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Lunes, 16 Mayo 2016 21:55

Irak: de la ocupación al vacío

Irak: de la ocupación al vacío Fuente: The Guardian

EDISON A. VARGAS GÓMEZ* | 16 MAYO 2016

La retirada del ejército norteamericano de Irak y su error al querer imponer un gobierno  democrático en un país con profundas divisiones étnicas y con un histórico conflicto entre las poblaciones chiitas y sunitas, ha dejado en el territorio un vacío de poder trayendo consigo la violencia y el caos .

 

Tras los atentados del 9 de Septiembre de 2001, Estados Unidos tomó la decisión de intervenir en Irak por medio de una operación militar, al acusar al régimen de Saddam Hussein de tener vínculos  con el grupo terrorista Al-Qaeda.

Esta operación fue conocida como la "Agenda para la Libertad", la cual tenía como objetivo derrocar los regímenes dictatoriales de  los países de Medio Oriente e instaurar en ellos una democracia. Al respecto H. Kissinger afirma que "el engranaje central de la agenda (…) sería la transformación de Irak, uno de lo Estados más represores de Oriente Próximo en una democracia multipartidiaria, que a su vez inspiraría una transformación democrática regional" (2016, p. 324).

La presencia del Ejército norteamericano, que fue apoyado por Reino Unido y España, no fue vista como una fuerza liberadora por el pueblo iraquí, gobernado durante más de 20 años por la dictadura de Hussein. Todo lo contrario: fue visto  como una ocupación (Paredes, 2003 ). Sin embargo, en un año de combates Estados Unidos logró debilitar al Ejército iraquí y derrocar al gobierno de Hussein.

La caída de Hussein fue una gran noticia no solo para los Estados Unidos, sino también para la mayoría chiíta, que en Irak comprende el 65% de la población, la cual se sentía oprimida por la dictadura ejercida por un presidente sunita, quien, durante sus años de gobierno otorgó beneficios mayores a la minoría suní, representada en un 30% de la población.

Con la caída de Hussein, el poder en el nuevo Estado fue asumido por Nuri Al-Maliki, un chiíta que llegaría a ser el primer ministro del gobierno Iraquí, convirtiéndose en un aliado de los intereses norteamericanos al representar el 'triunfo' de la democracia iraquí, lo que no sería muy bien visto por los demás países vecinos que sentían temor por el surgimiento de otro gobierno chiíta, debido al peso demográfico del país, lo que podría provocar una reversión de la supremacía sunita en la región. (Paredes, p.19).

Ante la amenaza que representaba la instauración de una democracia chií en Irak y frente a las continuas acusaciones que se le hacían a Al-Maliki de apartar a los sunitas del poder se despertó de nuevo una ola de violencia en Irak y en la región, ejercida por los grupos extremistas sunitas como el Estado Islámico (ISIS), que aumentaría en mayores medidas en 2011 luego de la retirada del ejército norteamericano de Irak debido a que Washington no llegó a un acuerdo con Bagdad para seguir combatiendo los grupos terroristas en la región.

Después de la retirada del Ejército norteamericano en el territorio ha quedado en evidencia que el gobierno de Bagdad no ha podido tener el control en el territorio. Esto se debe no solo a que no es considerado legitimo por la población suní, sino que este país no ha contado con un legado histórico y cultural democrático que le permita mantener el orden, por lo cual es posible afirmar que luego de la ocupación en Irak hay un vació de poder que da lugar a la violencia ejercida por diversos grupos que quieren ocupar este puesto.

"La democracia como régimen político al estilo occidental, no puede imponerse desde el exterior cuando se carece de historia, tradición y valores in situ a la misma, además (...) es probable que el gobierno que surja se convierta en una amenaza para los países árabes e islámicos de la región" (Paredes, p.16)

Los Estados que cuentan con una mayoría sunita como es el caso de Arabia Saudí se pueden ver motivados a apoyar  los diferentes grupos rebeldes y extremistas de Irak con el fin de reducir la presencia chií en la región. Por esta razón el principal aliado en este escenario regional para Irak es Irán que también cuenta con una mayoría chií en su territorio y que tras la caída de Hussein se vio favorecido como potencia regional gracias a su capacidad nuclear y armamentista. De esta forma Irak encontraría un respaldo a sus necesidades militares.

Es importante tener en cuenta también a los kurdos, quienes se encuentran en la zona norte, lugar donde se encuentran los principales yacimientos de petróleo del país y quienes han aprovechado el debilitamiento del ejército iraquí en las últimas décadas para fortalecer sus milicias y luchar así por su independencia.

Esto da constancia de los múltiples intereses étnicos, religiosos y económicos  que hay en el territorio que dificultan el establecimiento de un orden, el cual no se puede imponer porque podría desencadenar en un nuevo ciclo de violencia o aumentando los ya existentes en la región. Lección que deben tener en cuenta las grandes potencias y las Naciones Unidas en su obligación de darle una solución a este conflicto y evitar la expansión de la Yihad. 

Referencias

Kissinger, H. (2016). Orden Mundial. reflexiones sobre el carácter de las naciones y el curso de la historia. Barcelona: Debate.

Paredes, R. (2003). El Orden Internacional después de la Guerra de Irak. Escenarios inciertos en torno a Medio Oriente. Disponible en: http://www.saap.org.ar/esp/docs-congresos/congresos-saap/VI/areas/03/paredes-rodriguez.pdf

* Estudiante de Ciencias Políticas UPB

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