logo cepri
logo upb
Miércoles, 31 Agosto 2016 02:46

El futuro de la OIM como órgano conexo de las Naciones Unidas

LAURA GARCÍA JUAN* | AGOSTO 31 DE 2016

El pasado 1 de julio de 2016 los estados miembros del Consejo de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) aprobaron por unanimidad, en su sede de Ginebra, su entrada en el sistema de Naciones Unidas (NN.UU.).

Posteriormente, el 25 de ese mismo mes, la Asamblea General de la ONU emitió resolución por la que se aprobó el proyecto de acuerdo que describe un vínculo más estrecho entre las dos organizaciones con el objetivo de fortalecer la cooperación y mejorar el cumplimiento de sus respectivos mandatos en beneficio de los migrantes y los estados.

Se trata de una resolución que da el espaldarazo definitivo para la firma del acuerdo entre el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, y el director General de la OIM, William Lacy Swing, según el cual esta última se convertirá, a partir del próximo 19 de septiembre y transcurridos 65 años desde su fundación, en un Órgano conexo de NN.UU. (Related Organization). En esta fecha la Asamblea General de la ONU celebrará en Nueva York una reunión de alto nivel en torno al tema de los grandes movimientos de migrantes y refugiados.  

En la actualidad, los Órganos conexos de NN.UU. son siete: la Comisión Preparatoria para la Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (OTPCE); el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA); la Corte Penal Internacional (CPI); la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISA); el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM); la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ); y la Organización Mundial del Comercio (OMC). El término "órgano conexo" ha de entenderse como una expresión predeterminada que describe aquellas organizaciones cuyo acuerdo de cooperación con NN.UU. tiene muchos aspectos en común con el de los Organismos especializados (Specialized Agencies), pero que no se encuentran incluidas en los artículos 57 y 63 de la Carta de las Naciones Unidas.

A diferencia de lo que ocurre con los Órganos conexos, la totalidad de los Organismos especializados son organizaciones autónomas cuya labor es coordinada por el Consejo Económico y Social (en el plano intergubernamental) y por la Junta de Jefes Ejecutivos del sistema de las Naciones Unidas para la Coordinación (en el caso de las secretarías). En la actualidad, los Organismos especializados son quince, pero los más conocidos son: la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); el Fondo Monetario Internacional (FMI); el Grupo del Banco Mundial; la Organización Internacional del Trabajo (OIT); la Organización Mundial de la Salud (OMS); y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

La decisión adoptada por el Consejo de la OIM para unirse al sistema de NN.UU. como Órgano conexo (Resolución No. 1317), llega en un momento en que el número de personas migrantes, refugiadas y desplazadas en el mundo es más grande que nunca. De hecho, según cifras de la propia organización, una de cada siete personas del planeta es migrante y 65 millones son refugiados o migrantes forzosos. Es importante resaltar que este acuerdo coincidió en el tiempo con la incorporación de tres miembros más al Consejo de la OIM: China (Resolución No. 1316), Tuvalu (Resolución No. 1315) e Islas Salomón (Resolución No. 1315). Hoy son 165 los países que forman parte de esta organización, la cual prestó ayuda a unos 20 millones de migrantes y refugiados solo en 2015. Se trata de una organización intergubernamental con más de 9.500 empleados, 450 oficinas en todo el mundo y un presupuesto para operaciones que en 2016 se fijó en 820 millones de dólares USA.

Su principal cometido desde que se fundara en 1951 ha sido el de “asegurar una realización armónica de los movimientos migratorios en todo el mundo”, tal y como reza su Constitución, en vigor desde el 30 de noviembre de 1954. Pero desde su origen como organismo puramente operativo, la OIM ha ido ampliando el alcance de su labor hasta convertirse en la principal organización internacional que trabaja con los gobiernos y la sociedad civil para promover la comprensión sobre las cuestiones migratorias, alentar el desarrollo socioeconómico a través de la migración y velar por la dignidad humana y el bienestar de los migrantes. Esto significa que lo que al principio era un problema fundamentalmente logístico, en la actualidad se ha convertido en un dilema político de alta envergadura.

Por otro lado, el rápido crecimiento de la OIM en los últimos 15 años la ha mantenido en una especie de crisis de identidad permanente. En su gestión de las migraciones ha conservado el enfoque de “más botas sobre el terreno” implementando a veces proyectos de tal magnitud que harían ruborizar a cualquier agencia puramente de ayuda humanitaria. Sin embargo, progresivamente ha tenido que focalizar sus esfuerzos y presupuesto en proyectos humanitarios dirigidos a migrantes atrapados en conflictos armados y desastres naturales al tiempo que defendía y abogaba por sus derechos. Esto responde básicamente a las diferentes visiones que encontramos entre las personas que trabajan en la organización. Algunas se mueven dentro del marco de los derechos humanos y otras entienden la organización como un ente al servicio del Estado miembro donante en el que se encuentra su respectiva oficina o Misión.

El mandato relativamente impreciso de la OIM, combinado con un modelo de financiación orientado por proyectos y dependiente de las contribuciones voluntarias de sus 165 estados miembros, redunda en que en la mayoría de ocasiones pueda actuar de una forma más rápida y eficaz que otras organizaciones. Por ejemplo, cuando durante la Guerra de Libia en 2011 miles de trabajadores migrantes quedaron atrapados, la OIM pudo evacuarlos, mientras que el ACNUR no pudo hacer nada porque no se trataba de refugiados. Lo mismo ocurre con los desplazados por desastres naturales, que no se encuentran totalmente cubiertos por la acción del ACNUR.

La otra cara de la moneda es que la OIM es una organización cuyas Misiones en los países no cuentan con financiación institucional básica, razón por la cual a menudo es acusada de elegir los proyectos exclusivamente en atención a las prioridades políticas de los gobiernos donantes, en lugar de hacerlo según las necesidades de los migrantes. Un ejemplo claro de esto sería la política de asistir y financiar retornos voluntarios de migrantes que se encuentran de manera irregular en los países de la Unión Europea, a la cual la OIM ha contribuido con programas que han gozado de cuantiosos recursos.

Lo cierto es que formar parte de la ONU a partir del 19 de septiembre de 2016 como Órgano conexo puede ser un buen principio para que la OIM reconsidere su enfoque pragmático. Es claro que sentir la presión de organizaciones con mandatos de origen convencional va a hacer que la OIM adopte posicionamientos mucho más claros a la hora de resolver cuestiones de protección de derechos humanos. Lo cierto es que ha sido bajo la dirección del actual Director General de origen estadounidense, William Lacy Swing, que la OIM se ha acercado a NN.UU. hasta el punto de llegar a formar parte integrante de su sistema, y claramente hacia un enfoque más basado en los derechos de los migrantes que en los intereses políticos de los donantes puntuales. Lacy recibió una organización tímida, introvertida y alejada de los medios, que la veían como una simple proveedora de servicios, y la ha convertido en una organización experta y decidida a posicionarse ante la comunidad internacional en el tema que trabaja desde hace 65 años.

Quizás el estar en el sistema de NN.UU. no cambie demasiado la estructura y financiación de la OIM, pero lo que sí es seguro es que a partir de ahora tiene un asiento en la Junta de los Jefes Ejecutivos del Sistema de las Naciones Unidas para la Coordinación, que es donde se toman las decisiones importantes que afectan a este sistema. Y también supone que una organización con conocimiento especializado en migraciones y migrantes estará allí cuando surjan debates en torno al tema, lo que también representa para la ONU cerrar una brecha en su escasa capacidad para enfrentar la última cuestión global que no formaba parte de su agenda.

*Doctora en Derechos Humanos, Democracia y Justicia Internacional por el Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Valencia (España). Profesora de Derecho Internacional Público en la Universidad Pontificia Bolivariana (Colombia).

 

 

 

Política Urbana

Colombia

No result...

América Latina

No result...

Política Internacional

Ensayo Filosófico

certram

Entrevistas

analecta

Contacto

Campus de Laureles
Circular 1 No. 70-01 - Bloque 12
Medellin - COLOMBIA
Teléfono: (57 4) 354 45 34 - 354 45 36
E-mail: cepri@upb.edu.co