logo cepri
logo upb
Lunes, 25 Abril 2016 19:44

¿Qué piensa el gigante? Un atisbo desde las relaciones sino-latinoamericanas

LEIDY VARGAS* | 26 ABRIL 2016  

Las Relaciones Internacionales son una de esas áreas de estudio que es difícil pensar sin los fundamentos teóricos anglosajones; pero cabe preguntarse si en las categorías conceptuales occidentales se pueden acotar todos los fenómenos internacionales. En este marco se propone un análisis de la política exterior China, teniendo como premisa que no se trata de un estudio  minucioso, sino más bien un esbozo del tema, que pretende fundamentarse en el pensamiento chino, y no en “una lectura occidental de oriente”, siguiendo en esto al profesor Qin Yaqing, Vicepresidente de la Universidad de Asuntos Exteriores de China, quien sostiene que las teorías en relaciones internacionales se ven influenciadas por la cultura que las desarrolla.  

 

Para nadie es un secreto el rol protagónico que juega la República Popular China (RPC) en el concierto internacional, no sólo por ocupar el primer lugar en población en el mundo y tercero en extensión, o tener fronteras con 12 naciones; sino que para muchos el fenómeno más  significativo es su crecimiento económico. 

Andamiaje teórico 

La profesora Li Xin1 identifica tres factores determinantes en el crecimiento y posicionamiento chino en el comunidad internacional: (a) ser un país en vía de desarrollo, (b) ser una potencia regional pero con alcance mundial, (c) ser un país socialista que incluye la economía de mercado. Así mismo Xin plantea una estructura de acción a tres niveles, de arriba hacia abajo: la doctrina, la gran estrategia y los cuatro pilares. La doctrina residen en la visión del mundo como un lugar armoniosos, fundado en multipolaridad y la democratización de la comunidad internacional; la gran estrategia para conseguir esta armonización está fundamentada en un desarrollo pacífico tanto interno como externo; y los cuatro pilares sobre los que se sostiene: (1) mantener buenas relaciones con los países en desarrollo, (2)  buenas relaciones con los vecinos, (3) buenas relaciones con las grandes potencias –en particular Estados Unidos- con el fin de disminuir la sospecha y aumentar la confianza y (4) sostener y participar activamente en las plataformas multilaterales (G20, EAS, APEC, etc.). Y como anota la profesora Xin, estos frentes han sido abordados desde el “comercio y más comercio”.

Por su parte el profesor Qin Yaqing  identifica tres grandes corrientes en las escuelas de pensamiento chino: Anversa, reversa e interactiva. 

El enfoque anverso (Tianxia), ahonda sus raíces es la tradición confuciana de la familia como vinculo de la sociedad, se yergue sobre tres ideas: “en primer lugar, las soluciones a los problemas de la política mundial dependen de un sistema mundial universalmente aceptado y no de la fuerza coercitiva; en segundo lugar, dicho sistema está justificado en términos políticos si sus acuerdos institucionales benefician a todos los pueblos de todas las naciones; y, en tercer lugar, dicho sistema funciona si genera armonía entre todas las naciones y las civilizaciones” (Qin, 2013, pp. 3-4). Se evidencia entonces la propuesta de un sistema mundo y no basado en los Estados.  

En segundo lugar Qin plantea la teoría reversa, que interpreta los comportamientos internacionales bajo un esquema conceptual importado y que en la medida de lo posible se hace coincidir con los antiguos pensadores chinos, escribe Qin: 

Se ha centrado en tres aspectos: en primer lugar, establecen un marco científico en el que aplican las normas de las ciencias sociales estadounidenses; en segundo lugar, intentan explicar cómo entendían el poder los antiguos maestros chinos y, en tercer lugar, pretenden identificar estrategias para lograr la hegemonía en el sistema internacional (Qin, 2013, p.7).

En tercer lugar el profesor Qin plantea la que él considera la postura que guía efectivamente las políticas internacionales del gigante asiático: la relacionalidad, con un profundo arraigo en la idea confuciana del yin-yang como fundamento de la gobernanza, donde los contrarios no se encuentran en relaciones de contraposición dialéctica, sino que se afianza sobre la idea de contrarios en armonía. “En nuestra opinión, la relacionalidad es un concepto tan crucial como pueda serlo la racionalidad, y está profundamente arraigado en la cultura china” afirma Qui (2013, p. 8). Esta relacionalidad como fundamento de la política internacional implica la generación y sostenimiento de redes en la sociedad internacional, donde la autonomía y la identidad de los estados-nación es respetada, y genera un poder internacional. En palabras de Qin:

Las normas e instituciones son como co-tesis, diferentes al inicio pero que, a través de la interacción del proceso de armonización, integran una nueva síntesis. Lo mismo ocurre con las culturas, que co-evolucionan sin eliminarse mutuamente y forman una nueva entidad, aún conservando las propiedades de cada una de ellas. De este modo, las normas e instituciones de Occidente y de Oriente se encuentran, interactúan y evolucionan para dar lugar a nuevas formas que son mutuamente inclusivas, más sólidas y, por lo tanto, universales en el sentido genuino del término. (2013, p. 9)

Indicios para analizar las relaciones entre la República Popular China y América Latina y el Caribe (ALC) 

En este apartado se propone dotar de elementos, para un posterior análisis de las relaciones entre ALC y RPC, contrastando el fundamento teórico delineado en un inicio, y la lectura de su aplicación desde autores occidentales, ante la dificultad de encontrar documentos de análisis crítico por parte de nativos.  

Como lo indica Li Xin, ALC tiene un rol significativo en las políticas internacionales de la RPC al estar presente en sus cuatro pilares: cuenta con países en vía de desarrollo, participan participación en diferentes plataformas multilaterales e incluso entra en la idea de los “vecinos” bajo el concepto chino de “vecindad extendida”.

Pero el interés de la RPC sobre ALC ha sido contestado por diferentes académicos occidentales, que denuncian intereses bajo la cooperación que el gigante asiático ha hecho en Latinoamérica, como una visión expansiva de poder en la región. Frente a esto Adriana Erthal2 (2013) Coordinadora general del Centro de Estudios e Investigaciones sobre los Brics, precisa que, mientras China ofrece financiamiento abundante y rápido para proyectos de desarrollo en ALC, se evidencia el incremento desproporcionado de la ayuda vinculada, funcional no sólo a la profundización de la “cooperación económica”.  

Un ejemplo de la ayuda vinculada aludida por Ertha lo brinda Evan Ellis3 (2009), en el análisis del reconocimiento  político y diplomático de Taiwán: en la actualidad 12 de las 23 naciones que, a nivel mundial, reconocen diplomáticamente al gobierno de Taiwán se encuentran en ALC. Y aunque la RPC no amenaza públicamente bloquear la inversión o préstamos hacia estos países, lo dificulta. 

No obstante el acuerdo explicito entre la RPC y Taiwán de abstenerse de incentivos económicos para obtener apoyo diplomático; el profesor Ellis planea que la RPC concede beneficios a quienes retirar su reconocimiento a Taiwán, como es el caso de Costa Rica, Estado que cambió su reconocimiento diplomático de Taiwán a la República Popular China en mayo de 2007, y recibió un paquete de ayuda que incluye un estadio de futbol de 83 millones de dólares, la compra de 300 millones de dólares en bonos del gobierno, varias carreteras, obras públicas y proyectos de ayuda y una empresa conjunta de mil millones de dólares para ampliar la refinería de petróleo del país, así como la ayuda de China para facilitar el acceso a los mercados chinos de los productos tradicionales de Costa Rica, como el café (2009, p. 41-42). En parte, tal generosidad china se dirige hacia los demás países de la región que aún reconocen Taiwán con el fin de demostrar los tipos de ventajas de las cuales  que podrían beneficiar si también ellos cambian su postura diplomática (Ellis, 2009). 

Consientes de limitación del texto, con lo anterior se buscó hacer un contraste entre la teoría relacionista marcada por la cooperación y la búsqueda de la armonía; y la lectura que de esta cooperación hacen algunos académicos occidentales, quienes identifican en la política exterior china fenómenos ya presentes en occidente y no necesariamente marcados por la cultura oriental. 

Bibliografía 

Ellis E. (2009). China and Latin America: The Whats and Wherefores. Lynne Rienner Publishers. pp. 215–217

Erthal A. (2013). Cooperación china en América Latina. Las implicaciones de la asistencia para el desarrollo. Iconos. Revista de Ciencias Sociales. N. 47. pp. 69-85.

Li X. (2013). La política exterior de China en pocas palabras. Orientando-Temas de Asia Oriental, Sociedad, Cultura y Economía. Universidad de Denver. Denver. Pp. 51-57. Recuperado del sitio de internet de http://www.uv.mx/chinaveracruz/files/2013/02/3-10-Articulo-Li-Xin.pdf 

Qin Y. (2013). Cultura y pensamiento global: una teoría china de las relaciones internacionales. En Pensamiento chino y relaciones internacionales: dos miradas. Revista CIDOB. N 28. pp. 1-17.

1. Directora Adjunta de Intercambio Internacional en los Institutos de Relaciones Internacionales Contemporáneas de China (CICIR). 

2. Coordinadora general del Centro de Estudios e Investigaciones sobre los Brics. 

3. Profesor adjunto del Centro de Estudios Hemisféricos de Defensa William J. Perry

*Filósofa. Candidata a Magíster en Estudios Políticos UPB. 

 

 

 

 

 

 

 

 

Política Urbana

Colombia

No result...

América Latina

No result...

Política Internacional

Ensayo Filosófico

certram

Entrevistas

analecta

Contacto

Campus de Laureles
Circular 1 No. 70-01 - Bloque 12
Medellin - COLOMBIA
Teléfono: (57 4) 354 45 34 - 354 45 36
E-mail: cepri@upb.edu.co