logo cepri
logo upb
Miércoles, 11 Mayo 2016 19:27

El comportamiento sino-ruso en las relaciones internacionales

MARIA ALEJANDRA AGUDELO* | 11 MAYO 2016

Tanto Xi Jinping como Vladimir Putin comparten una perspectiva nacionalista y un patrón de liderazgo de “hombre fuerte” dispuesto a contener las injerencias extranjeras y a defender una posición alternativa a la que propone Occidente en la comprensión de la política internacional.

 

La conexión de los proyectos regionales sino-rusos está alimentada por atracción política, cultural y económica sobre los países que gravitan a su alrededor. Dichos proyectos están articulados por la ideología, la conveniencia, las convergencias económicas y las necesidades geoestratégicas. Si bien, tanto China como Rusia tienen intereses nacionales autónomos, en varios aspectos, sus políticas exteriores se mueven líneas paralelas. Así lo demuestra el objetivo de crear un sistema colectivo de seguridad regional, que es defendido por ambos Estados como una alianza que asiste a la estabilidad internacional y la paz, haciendo hincapié en que dicha alianza no representa una amenaza para terceros. Esta alianza, de paso, ha brindado a China la posibilidad de superar definitivamente cualquier posición de subordinación frente a Rusia, presente en el ethos sino-ruso desde los tiempos de Stalin y Mao. Hoy China y Rusia tienen una relación de “igual a igual”

Y es que en el nuevo milenio, China y Rusia han armonizado sus posiciones en la escena internacional. Esto se ha visto reflejado en sus votaciones en el Consejo de Seguridad, en la creación de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y en el liderazgo que ejercen en el conjunto de Estados pertenecientes a los BRICS. Especialmente, China y Rusia han asumido una tácita coalición que pretende frenar el alcance de la política exterior norteamericana en Eurasia

Las reuniones y cumbres de los BRICS y la de OCS atienden a los intereses sino-rusos. Para Rusia, por ejemplo, estas organizaciones le han permitido acrecentar su liderazgo internacional y asegurar el respeto internacional frente a sus decisiones de política interna. En cuanto a China, las reuniones de los BRICS y la OCS son foros que han servido de plataforma para manifestar su total rechazo a las instituciones internacionales creadas por Occidente, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), las cuales se niegan a la afiliación de las potencias emergentes en lo que respecta a la toma de decisiones de carácter global.

La relación sino-rusa se ha fortalecido recientemente debido a la injerencia de Rusia en Ucrania, tanto por la anexión de Crimea como por el apoyo a los rebeldes separatistas de las provincias ucranianas de Donetsk y Luhansk; injerencia que ha acrecentado las disputas diplomáticas y económicas entre el Kremlin y Occidente. Como consecuencia, Rusia ha buscado compensar las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea ampliando mercado con acuerdos comerciales con China. En todo caso, el desarrollo de la relación económica con China se da en un plano asimétrico, dado que Moscú siente la presión de aproximarse más a China en la medida en que lo hacen las fricciones con Occidente y lo califica de vital importancia estratégica y comercial. Pekín, por su parte, maniobra las relaciones a una distancia razonable porque la relevancia que ocupa Rusia no es de la misma medida.

Son variopintos los factores que producen el acercamiento, pero hay uno en el que convergen la mayoría de ellos, y es la cooperación en materia de energía, donde se ve reflejada la relación comercial bilateral que se traduce en un interés estratégico. Se trata de una cooperación en aumento, directamente proporcional para ambas potencias. China no cuenta con la capacidad de autoabastecerse energéticamente lo cual le posibilita cubrir la demanda de gas actual y la futura que aumentará a medida que busque otras fuentes de energía más amables con el medio ambiente, dejando progresivamente de lado el carbón; para Rusia la apertura a los mercados con los que esperaba negociar diferentes a los europeos. El resultado más alegórico de las relaciones sino-rusas es el acuerdo que suscribieron ambos países, mediante el cual Rusia suministrará gas natural al norte de China. Un acuerdo comercial valorado en 400.000 millones de dólares.

Ahora bien, esta relación económica entre Rusia y China no puede sobrevalorarse pues, pese a que fue suscitado por la crisis diplomática rusa con sus pares occidentales, no significa que Europa deje de ser el mercado prioritario para Rusia en tanto que el comercio entre la UE y Moscú supera al que mantiene con China. Además, esta situación no es sólo resultado de comportamientos de urgencia política o económica ni tampoco responde a cambios bruscos e imprevistos, por el contrario, las negociaciones se entablaron en la década pasada atendiendo al llamado de las dinámicas estratégicas que se comenzaban a formular en la región.

Finalmente, el comportamiento sino-ruso implica numerosas controversias de largo alcance en la gobernanza mundial que no pueden ser desatendidas. Deberá tomarse en cuenta, sobre todo que Rusia y China abogan por un nuevo orden internacional multipolar en el que la soberanía (y no los derechos humanos o la democracia) siga siendo el principio normativo organizador de las relaciones entre los Estados.

* Estudiante Facultad de Ciencias Políticas - UPB

Política Urbana

Colombia

No result...

América Latina

No result...

Política Internacional

Ensayo Filosófico

certram

Entrevistas

analecta

Contacto

Campus de Laureles
Circular 1 No. 70-01 - Bloque 12
Medellin - COLOMBIA
Teléfono: (57 4) 354 45 34 - 354 45 36
E-mail: cepri@upb.edu.co