logo cepri
logo upb
Sábado, 05 Junio 2021 17:41

Observaciones sobre la cacería en el mundo occidental

Observaciones sobre la cacería en el mundo occidental Photo by MIKI Yoshihito. (#mikiyoshihito) on Foter.com

El hecho de que líderes mundiales legitimen la cacería por deporte sirve como muestra de que no toman en cuenta la complejidad del reino animal y la capacidad intelectual de las especies.

Joshua I. Ramirez Donner[1]

Algunos discursos occidentales contemporáneos dan por seguro que los seres humanos son dignos de respeto y poseedores de derechos, pero al hablar sobre el respeto que merece la vida animal no humana surge disputa. Es aquí que pueden emerger argumentos a favor de la cacería por deporte y regulación. Tanto es así que algunas de las potencias a nivel mundial se encuentran en procesos de legalización de este tipo de cacería. Por ejemplo, a principios del 2020,  durante el gobierno de Donald Trump, se realizaron cambios en las regulaciones de caza en el registro federal, contrarias a las prohibiciones emitidas  por la administración Obama en 2015, después de años de súplica por parte de grupos de protección ambiental y de la  vida silvestre.  Es por ello que en  Alaska desde

[…] el 9 de julio del 2020, los cazadores podrán emplear métodos como el uso de grasa de tocino, y donas para cebar a los osos pardos, focos para reflejar a las madres y sus cachorros en las guaridas y lanchas motoras para disparar a los caribúes. (Lewis, 2020)

Vale señalar que las administraciones de otros líderes, como Boris Johnson, primer ministro de Inglaterra, también se encuentran en discusiones similares. Este tipo de propuestas son cuestionables debido a que las razones que justifican el respeto por la vida humana no son tan diferentes de las razones para defender la vida los animales, pese a sus evidentes diferencias. El artificio que distingue radicalmente la vida humana de la animal ha quedado al descubierto con la descomposición de la idea dualista entre alma y cuerpo que se ha desarrollado en el ámbito de la filosofía de la mente, lo que ha dado lugar a una mayor cercanía entre animales humanos y no humanos en su forma de ser: “no tenemos nada que ellos no tienen, solo más neuronas”  (Churchland, 2019). Teniendo esto en mente, algunos argumentos a favor de la cacería deportiva carecen de lógica y demuestran que muchas veces lo único que separa al hombre de otros animales es solo una ficción legal y no la capacidad intelectual.

Los principios descriptivos que justifican la superioridad de una especie sobre otra resaltan el hecho de ser un ente sintiente, tener inteligencia, cultura, contenido social y otras capacidades intelectuales que también pueden evidenciarse en los animales no humanos, incluso de manera superior. Es por este motivo que los argumentos a favor de la cacería se quedan cortos al momento de defender sus acciones. Este texto pretende demostrar las incoherencias de algunos argumentos populares expuestos por parte de cazadores y defensores de la caza por deporte, para así señalar observaciones pertinentes respecto a la pregunta sobre el nivel de respeto que merece la vida animal al ser contrastada con la lógica de respeto que se le garantiza al ser humano. Aquí se tiene en mente que las incoherencias deberían ser tomadas en cuenta al verse legitimadas en el escenario político. 

 Incoherencias en el discurso

  1. “La caza moderada mantiene ajustadas las poblaciones de animales y previene la sobrepoblación que conduce a enfermedades y sufrimientos innecesarios.” (Cahoone, 2009, p.84)

El presente argumento presupone que el hombre ha de ser el encargado de administrar las poblaciones de los animales no humanos. Es una posición antropocéntrica que omite la realidad de que los animales tienen la habilidad de responder a las dificultades que enfrenta su respectiva comunidad y proveer un contexto de interacción en el que sus miembros pueden perdurar y crecer. Como expresan Donaldson y Kymlicka, “al igual que los seres humanos otros animales tienen una existencia independiente a la que le otorgan valor resistiendo ante influencias externas. Su florecimiento comunal depende de asegurar su territorio y autonomía (incluso la búsqueda de bienestar producto de la preservación de territorios específicos es más grande para animales salvajez que para humanos). Por ende, debe respetarse su derecho a vivir en paz” (2011, p.174).

Además, el argumento muestra  ignorancia ante el hecho de que no necesariamente es la especie no humana quien mediante el creciente número de su población interfiere en la vida humana, sino que es el ser humano quien invade su territorio para apropiarse de él y mediante su propia expansión genera limitaciones. Es el ser humano quien necesita encontrar formas de regularse y no los animales silvestres que luchan diariamente con el peligro de extinción y cuyo territorio se ve cada vez más reducido por interferencias humanas.

Dicho esto, recurrir a la muerte como solución también es cuestionable, pues si es el ser humano quien tiene problemas de sobrepoblación, ¿no debería ser él quién experimente la muerte como consecuencia? Basado en el sentido común, la respuesta es no. Se trata, entonces, de una fuerte carencia de empatía, pues, como lo manifiesta el argumento a favor de la cacería, el ser humano es capaz de sufrir, pero el animal también. Recurrir a la aniquilación puede dar lugar a efectos de sufrimiento posteriores de carácter colectivo y no solo individual, como, por ejemplo, el sufrimiento de la familia del ser perdido. Los animales no humanos mamíferos también son empáticos ante la muerte de sus compañeros, y capaces de sufrir depresiones, tristeza y morir por ello tras renunciar a la alimentación y otras de sus necesidades. “Los mamíferos manifiestan características como la reconciliación después de una pelea, la capacidad de tomar decisiones en pro de lo social, adoptar huérfanos, mostrar  empatía, castigar, ejercer autocontrol, cooperación y solución de problemas” (Churchland, 2019). Adicionalmente, una experiencia traumática entre humanos y otros animales puede resultar en futuros encuentros peligrosos, debido al hecho de  percibir al humano como amenaza.

La presuposición de la supremacía del ser humano no solo se manifiesta en el sentimiento de autoridad que se tiene sobre las poblaciones, sino que también al descalificar el interés del animal: ¿acaso no es evidente que el animal que escapa de una experiencia de posible muerte no quiere morir? Recurrir a la cacería como solución es renunciar a otras posibilidades de redistribución y control que pueden ser de beneficio, pero que también podrían ser cuestionadas.

En síntesis, el ser humano no goza de una autoridad especial para resolver el problema de la sobrepoblación, y la visión antropocéntrica de la autoridad que tiene sobre las poblaciones de otras especies es errada, debido a la soberanía que otros animales ejercen sobre su territorio.  Matar al animal es rechazar sus intereses, y reducir el sufrimiento a la muerte es desconocer la complejidad de sus relaciones.  

  1. “La cacería es un ritual, una tradición y experiencia de unión, por eso debe ser permitida.” (Rinella, 2012)

Si la tradición fuese inamovible, tal vez todavía permitiríamos el canibalismo, la esclavitud, el racismo y otras múltiples tradiciones que hoy día son consideradas repugnantes en gran parte por el sufrimiento que traían consigo a las víctimas y la ignorancia que se tenía ante sus proyectos de vida. La tradición no se justifica moralmente solo por el hecho de ser tradición. Si se reconoce que los animales son seres sintientes con capacidad propia de vida, de administrar su población y con intereses particulares y colectivos, entonces los animales no deberían estar sometidos al ser humano.

Por otro lado, la tradición puede convertirse en su propia enemiga, pues al normalizarse una actividad que involucra la muerte, lógicamente comunidades de ciertas especies se verán en riesgo con el pasar del tiempo hasta que no existan suficientes para poder matar. Emplear la tradición puede acabar con la tradición misma. Vale la pena recordar que por tradiciones que involucran la cacería, fue que se extinguió la población de osos y lobos en el Reino Unido, generando un fuerte desbalance del ecosistema y trayendo consigo problemas severos al país en términos económicos debido al daño ambiental producto de la eliminación de depredadores que ayudaban a preservar su ecosistema para mejores actividades agrícolas.

  1. “Los cazadores proporcionan millones de dólares cada año para la conservación.” (RMEF, 2017)

Si el dinero es para conservar al animal, ¿porque no invertirlo directamente en una   organización de conservación sin necesidad de cacería? Al analizar un continente como África, los “cazadores están dispuestos a pagar más de 50.000 libras esterlinas para disparar a un animal. Un dinero tan fácil es irresistible, especialmente en los países pobres donde la mayoría de las especies se encuentran en peligro de extinción” (Morley, 2004, p. 2). A pesar de esto, un estudio realizado en “noviembre del 2004 por la Universidad de Port Harcourt, estimó que el ecoturismo en las reservas de cacería género más de 15 veces los ingresos de la cría de ganado o caza en el extranjero” (Morley, 2004, p.3). Los albergues de ecoturismo en la provincia del Cabo Oriental producen £180 por hectárea. Los investigadores también observaron que se crearon más puestos de trabajo y que el personal recibió “extensa formación profesional” (Morley, E, 2004, p. 3).  En una comparación hipotética llevada a cabo por África Geographic entre la cacería y los safaris fotográficos “llegaron a la conclusión de que los safaris fotográficos generan más de tres veces los ingresos que safaris de caza y pagan más de 12 veces más en salarios del personal de trabajo” (Morley, E, 2004, p.4).  

De esta manera, aunque la cacería puede generar ingresos que sean invertidos en la conservación, lo cierto es que existen otros medios más rentables como el ecoturismo. La lógica detrás de ello consiste en gran parte en que no se termina con la vida del animal, ni se corren riesgos de posible extinción, especialmente si no existen medidas legislativas de regulación. El ecoturismo permite que el miembro de la especie permanezca en el territorio y que el flujo de ingresos sea constante a lo largo del tiempo para financiar personal competente para su conservación, todo lo cual redunda en un apoyo para respetar la vida del animal.

De forma paralela a la incoherencia, el postulado incurre en una contradicción, pues se sustenta en un argumento en el que tanto la proposición (conservar) como la negación (matar) son vistas como ciertas: resulta importante conservar al animal, pero también asesinarlo; se trata de matar para conservar la vida. Pero preservar por medio de la destrucción no evita la destrucción misma; quitar una vida para preservar otra todavía implica necesariamente perderla.  

La visión ética utilitarista podría ir en contraposición a la lógica anteriormente presentada al permitir elegir entre dos extremos para preservar un mismo fin, optando por mayor beneficio sin importar el sacrificio. Pero si la vida animal ha de equipararse con la del ser humano en términos de su respeto, resulta moralmente cuestionable si la lógica utilitaria entraría en vigor al emplear acciones de ese tipo a humanos, particularmente en Occidente. ¿No es por esto que ciertos discursos en occidente son críticos frente a las medidas de control natal llevadas a cabo por el gobierno chino?

Vale la pena decir que no solo se trata de una lógica contradictoria, sino que también la  idea de “conservación” puede ser cuestionable. Por ejemplo, mencionemos la caza de animales frugívoros.

Como los pájaros frugívoros, los murciélagos, los primates y los ciervos, son ampliamente cazados en los trópicos. Muchos de estos animales cazados realizan importantes funciones ecológicas que ayudan a mantener la diversidad de los árboles, incluida la dispersión de semillas o el movimiento de semillas lejos de las plantas madre. La caza puede alterar estas funciones ecológicas con consecuencias dramáticas para los árboles forestales. Cuando se cazan los frugívoros, las semillas no se dispersan y, en cambio, se juntan solo cerca de los padres y entre sí. En teoría, esto disminuye la supervivencia de semillas individuales y eventualmente puede reducir las poblaciones de especies de árboles. (Krishnadad, 2005)

Además,

[…] cuando se cazan animales, las semillas se acumulan cerca de los árboles parentales. Dicha agregación aumenta el riesgo de extinción a través de la “mortalidad dependiente de la densidad”, un fenómeno en el que es más probable que un individuo muera si está cerca de vecinos de la misma especie. Esto sucede porque los comedores de semillas como los roedores o los agentes infecciosos como los insectos y los hongos patógenos tienen más probabilidades de encontrar la semilla o plántula de una especie cuando se encuentra en concentraciones mayores, como sucede cerca de los árboles parentales. (Krishnadad, 2005)

La cacería implica influir directamente en el orden natural del crecimiento poblacional, generando disturbios en los procesos de migración e hibernación de las criaturas, desequilibrando las poblaciones y  llevándolas a su posible extinción. La intervención del ser humano mediante la cacería en sus territorios puede ser la fuente del detrimento de la especie y el orden natural al que contribuye.  

  1. “Los jóvenes involucrados en caza y tiro aprenden lecciones de autocontrol, responsabilidad, compasión y humildad.” (Johnson, 2013)

Los animales son seres empáticos capaces de sentir emociones como tristeza, dolor, sufrimiento y temor. Visto así, ¿no resulta más responsable conservar su vida y manifestar compasión, humildad y empatía ante la misma? Una de las claves para dar lugar al autocontrol es el cuidado que se debe tener con una comunidad y la manera en que el otro se ve afectado por las acciones del individuo. Es incoherente querer enseñar compasión y procurar matar a un ser que es capaz de sentir dolor, miedo y empatía. En su sentido práctico, ello constituye todo lo contrario de lo que significa compasión y autocontrol. El animal es utilizado como medio para perfeccionamiento del ser humano, pero ¿acaso valores como la responsabilidad no se encuentran mejor empleadas al preservar su vida y no matarlo? Por ejemplo, el cuidado de una mascota puede ser un excelente mecanismo para la cultivar de la responsabilidad y la humildad hacia otro ser. Difícilmente promocionaríamos que un niño abusara de su gato para aprender autocontrol. Entonces, ¿por qué permitir que se mate a un oso?

El presente argumento parece estar más a favor de la violencia que del autocontrol; se trata de abogar por el asesinato, cuando lo que se quiere prevenir en su mayor extremo es aquello que se emplea: causar dolor a otros debido a la ausencia de control que se tiene.

Conclusión

Los argumentos populares a favor de la cacería por deporte carecen de coherencia, puesto que presuponen un sentido de superioridad por parte de los humanos al momento de intervenir en el ambiente de animales no humanos, cuando realmente tales intervenciones pueden ir en detrimento de la especie al alterar un orden natural del cual ambos forman parte y que no resulta conveniente destruir. Constituyen un intento por justificar la muerte como medio de preservación, reduciendo el sufrimiento y el daño causado a la perforación de una bala. Es por ello que a nivel gubernamental vale la pena preguntarse sobre la complejidad que traen dichas especies y las similitudes que existen con los seres humanos antes de materializar decisiones en política pública, desmitificando la radical diferenciación entre el no humano y humano que no resulta ser tan convincente como parece al delimitar las razones por las cuales vale la pena respetar la vida. El hecho de que líderes mundiales legitimen la cacería por deporte sirve como muestra de que no toman en cuenta la complejidad del reino animal y la capacidad intelectual de las especies.

Referencias

Churchland, P. (2019, July 8). How your brain invents morality. Interview by: S. Sigal, Vox. https://www.vox.com/future-perfect/2019/7/8/20681558/conscience-patricia-churchland-neuroscience-morality-empathy-philosophy

Churchland, P. (2019, March, 6). Morality and cooperation. [Audio visual file]. University of California TV.  https://www.uctv.tv/shows/CARTA-10th-Anniversary-Symposium-Revisiting-the-Agenda-Patricia-Churchland-Morality-and-Cooperation-34712

Cahoone, L. ( 2009, February  1). Hunting as a moral good.  Environmental Values, Volume 18 (1), P.67-89. http://www.environmentandsociety.org/sites/default/files/key_docs/ev181_cahoone.pdf

Donaldson, S and Kimlika,W. (2011). Zoopolis. Oxford University Press.

Johnson, R. ( 2013, March 5). How Hunting teaches boys compassion. Patheos. Retrieved From:        https://www.patheos.com/blogs/afewgrownmen/2013/03/how-hunting-teaches-boys-compassion/

Krishnadad, M. (2015, June 8) Hunting animals kills forest trees too. Yale Environment Review.       https://environment-review.yale.edu/hunting-animals-kills-forest-trees-too-0

Lewis, S. (2020, June 10). Trump administration eases restrictions on killing bear cubs and wolf pups in their dens in Alaska.  CBS News. https://www.cbsnews.com/news/trump-administration-ends-obama-ban-killing-bear-cubs-wolf-pups-alaska/

Morley, E. (2004, December). The myth of trophy hunting as conservation. Save African animals.org. https://www.saveafricananimals.org/attachments/article/136/The_%20Myth_of_Trophy_Hunting_as_Conservation.pdf

Rinella, S. (2012, September 12) Vegan vs Meat eater. [Audio visual file]. Fort Green, Brooklyn: Green light Bookstore. Retrieved from: https://www.youtube.com/watch?v=J2N0Utg7KYE

Rocky Mountain ElK foundation.( 2017, March 17) Hunting is conservation paid for by hunters. [Audio visual File]. Missoula, Montana: Rocky Mountain Elk Foundation. Retrieved from: https://www.rmef.org/elk-network/hunting-conservation-paid-hunters/

 

[1] Estudiante de Ciencias Políticas de la Universidad Pontificia Bolivariana.

Construcción de paz local y territorial
analecta

Contacto

Campus de Laureles
Circular 1 No. 70-01 - Bloque 12
Medellin - Colombia
Teléfono: (57 4) 354 45 34 - 354 45 36
E-mail: felipe.usuga@upb.edu.co -
nicolas.beckmann@upb.edu.co