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Martes, 15 Septiembre 2015 11:07

Nuevas elecciones en Turquía: el momento más crítico en la historia del "reino" de Erdogán

Presidente de Turquía Recep Tayyip Erdoğan Presidente de Turquía Recep Tayyip Erdoğan

 

MOHAMED BADINE EL YATTIOUI*| 15 SEP 2015 

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan decidió convocar a unas nuevas elecciones parlamentarias en el mes de noviembre puesto que en las últimas de junio, el resultado no fue el que él esperaba para sus proyectos internos y de política exterior. En la de junio, el Partido de la Justicia y el Desarrollo –AKP–, el partido de Erdogán, lideró la elección con un 40% de los votos. Sin embargo, esta cifra no es suficiente para gobernar a Turquía con autonomía y sin necesidad de coaliciones políticas, tal como espera hacerlo el presidente.

Y es que al final de tres meses de negociaciones con el Partido Republicano del Pueblo –CHP–, de centro-izquierda y kemalista, y con el Partido Acción Nacionalista –MHP–, de derecha nacionalista, el presidente Erdogan logró convocar nuevamente a los turcos a las urnas, en las elecciones que se han programado para el próximo mes de noviembre. No obstante, Erdogan tendrá que enfrentar nuevamente al Partido Democrático de los Pueblos –HDP–, pro kurdo, que por primera vez en la historia política de Turquía obtuvo el 13% de las votaciones en la elección de junio, y si en las de noviembre vuelve a sacar más del 10% de los votos será imposible para el presidente recuperar la mayoría parlamentaria que anhela. El riesgo es muy grande para Erdogán y su proyecto de cambiar el funcionamiento de las instituciones políticas, pues lo que Erdogan busca es que el presidente tenga más poder que el primer ministro y no al contrario, como lo estipula actualmente la constitución. La situación económica juega en contra de Erdogán, pues en 2014 el país solo creció un 3%, la lira turca se ha depreciado y la inflación ha pasado de 7% a 9% en los últimos dos años.

Tres consecuencias se pueden esperar con las elecciones parlamentarias de noviembre. La primera opción es que el AKP obtenga la primera plaza pero sin mayoría absoluta, como sucedió en junio de 2015. En este escenario, el aislamiento político del presidente Erdogan será seguro con un regreso a una práctica "tradicional". La dificultad hoy es conocer su reacción, ya que él quiere controlar el poder a nivel interno y a nivel diplomático. Recordemos que la mayor dificultad para que Erdogán logre una mayoría absoluta se encuentra en la popularidad del partido kurdo HDP, que en la elección de junio obtuvo un 13% de votos favorables. A nivel diplomático, un gobierno de coalición entre el AKP y el derechista MHP probablemente querrá hacer una "guerra total" contra el Partido de los Trabajadores de Kurdistán –PKK– en Turquía y contra el Partido Unión Democrática –PYD–en Siria. Recuérdese que tanto el PKK como el PYD son movimientos político-militares que luchan por la independencia de Kurdistán. Las consecuencias serían tensiones importantes con la Unión Europea y Estados Unidos.

La segunda opción, con menos probabilidades de que suceda, es que se forme un gobierno de coalición entre el AKP y el CHP. La primera consecuencia diplomática sería el fin de la doctrina del "neo-otomanismo" construida por el primer ministro Ahmet Davutoglu y aplicada por Erdogan. Turquía, en ese caso, tendría mejores relaciones con la Unión Europea y con Estados Unidos pero un aislamiento en Medio Oriente.

Finalmente la tercera opción sucedería si el AKP obtiene una mayoría absoluta. Sería una victoria personal de Erdogan quien podría continuar con el objetivo de reformar la constitución de 1982, que da el poder ejecutivo al primer ministro y no al presidente, cosa que el presidente quiere cambiar para favorecer su figura. Ahmet Davutoglu quedaría seguramente como jefe de gobierno pero sin poder real. Mientras tanto, su teoría de "cero problemas con los vecinos" no funcionaría con Siria. El mantenimiento de los ataques aéreos contra el PKK y el PYD podría tener consecuencias importantes en las relaciones con los gobiernos occidentales si Erdogan al mismo tiempo no hace nada contra el Daesh o Estado Islámico. Pero si agrede a este organización terrorista hay un riesgo enorme para la seguridad del sur de Turquía.

Además, en la política interna los riesgos que Turquía corre son el autoritarismo presidencial y el nacionalismo exacerbado. Las elecciones del próximo noviembre son muy importantes para la vida política turca, por el poder que el presidente Recep Tayyip Erdogan puede lograr y por los objetivos que persigue, como el cambiar el funcionamiento de las instituciones políticas y controlar la economía y los medios de comunicación. Sin duda, en los trece años que lleva en el poder, Erdogán ha cambiado a Turquía, aumentando su crecimiento económico y fortaleciendo su posición política en el Medio Oriente y en el mundo en general. Sin embargo, una parte de la población turca no acepta el autoritarismo con el que este presidente los viene gobernando. 

* Profesor Universidad Lyon III. Profesor visitante UPB. 

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