización y enfocándonos nuevamente en el Brexit, no es difícil hallar elementos del citado esencialismo entre los argumentos utilizados por sus defensores, quienes señalaban que retirarse de la Unión Europea representaba devolver al Reino Unido, la democracia que había perdido con los burócratas europeos (Matthijs, 2016). En tal sentido se pronunciaron dos de las figuras más representativas de dicha campaña, a saber, Nigel Farage, líder del Partido de la Independencia del Reino Unido (United Kingdom Independence Party -UKIP-) (Pearson, 2016) y Boris Johnson, exalcalde de Londres y parlamentario por el partido conservador, quien señaló: “…Lo más valioso que este país le ha entregado al mundo es la idea de la democracia parlamentaria. Considero que ayer [día del referendo], el pueblo británico se pronunció en favor de la democracia en Gran Bretaña y en toda Europa, y podemos estar orgullosos del resultado” (Hope, 2016). 

Como vemos, la postura representada por los dos políticos que se acaban de mencionar, apelaba a la idea de pueblo y a la importancia recuperar la capacidad para decidir sobre sus asuntos internos, funciones que ha venido arrogándose la Unión Europea, con instituciones que carecen de legitimidad democrática. Apreciaciones como estas, acompañadas de un resultado donde triunfó la opción de retirarse con un 51.9%, podrían parecer razonables a la luz de ese esencialismo democrático, fundando en la regla de las mayorías y en el pronunciamiento del pueblo. Sin embargo, antes de aventurarse a decir que el referendo significó una victoria para la democracia, debemos regresar entonces a la pregunta: ¿qué tan democrática fue la decisión? Cabe aclarar que el objetivo de esta pregunta no es platear si el Reino Unido debería o no el permanecer en la Unión Europea, sino más bien el de cuestionarse por el proceso democrático en sí mismo.

Pues bien, no deja de ser problemático pensar que una decisión cuyas consecuencias perdurarán por décadas y que afectará a varias generaciones, sea tomada en una sola votación por la mayoría simple de los votos válidos. Con esto en mente, y considerando que la participación en el referendo fue del 72% de la población habilitada para votar (The electoral commission, 2016), significa entonces que solo el 37% del censo electoral británico decidió retirar al Reino Unido de la Unión Europea. Así las cosas, ¿podría entonces decirse con tranquilidad que se trató de una elección democrática? Esta cuestión es analizada por Kenneth Rogoff en su artículo El fracaso democrático de Gran Bretaña (2016), en donde señala:

"La idea de que de alguna manera cualquier decisión tomada en cualquier momento según la regla de la mayoría es necesariamente una decisión ‘democrática’ es una perversión del término. Las democracias modernas cuentan con sistemas avanzados de controles y equilibrios de pesos y contrapesos para proteger los intereses de las minorías y para evitar que se tomen decisiones desinformadas con consecuencias catastróficas. Cuanto más grande y más duradera sea una decisión, más altas serán las vallas a superar para tomarla."

Los controles y equilibrios (checks and balances) de que habla Rogoff, pueden observarse claramente en las reglas que deben seguir los parlamentos al momento de reformar la constitución, como lo son las mayorías calificadas, la obligación de realizar varios debates, la aprobación por parte del ejecutivo y la revisión de un ente judicial independiente. Claro, estas medidas aplican para los poderes constituidos (secundarios) y no así para el poder constituyente primario (el pueblo), sin embargo, el objetivo de estas no es únicamente dificultar las reformas a la constitución vigente, sino también garantizar que la decisión a la que se llegue sea tanto más legitima, como racional, de allí pues que medidas como una mayoría calificada para esta clase de referendos o la realización de dos votaciones separadas por cierto tiempo entre sí, hubieran fortalecido la participación democrática del constituyente primario. Así las cosas, que la ley convocatoria para el referendo sobre la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, haya establecido como requisito mínimo la mayoría simple de los votos válidos (ni siquiera del censo electoral), antes que hacer más democrático el proceso, facilitó que una porción de la población terminara por decidir el futuro de toda una sociedad, haciéndolo, a la larga, menos democrático. Ahora, esto no quiere decir que no debió haberse realizado el referendo, o que era mejor dejar la decisión a la clase política, lo cual sería igualmente criticable (Friedman, 2016) (Dückers, 2016); el punto aquí consiste resaltar que si bien es importante preguntar a una comunidad sobre los asuntos que le atañen, los medios utilizados para tal fin debían ofrecer mejores elementos para garantizar una decisión más democrática.

Precisamente con ocasión de las falencias que se acaban de señalar, es que se han presentado reacciones mostrando su descontento con el modo en que se llevó a cabo todo el proceso electoral. De un lado, se tiene que la dirigencia política en Escocia, nación que hace parte del Reino Unido y cuya población votó mayoritariamente por la permanencia en la Unión Europea, ha manifestado su voluntad de explorar la posibilidad de retirarse del Reino Unido toda vez que “… basándonos en los claros resultados en Escocia [62% por la permanencia], si se nos fuese a retirar de la Unión Europea, sería en contra de la voluntad del pueblo escocés, eso sería democráticamente inaceptable…” (traducción propia) (The Scottish Parliament, 2016), según lo dicho por la Ministra Principal de Escocia, Nicola Sturgeon, en un discurso frente al parlamento escocés. De otro lado, se tienen los llamados a realizar un segundo referendo o a motivar que el parlamento británico (cuya mayoría, paradójicamente, estaba a favor de permanecer en la Unión Europea), vote en contra del resultado del referendo (que dicho sea de paso, la votación en favor del Brexit en sí misma no inicia automáticamente el proceso de retiro de la Unión Europea, pues es el parlamento británico el encargado de aprobar la solicitud para iniciar dicho proceso (Siddique, 2016)).

Ante un clima político tan enrarecido en el Reino Unido y en Europa, con diferentes corrientes aduciendo tanto la victoria como el fracaso de la democracia, y con las inciertas consecuencias de una decisión que fue tomada por medios apenas democráticos, debe entonces abrirse una vez más el debate sobre qué es la democracia, sus alcances, límites y objetivos, replantearnos nuevamente si esa idea esencialista de la democracia, es suficiente para dar legitimidad a decisiones políticas que requieren más que un 51.9% votos a favor.  

REFERENCIAS

Bobbio, N. (1989). Liberalismo y Democracia. México: Fondo de Cultura Económica.

Dückers, T. (2016, junio 24). Wenn Politik am Stammtisch entschieden wird. Die Zeit. Recuperado de: http://www.zeit.de/politik/ausland/2016-06/brexit-referendum-eu-grossbritannien-rechtspopulismus-volksentscheid/komplettansicht

Friedman, U. (2016, junio 27). Should the Brexit Vote Have Happened at All?. The Atlantic. Recuperado de: http://www.theatlantic.com/international/archive/2016/06/brexit-vote-referendum-democracy/488654/

Hope, C. (2016, junio 24). Boris Johnson hails Brexit victory. The Telegraph. Recuperado de: http://www.telegraph.co.uk/news/2016/06/24/boris-johnson-hails-brexit-victory---full-statement/

The Electoral Commission (2016). Official result of the EU Referendum is declared by Electoral Commission in Manchester. Recuperado el 28 de junio de 2016 de http://www.electoralcommission.org.uk/i-am-a/journalist/electoral-commission-media-centre/news-releases-referendums/official-result-of-the-eu-referendum-is-declared-by-electoral-commission-in-manchester

Matthijs, M. (2016, junio 21). Britain’s Point of No Return. Foreign Affairs. Recuperado de: https://www.foreignaffairs.com/articles/united-kingdom/2016-06-21/britain-s-point-no-return 

McCormick, J. (2016, junio 25). The New Divided Kingdom: A Brexit Post-Mortem. Foreign Affairs. Recuperado de https://www.foreignaffairs.com/articles/united-kingdom/2016-06-25/new-divided-kingdom

Pearson, M. (2016, junio 28). Nigel Farage responds to EU boos in CNN interview. CNN. Recuperado de http://edition.cnn.com/2016/06/28/europe/uk-eu-referendum-farage-interview/ 

Rogoff, K. (2016, junio 24). El fracaso democrático de Gran Bretaña. Project Syndicate. Recuperado de: https://www.project-syndicate.org/commentary/brexit-democratic-failure-for-uk-by-kenneth-rogoff-2016-06/spanish

Ruiz Soroa, J. (2010). El esencialismo democrático. Madrid: Ed. Trotta.

Siddique, H. (2016, junio 23). Is the EU referendum legally binding?. The Guardian. Recuperado de http://www.theguardian.com/politics/2016/jun/23/eu-referendum-legally-binding-brexit-lisbon-cameron-sovereign-parliament

The Scottish Parliament (2016, junio 28). First Minister Statement: EU Referendum - Scottish Parliament: 29th June 2016. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=qzCIeA7JFY4

*Abogado. Candidato a Magíster en Estudios Políticos. 

 

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